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miércoles, marzo 07, 2007

DÍA 8 DE MARZO

Como mañana es el día de la Mujer Trabajadora, mi amiga Ino, me ha envíado un poema que siempre me gustó y un artículo periodístico. Aquí lo dejo, por si alguien quiere leerlo y comentarlo.


Ellas no son nada,
Se quedaron sin hacer la guerra.
Sólo procuraban cuidar la casa,
Mantener la familia,
Cultivar verduras en la terraza,
Enterrar a sus muertos
Y huir eternamente
Ante la pasividad del mundo.


INOCENCIA MUÑOZ

8 DE MARZO. DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA.

Los derechos, al igual que las obligaciones, son una variante más de las características personales del individuo.

Quizás por la educación recibida, unida a otros factores sociales, a las mujeres se las ha potenciado más sus obligaciones que sus derechos, haciendo ver que éstos eran un regalo o atención hacia las mismas. Cuando el camino debería haber sido mutuo y a la par entre hombres y mujeres, sin más requisito que el de ser personas.

Aún hoy la sociedad entiende como algo natural que el hombre asuma más competencias y responsabilidades, sobre todo en el ámbito laboral, a costa de renunciar a sus obligaciones en el ámbito familiar.

No es el caso de la mujer que, por cada escalafón que sube en su medio laboral, se la juzga y cuestiona como abandono de sus funciones familiares, donde su responsabilidad como esposa, madre e incluso como hija, son un freno para el desarrollo de su carrera profesional y personal. Algo que jamás se cuestiona si en este caso fuese un hombre y se pasara semanas, incluso meses, fuera del hogar y sin contacto alguno con su familia, ya sean padres, esposa o hijos, así como tampoco se le tendría en cuenta la edad de los mismos, ni la repercusión psicológica que pudiera afectarles por estos hechos.

En el ámbito laboral, incluso la Administración, que debería ser baluarte de equidad, es uno de los sitios donde se margina a la hora de promover o reconocer la labor de la mujer.

Si ésta ha desarrollado una buena labor se entiende que es su obligación. Si el trabajo ha sido llevado a cabo en equipo, entre un hombre y una mujer, la mayoría de las veces, se le adjudicará y destacará la labor del hombre, tendiendo a tratar a la mujer como mera comparsa, eso si no le manifiestan la suerte que ha tenido al poder trabajar al lado de un hombre tan capacitado, aunque el trabajo más duro y las mejores ideas hayan sido femeninas.

Pero si una mujer, aunque sea por circunstancias ajenas a ella, comete un error, nadie ahorrará las críticas ya sean de hombres o mujeres. El calificativo más suave será el de inepta y las expresiones más sonoras pueden ser: ¡Mujer tenía que ser! ¡A éstas en cuanto las sacas de la cocina o la fregona, no saben por dónde andan!

En el caso de que el error lo cometiera un hombre, la expresión sería: ¡Estaba presionado! ¡Un mal día lo tiene cualquiera!

Hoy día muchos hombres se vanaglorian de que ellos no son machistas y a nosotras nos enorgullecería que así fuese, pero la realidad es que en cuanto se comienza a rascar un poco aparece la guerra de los sexos que tanto daño ha hecho a tantas generaciones y que tantas muertes está costando.

Si no tomamos conciencia plantando cara desde todos los ámbitos, seguirá perjudicando a nuestra sociedad más y más cada día.

No pretendo dar lecciones a nadie, pero está claro que para avanzar y hacer respetar nuestro lugar en el mundo, las mujeres debemos seguir unos pasos:

Unámonos, y apoyémonos, sin miedo ni rivalidades entre nosotras, porque nadie podrá entender mejor a una mujer que otra mujer.

Tendamos la mano sin rencor a los hombres y no esperemos que ellos nos comprendan al cien por cien, pues su concepto y apreciaciones de las cosas son distintas de las nuestras.

Pasar de las críticas negativas, vengan de donde vengan y hacer, desde casa, una labor pedagógica de igualdad con las personas que más cerca están de nosotros. ¡Nunca es tarde para empezar!

El próximo jueves celebremos nuestra fiesta, porque todas las mujeres somos trabajadoras, con salario o sin él, dentro o fuera de casa, o en ambos sitios, duplicando o triplicando nuestra jornada. ¡Exijamos nuestra igualdad en todas partes! ¡Disfrutemos de esta discriminación positiva hasta que no haya motivo alguno para su celebración!

Inocencia Muñoz Alonso.









2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno el poema de Ino. Me gusta cómo en pocas líneas dice mucho.

Anónimo dijo...

¡Gracias, anónimo!
Por si no lo sabes, el poema se escribió para un recital que dimos en favor de la PAZ en Mejorada durante la guerra de Bosnia.
¡Lastima de tiempo! ¡Con las cosas que falta por denunciar!
Ino.