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lunes, julio 09, 2007

Hay un rincón
que yo frecuento
en las mañanas de agosto.

Es una penumbra de hojas
que viene de tres acacias
dos higueras y un nogal.

En este jardín solitario
crecen la hierba y el frescor.

Allí ( aquí) yo imagino
a las estrechas calles
de ciudades antiguas
corriendo paralelas
a su encuentro con el mar.

Allí ( aquí) me aquieto
y me detengo
como el aire de las horas
olvidando los nombres
de todas las estrellas fugaces.

Es grato vivir así
en esta soledad del encuentro
donde la hermosa naturaleza
llena de generoso sol
me mima como a estas hojas
que lucen y se adormecen

ante al recuperado estío.

Luz del Olmo

3 comentarios:

pedro dijo...

hola luz:
un minimo comentario a tu escondrijo entre flores. NO te esondas tanto y aparece de vez en cuando aunque sea a la puerta de un banco en obras.
besos
pmt

maribel dijo...

Hola Luz: Ya hice el comentario pero creo que se borro al tener que registrarme, por si así ha sido te vuelvo a decir, que me ha gustado tu poema de encuentro, desencuentro y soledad, te mando un cuanto de luz y energía desde este Campello callado y luminoso de mañana de domingo. Besos

Ele Bergón dijo...

Hola Maribel. Gracias por tu comentario y me alegro que te haya gustado el poema.Lo escribí hace unos años, porque me sentía muy bien con la "soledad del encuentro" en el rincón de mi jardín, como supongo te sientes tú en el Campello callado y luminoso que frecuentas.

Besos.