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viernes, octubre 21, 2016

DOS EXPOSICIONES LLENAS DE COLORIDO EN EL THYSSEN





Ayer, 20 de octubre, la tarde era lluviosa en Madrid, por eso el tiempo invitaba a pasarlo en algún lugar cerrado. Quedé con una amiga y decidimos contemplar las exposiciones de "Renoir. Intimidad" y "Caillebote, pintor y jardinero" que por estas fechas exponen en el Museo Thyssen-Bornemiza. La de Renoir, estará hasta  el 22 de enero de 2017 y la de Caillebote, terminará el próximo 30 de este mes.

Las dos exposiciones son muy interesantes, si bien la de Ronoir, quizás por ser más conocido, sea más espectacular donde   sus retratos y paisajes, en las 70 obras que se nos muestran,  van llenando   las diferentes salas, con  esa luz tan especial, lograda en su gran manejo de   los colores a través de sus grandes pinceladas, para mostrarnos, por medio de sus expresiones faciales y posturales, una amalgama de sentimientos y emociones, deteniéndose de forma especial en las mujeres, tanto vestidas como desnudas, siendo más parco en los retratos de los hombres.  


 Haussmann, Gustave Caillebotte,  para mí,  era un desconocido y ayer pude admirar el porqué lo llaman "el pintor jardinero" porque en sus pinturas podemos admirar " la exuberancia cromática de su jardín junto al Sena" , donde las flores están cuidadas con un exquisito mimo y así son trasladas a sus cuadros. 



martes, octubre 18, 2016

EL OTOÑO DE LAS VIÑAS















 (c) Luz

Cuando llegan estas fechas, necesito recrearme en el otoño de las viñas.




miércoles, octubre 05, 2016

QUEREMOS QUE VUELVAN



Hace unos días cuando yo estaba leyendo el libro de Miguel Ángel Santamarina “Queremos que vuelvan” me llegó un correo electrónico con este artículo:  Escribir novela negra Fue una casualidad, pero me ha venido muy bien para comentar el libro  que estamos leyendo en el club de lectura La acequia, de este mes de octubre. 

Según H.R.F. Keating (1926-2011): La novela negra  tiene como finalidad el entretenimiento,  y  no sé hasta que punto este entretenimiento que nos muestra  el autor de  Queremos que vuelvan, lo cumple,  porque  el pasatiempo  no es muy gratificante, al ser reconocible en otro hecho muy similar  al ocurrido en España en los años 90.  En este tipo de novelas, continua Keating,  el mal es lo que más fascina al ser humano y puede que tenga razón, llevando nuestro interés en la lectura por ver si los malos son castigados. No quiero desvelar lo que ocurre, pero … no me acaba de satisfacer  la  resolución de ese rompecabezas del que también habla el escritor británico.

Otros de los elementos de la novela negra es "la   historia invertida", cuando  al asesino se le ve cometer el crimen o los crímenes diría yo. Creo que en Queremos que vuelvan, se sugieren los actos macabros, quizás esto es de agradecer, al menos para mí.  Y lo que planea a lo largo de toda la novela de quiénes son los últimos y principales  malvados, también me parece interesante.

En este tipo de novelas siempre  hay un detective que suele ser un héroe aunque no lo parezca. En  la novela de Santamarina,  Javier  el periodista,  puede serlo, aunque dista mucho de ser inteligente.

Ha de tener  un número  limitado de personajes. Efectivamente  no son demasiados y están más o menos bien perfilados.  Según el autor en el que baso mi pequeña crítica, el asesino se esconde dentro de los posibles sospechosos. Aquí hay sospechosos, que transitan en diferentes niveles de la novela.

Los diálogos y la narración serán activos, vivaces, porque el detective privado siempre se está moviendo a la caza de la pista.  Me parece que podría haber más fuerza en esos diálogos. 


No se cansa de repetir el autor de Escribir novela negra, que hay que mantener al lector con nosotros, mantenerlo expectante y esto es una cuestión de ritmo.  Sí, en cuanto al ritmo, he de  decir que está muy bien tratado en esta novela  y por eso se  lee con facilidad  y atención. 


Para que el lector acabe la historia a gusto, hay que redondear la obra de manera que pueda notar el final no sólo visualmente sino de un modo mucho más sentido y profundo. Insiste: Deberíamos tratar de conseguir un efecto similar al de las últimas notas de una sinfonía; oyéndolas, aquel que las escucha sabe que ha llegado el final, que el trabajo está acabado”

En este párrafo prefiero  no dar mi opinión y que cada uno saque sus propias conclusiones. 


Lo que más me ha gustado de esta novela es la historia que  Miguel Ángel Santamarina nos va escribiendo en cursiva al final de cada  capítulo y que creo,  es la más importante. 

Por cierto el título me sugiere una pregunta : ¿Quién quiere que ellos, los chicos, vuelvan?


Porque parece que a todos les interesa que no vuelvan. Infiero que a los padres  amigos y  familiares por supuesto que sí,  pero al resto....... Y he de decir que he echado en falta ese  agudo dolor de incertidumbre que supongo tienen todas las personas que  se encuentran ante las desaparición de un ser querido, en especial los padres. No sé si el autor  este aspecto tan importante para mí,  no lo ha desarrollado de una forma consciente, porque ya en el principio de su novela escribe una frase de Nietzsche “ No hay hechos solo interpretaciones”

Siento ser atrevida y contradecir un poco al gran filosofo alemán, pero siempre he creído que los hechos  son los  que realmente existen y son las interpretaciones de cada uno las que dan vida al propio hecho,  que yo no niego, como lo hace Nietzche.

Espero no haber  desvelado mucho de la novela.

Luz del Olmo Veros


domingo, octubre 02, 2016

ESTE VERANO, NO QUIERE IRSE


                                              
En la mañana,
siente el árbol que el sol 
puede ser suyo.


                                                   Arroyo seco,
                                              se está bebiendo el sol
                                                    toda tu vida. 

(c) Luz del Olmo Veros