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jueves, diciembre 29, 2016

EN EL AGUA SIEMPRE HAY VIDA








 Está muy claro y Oparín tenía razón, la vida surgió en el agua. Y yo hace tiempo que no limpio  la terraza.






martes, diciembre 27, 2016

REGALA CULTURA






Ayer 26 de diciembre, David y yo recibimos nuestro regalo de Navidad: escuchar el concierto de Año Nuevo en el Auditorio Nacional de Madrid. Estaba dirigido por el joven director bielorruso  Andrey Ivanov que respiraba energía y divertimento en todos sus gestos y que nos obsequio con tres piezas fuera de programa junto con las ya imprescindibles en estos conciertos, El Danubio Azul  y la Marcha Radesky. Todo acompañado por el Ballet de La Strauss Festival Orchestra, que lleva el Concierto de Año Nuevo, por diversas capitales  de Europa, dejando para el final, el hacernos protagonistas al público que llenó la sala, cantando el villancico Los peces en el río, siguiendo las indicaciones del Director de la Academia de Música Estatal de Bielorrusia desde el año 2008.

Esther, Julio, muchas gracias por vuestro regalo cultural. Inolvidable el compartir con vosotros estas horas que pasaron en un relámpago. Os quiero.

 



domingo, diciembre 25, 2016

EL TIEMPO VA SOBRE EL SUEÑO

                        (c) Regina Silveira


                                                    El tiempo va sobre el sueño

(Federico García Lorca,  Así que pasen cinco años [1933].  




Y el sueño al ir sobre el tiempo
los dos unidos se miran
en la noche de su historia
y enlazados ya se giran:

Les vieron en pesadillas.
Escucharon sus reflejos.
Pintaron su cobardía.
Y escribieron sus destellos.

Soñaron lo ya soñado
pero nunca el mismo sueño
el tiempo, en esa noche,
era su principal dueño.

Si olvidaban el dormir
los miedos aparecían,
las sombras eran eternas
¡Sin sueños nacía el día!

Mas si los dos, tiempo y sueño
acunaban sus destinos
lúcidos se despertaban
transitando sus caminos.


Luz del Olmo Veros 

Escribo esta entrada y un poco por seguir en el diálogo  con   Mª Ángeles Merino Moya , Pedro Ojeda Escudero  y María del Carmen Ugarte García, amigos y  comentaristas de este blog y en especial de la anterior entrada DON QUIJOTE DE MANHATTAN que trata de esos sueños del dormir e imaginar,  que a mí tanto me apasionan. 



domingo, diciembre 18, 2016

DON QUIJOTE DE MANHATTAN



                           (c) Mª Ángeles Pérez

Y en oyendo esto, Sancho tomó el libro con cuidado y, en voz alta, leyó su título:

                                 Don Quijote de la Mancha
                                                                              Marina Perezagua

Y fue entonces cuando le vino hasta sus entendederas, algo menguadas, una mancha grande y roja toda cubierta de tierra que procedía de una lluvia de amapolas, que le calaba los huesos, mientras caminaba desnudo por caminos tan largos como el aire, junto a un tal Alonso Quijano, observando por el lado derecho grandes extensiones de viñedos y por el izquierdo, altas y transparentes torres, luciendo letreros que indicaban diferentes nombres de mujeres, donde una tal Marcela compartía un lugar sin existencia, con otra que respondía al nombre de Dulcinea.

Y en las aguas sin medida ni control que formaban la mayor parte de los planetas conocidos, mezclando sus nombres en giros interminables, estos dos sujetos, eran incapaces de nadar, molestos como estaban por las instrucciones de una tal Eva Gomberoff. Por otra parte, hemos de tener en cuenta que al llamado en alguna ocasión el pastor Pancino, nunca le gustó este líquido incoloro y siempre prefirió el olor que desprendía, ese jugo de colores que emanaba de las cepas que siempre conoció.

Sancho metido en su propio disparate, se durmió para tener en siete días, acaso sin noches, un sueño en imágenes nunca vistas, llegándose a meter en el sueño de otro pastor , por nombre Quijotiz, de niños y pájaros hambrientos que volaban llevando papeles, donde predominaba el color verde.

Recuerda muy bien a las dos Torres Gemelas porque a ellas subió en un ascensor donde los pisos se iban contando de diez en diez , hasta llegar al final y observar a un tal García Lorca que escribía con letras irreconocibles “ asesinado por la luna”, mientras Don Quijote, que así en verdad se llamaba su compañero, analizaba en línea recta desde lo alto, a las mariposas circunflejas que intentaban un vuelo hasta el ocaso de la Libertad.

La Ínsula que le prometieron sí pudo gobernarla a su antojo, pero hubo de pasar hambres y grandes quebraderos de cabeza , porque aquella otra Ínsula llamada Manhattan, era del todo ingobernable ante la cantidad de especies raras y extrañas que caminaban solitarias, por calles donde nunca lucía el sol, llevando centenares y miles de libros, arropados y envueltos en las prisas y la música que un cervantesco Cervantes nunca imaginó, aunque este insigne escritor, siempre fuera y es su principal protagonista.

No les  faltó, en la carrera loca que les estaba prestando el tiempo, su lucha contra él. Los instantes se posaban libres y solitarios flotando en la atmósfera, cuando el deseo de cambiar aquel mundo tan loco, por unos seres lleno de aparente demencia, que se empeñaban en ir liberando a presos y cautivos o salvar ballenas, les iba enfrentando a gigantes sin molinos y recibiendo  los palos que nunca buscaron o las sonrisas que les vinieron de mujeres nunca vistas.

Los dos soñadores de ovejas con sus piojos, iban disfrazados sin apenas llamar la atención. El más alto y delgado, sin chicha donde agarrarse, recordaba a un caballero andante, también llamado el de La Triste Figura, e   iba vestido con  un extraño traje que respondía al nombre de C3PO , a la vez que el padre de un tal Sanchico, cubría su cuerpo con un EWOK, porque este último no sabía gramática, ni la necesitaba, ya que los poetas eran una especie de engañabobos que fingían transmitir algo de lo vivido, trastocando todas las palabras.

Sancho después del mucho caminar por manchas de uno y otro lado, quedó profundamente dormido, en una habitación de un lugar en apariencia reconocible, mientras su compañero de fatigas, el llamado Don Quijote de Manhattan, decidió en ese tiempo, leer la Biblia, por ver si ese libro podría esclarecerle en algo, los extraños sucesos de esta su nueva aventura que por lugares impredecibles, les había llevado una mujer que bien se conoce nació en Sevilla,  vive en Nueva York y que utiliza con precisión las palabras, aunque estas estén disueltas en el agua. Un agua que domina con tanto acierto, que hasta lo lleva escrito en su carné de identidad.

Luz del Olmo Veros