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sábado, noviembre 28, 2009

EL BURRO

Foto traída del blog Abejita de la Vega y hecha por Mª Ángeles Merino.

Cuando era pequeña vivían en la cuadra de mi casa del pueblo dos burros. Uno se llamaba Brillante y era entre blanco y negro. Me llevó por muchos caminos y nunca me tiró. Sólo una vez se empeñó en no subir una cuesta y se tumbó conmigo encima, así que me fue fácil bajar de él. Cuando murió mi padre, lo hizo en el campo y su único acompañante en ese momento era este burro. El animal se estuvo quieto acompañando a mi padre hasta que pasaron por allí otros paisanos y se dieron cuento de lo que había ocurrido.

El otro burro que me acompañó en los años de mi niñez fue El Colín, éste era más inquieto y alegre. Mi hermano Victoriano jugaba mucho con él y alguna vez le tiró al suelo. Confieso que murió casi por mi culpa, pues mis padre no estaban, yo tenía entonces trece años. y lo dejé que entrase en un cuarto donde había titos, una especie de legumbre, comió tantos que al otro día murió a mis píes.

Al escribir esto, me doy cuenta que parece cómo si para mi, los burros estuvieran relacionados con la muerte, pero no es así, cuando veo un burro, me invade una gran ternura y alegría porque me lleva hasta mi feliz infancia.


3 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

En mi infancia, asocio los burros con la Cañada Real: no estaba asfaltada y por ella pasaban rebaños de ovejas y pastores en burros.

Abejita de la Vega dijo...

El burrito de Isar es muy tierno. Pobrecillo,cuánta gente se montaba en el carrito.Fue un día de agosto, todo el pueblo de Isar visitaba el vecino pueblo de Palacios de Benaver.El asnillo, paciente.
Los animales,como el burro que acompañó a tu padre, entienden la muerte a su manera. Recuerdo que Curry no quería entrar en la habitación donde mi padre había muerto, aunque le tirásemos allí su pelota. No lo hizo en mucho tiempo.

En el Burgos de mi infancia,todavía existían pequeños carros tirados por burritos como el de Isar...y pocos coches.Era un Burgos un poco rural, con ovejas pastando en las márgenes del Arlanzón.
Un beso

Kety dijo...

Qué recuerdos más entrañables.

Besos