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martes, septiembre 16, 2008

CRISIS



A lo largo de nuestra vida, muchas veces pensamos que no nos ocurre nada en especial, hasta que un día, descubrimos y reconocemos que hay una gran revolución dentro de nosotros porque estamos atravesando “una crisis personal”.

Durante todo ese camino sospechamos atisbos, señales, elementos de alarma que nos lo van anunciando, pero que nos ocultamos obviando, escondiendo, engañando y disfrazando. Mientras el camino avanza, un día nos llega la tragedia con dirección al fango.

Este reconocimiento es ya un primer paso para empezar a resolver. Después tienes dos opciones: Poner los medios o por el contrario, mirar hacia otro lado y seguir engañándote creyendo que la crisis la han producido los otros y que son ellos los encargados de resolverla.

Si se toma el primer camino, algo de ese conflicto se puede suavizar, pues se buscarán las causas y se analizarán las defensas, elaborando estrategias que si son acertadas, nos pueden llevar hasta la puerta de salida.

Cuando hay muchos individuos en crisis, ésta se convierte en colectiva. En las sociedades accidentalizadas, llevamos años hablando de las crisis de valores y aunque de vez en cuando, razonamos y polemizamos e incluso aportamos aparentes soluciones, nos perdemos retroalimentándonos en el problema que intentamos solucionar. Porque otra de las características de los conflictos, tanto individuales como colectivos, son sus enquistamientos, dando vueltas alrededor de ellos sin acabar de introducirles el bisturí porque la indolencia y el miedo a peder privilegios nos impide llegar a sus raíces.

De todas las crisis, la más fácil y más sangrante es la “crisis del hambre”. Cien millones de personas están al borde de la inanición. La ministra de Relaciones Exteriores de Sierra Leona advierte que en su país, entre mayo y septiembre, el 90% de las personas no podrán comer ni una bolsa de arroz al día. La ONU organizó en su día una reunión urgente en Roma, donde mandatarios de todo el mundo se hicieron la foto en los medios de comunicación ¿Dónde están sus soluciones?

Si un niño muere porque no tiene qué comer, es mi crisis y por eso debo conocer, buscar y encontrar las causas, para después analizar los elementos, planificar estrategias y de un modo u otro, llevarle comida hasta su boca.


LUZ DEL OLMO

7 comentarios:

Abejita de la Vega dijo...

Ay, Luz,ese sentimiento de estar en crisis debe ser una epidemia. Me apunto al carro.
Es verdad que lo nuestro no se puede comparar a las hambrunas del Tercer Mundo,que son tontunas de señoritingos...pero así nos sentimos.
Alguien dijo que la de los cuarenta...quién la pillara ; pero ésa es sólo un aperitivo para lo que viene después.
A la abejita se le ha juntado todo: la crisís y la transición.
Confiemos en tener fuerzas para hacerla frente.
Aunque parezca mentira, en mi nueva colmena,hay una abejita que revoloteó un tiempo por el convento argandiano.Se llama como la arañita campeña. ¿Te acuerdas? Vamos a fabricar miel en el mismo panal. EL MUNDO ES UN PAÑUELO.
Un beso

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

si un niño sigue muriendo de hambre en el siglo XXI es culpa de todos y cada uno de nosotros, los orgullosos pobladores del Primer Mundo.
Devuelvo tu amable visita a La Acequia, en la que espero encontrarte siempre que lo desees.

Fernando dijo...

En el mundo sobra hambre para tod@s
desde que soy crio lo se
lo sabemos....
Si no es por el biocombustible...es por la guerra de tal o el huracan pascual.
Es una lacra atroz e irresponsable de tod@s

Buena noche Luz

Kety dijo...

“Los ciegos opresores, prefieren dejar que se pudra la comida antes de darla a quienes de ella tan precisados están”.

José Saramago "La ceguera"

Ele Bergón dijo...

Abejita, Pedro, Fernando y Kety. Gracias por vuestros comentarios, pero la verdad que yo no sé por donde empezar para cambiar esto. Siempre me ha dolido África, pero ahora más.

Besos para todos vosotros.

ALBERTO NAVERO dijo...

Por aventuras del azar he pasado por tu blogs y me regocijo leyendo tus post. Excelente blogs. Felicitadiones, regresaré para continuar leyendo.

Atte
A Navero

Ele Bergón dijo...

Muchas gracias Alberto Navero por tus palabras. Pásate cuando quieras por aquí y coméntame lo que te parezca pues me hace mucha ilusión y más viniendo de Chile. Mi hermano estuvo varios años viviendo en Talca y siempre me he quedado con ganas de ver ese país.

Me he pasado por tu blog de una forma rápida. Prometo hacerlo con más pausa.

Un saludo desde España.