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miércoles, octubre 22, 2008

ELEGÍA A UN MOSCARDÓN AZUL


Hijos de la Ira, es uno de los libros más desgarradores que he leído. Su autor, Dámaso Alonso nació un 22 de octubre de 1898, según he leído en el blog de Felipeángel y en otros, no el día 3 de este mes como mal dice la enciclopedia Wikipedia. ( He observado que este diccionario electrónico se equivoca más de una vez.) Me gusta todo el libro pero dejo aquí esta elegía ya que me inspiró para hacer otro poema que pertenece al libro "poemas sin título" y que recito a los niños y niñas para que ellos vayan conociendo a los grandes poetas junto con su obra.

Sí, yo te asesiné estúpidamente. Me molestaba tu zumbido
mientras escribía un hermoso, un dulce soneto de amor. Y era
un consonante en -úcar; para rimar con azúcar, lo que me faltaba.
Mais qui dira les torts de la rime?
Luego sentí congoja
y me acerqué hasta ti: eras muy bello.
Grandes ojos oblicuos
te coronan la frente,
como un turbante de oriental monarca.
Ojos inmensos, bellos ojos pardos,
por donde entró la lanza del deseo,
el bullir, los meneos de la hembra,
su gran proximidad abrasadora,
bajo la luz del mundo.
Tan grandes son tus ojos, que tu alma
era quizá como un enorme incendio,
cual una lumbrarada de colores,
como un fanal de faro. Así, en la siesta,
el alto miradero de cristales,
diáfano y desnudo, sobre el mar,
en mi casa de niño.

Cuando yo te maté,
mirabas hacia fuera,
a mi jardín. Este diciembre claro
me empuja los colores y la luz,
como bloques de mármol, brutalmente,
cual si el cristal del aire se me hundiera,
astillándome el alma sus aristas.

Eso que viste desde mi ventana,
eso es el mundo.
Siempre se agolpa igual: luces y formas,
árbol, arbusto, flor, colina, cielo
con nubes o sin nubes,
y, ya rojos, ya grises, los tejados
de hombre. Nada más: siempre es lo mismo.
Es una granazón, una abundancia,
es un tierno pujar de jugos hondos,
que levanta el amor y Dios ordena
en nódulos y en haces,
un dulce hervir no más.

Oh sí, me alegro
de que fuera lo último
que vieras tú, la imagen del color
que sordamente bullirá en tu nada.
Este paisaje, esas
rosas, esas moreras ya desnudas,
ese tímido almendro que aún ofrece
sus tiernas hojas vivas al invierno,
ese verde cerrillo
que en lenta curva corta mi ventana,
y esa ciudad al fondo,
serán también una presencia oscura
en mi nada, en mi noche.
¡Oh pobre ser, igual, igual tú y yo!

En tu noble cabeza
que ahora un hilo blancuzco
apenas une al tronco,
tu enorme trompa
se ha quedado extendida.
¿Qué zumos o qué azúcares
voluptuosamente
aspirabas, qué aroma tentador
te estaba dando
esos tirones sordos
que hacen que el caminante siga y siga
(aun a pesar del frío del crepúsculo,
aun a pesar del sueño),
esos dulces clamores,
esa necesidad de ser futuros
que llamamos la vida,
en aquel mismo instante
en que súbitamente el mundo se te hundió
como un gran trasatlántico
que lleno de delicias y colores
choca contra los hielos y se esfuma
en la sombra, en la nada?

¿Viste quizá por último
mis tres rosas postreras?
Un zarpazo
brutal, una terrible llama roja,
se condensaba. Y frío. ¡Frío!: un hielo
como al fin del otoño
cuando la nube del granizo
con brusco alón de sombra nos emplomiza el aire.
No viste ya. Y cesaron
los delicados vientos
de enhebrar los estigmas de tu elegante abdomen
(como una góndola,
como una guzla del azul más puro)
y el corazón elemental cesó
de latir. De costado
caíste. Dos, tres veces
un obstinado artejo
tembló en el aire, cual si condensara
en cifra los latidos
del mundo, su mensaje
final.
Y fuiste cosa: un muerto.
Sólo ya cosa, sólo ya materia
orgánica, que en un torrente oscuro
volverá al mundo mineral. ¡Oh Dios,
oh misterioso Dios,
para empezar de nuevo por enésima vez
tu enorme rueda!

Estabas en mi casa,
mirabas mi jardín, eras muy bello.
Yo te maté.
¡Oh si pudiera ahora
darte otra vez la vida,
yo que te di la muerte!

12 comentarios:

Kety dijo...

¡Caramba! qué versos puede inspirar un moscardón. No lo conocía
Luz me gustaría leer el tuyo.
Seguro que me gusta ¡

Un abrazo

Ele Bergón dijo...

Hola Kety. El poema lo tengo publicado en el blog Música par ala luna. Está en mayo de 2007 junto a otros poemas sin título. Como es muy cortito te lo dejo aquí.

Insistente y repetitivo,
su sonido.

Marrones, negros
y molestones.

Sólo hay uno azul:

El de Dámaso Alonso
muerto
en un Diciembre de color
y luz.

Luz del Olmo

(Cuando recito este poema a las niñas y niños, les cuesta un poco saber de qué estoy hablando y Dámaso Alonso tampoco es un poeta conocido para ellos)

Abejita de la Vega dijo...

Sospecho que no era un moscardón lo que mató Dámaso.

Fernando dijo...

Yo creo que ese hombre vivio la desgracia de quedarse para contemplar la ausencia de los que si se fueron.
El traidor Damaso ,diria Neruda en sus memorias.Es un buen poeta.yo lo oi recitar a los 16 años en El Escorial en un recital de "Alforjas para la poesia"
Buen dia Luz

Ele Bergón dijo...

Abejita, yo creo que sí mató al moscardón azul, pero que ello le sugirió el poema porque en el fondo le está recordando su ilusión muerta.
Besos

Ele Bergón dijo...

Fernando, ¡qué suerte tuviste en escuchar a Dámaso Alonso! Me hubiera gustado a mi también haberlo hecho.

Es verdad que Neruda, otro gran poeta, tiene palabras amargas para algunos de sus contemporáneos que no bebían de su ideología. Hace unos años que estuve tres meses leyendo a la generación del 27, lo descubrí y además de ser uno de los grandes filólogos que tenemos era un gran poeta.

Buen fin de semana.

ALBERTO NAVERO dijo...

saludos Ele, pero qué bello poema, que bello latir del corazón y zumbido en el aire como para arrepentirnos de cortar incluso, de un hilo, la insignificante vida: concluyo con D Alonso, que nada es insignificante. ¿No lo crees? Me alegro por visitar tu blog, poeta de Madrid.
Abrazos cordiales
Nvro

MI CORAZÓN AL DESNUDO Y CON FRÍO dijo...

Saludos Ele, recojo el comentario sobre Pablo Neruda, nuestro gran poeta malo, o buen mal poeta. Podemos decir muchas cosas de él y sus conductas más de unas reprochables, por lo tanto separo la obra del hombre quién las escribe. Generalmemte el todo no nos deja ver las particularidades y me alegro que se desmistifique a Neruda lentamente. Personalmente de sus poética recojo lo mejor, el resto es un desperdicio. Su figura sigue siendo un gran paraguas que cubrió la poética chilena por muchos años. Esto provocó en sus contemporáneos luchar arduamente por desmarcarse del fenómeno Neruda, entre ellos a Enrique Lihn, Gonzálo Rojas, Nicanor Parra, Efrain Barquero, Vicente Huidobro, Pablo de Rokha y tantos otros. Sin embargo quién lo hizo desde sus inicios fue Jorge Teillier, el gran poeta lárico de nuestro sur de Chile. Hay un link en el Blogs navero maulino que conduce a concerle.
Abrazos cordiales
TK

Abejita de la Vega dijo...

De Dámaso Alonso tengo dos imágenes: la del autor de "Hijos de la ira" que dice cosas terribles y la que me transmitió cierto profesor que, a su vez, fue alumno del poeta: un viejecillo encantador y muy sabio...Yo siempre me he considerado como alumna, puesto que fui alumna de un alumno.
Este verano leí una novela que no le deja muy bien parado: "Mala gente que camina", de Benjamín Prado.Este libro incide en la placidez con que vivieron algunos autores , entre ellos don Dámaso, la dictadura franquista.Me quedé sorprendida.
¿Cuál es la imagen real?

Ele Bergón dijo...

Hola TK
Gracias por pasarte por mi blog y entrar en estas "conversaciones" poéticas y de poetas. Miraré las interesantes aportaciones que que haces sobre Neruda.

He leído bastante al poeta chileno. Me gustan mucho algunos de sus poemas y otros menos. También he leído algo de su vida, tanto lo que él escribe de sí mismo, como lo que escriben los otros sobre él.
Neruda afirma y creo, sino me falla la memoria, en su discurso en la Academia Sueca, que "La poesía ha sido mi vida. Escribirla ha sido para mí como respirar. Y no puedo vivir sin respirar, sin escribirla." No obstante, efectivamente está muy comprobado que no siempre la obra refleja la vida del autor y si esto es así, está llena de demasiado subjetivismo.

La última biografía que leí fue "El Madrid de Pablo Neruda", el autor es Sergio Macias Brevis. Me parece un libro bastante documetado y aprendí mucho de la vida de Neruda en Madrid en aquellos tristes años de preguerra y guerra en ESpaña.

Un saludo cordial desde España.
Luz

Ele Bergón dijo...

Hola Abejita.

Estamos como siempre moviéndonos en la subjetividad. Depende de quién comente y escriba los libros, así nos transmitirán una imagen u otra. Es el efecto del experimentador. La crítica, por muy objetiva que pretenda ser, no se puede desligar de ese todo que forma la persona con sus prejuicios incluidos. Por eso cuando leo alguna biografía, me gusta leer más de un libro y de autores diferente.

Besos desde casi la vega de Campo Real y le damos una bienvenida conjunta a nuestro nuevo amigo "mi corazón desnudo y con frío"


LUZ

Abejita de la Vega dijo...

Los seres humanos, poetas incluidos, somos poliédricos.

Besos desde las orillas del Arlanzón y , de acuerdo,demos una bienvenida conjunta a nuestro nuevo amigo "mi corazón desnudo y con frío".