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lunes, julio 16, 2007

EL ROMÁNICO DE LA BUREBA

Iglesia de San Andrés en Soto de Bureba.

Burgos es una ciudad que cuanto más las visito más me gusta. Quería pasar unos días tranquilos y sin calor, por eso, aprovechando unas cortas vacaciones, llamé a mi amiga y compañera Mª Ängeles para quedar y ver algo de sus alrededores.

Mª Ángeles burgalesa y amante de la buena lectura, acudió a nuestra cita con el libro “El Románico de la Bureba” escrito por el profesor Emilio Jesús Rodríguez Pajares. Ella lo conoce y sabe de sus interesantes explicaciones. Es un libro muy bien editado por la Universidad Popular para la Educación de Adultos y Cultura de Burgos, con ayuda del Ayuntamiento, donde el autor, nos hace un análisis detallado y documentado de las características del románico en esta región, deteniéndose en las iglesias y monasterios más representativos. A todo ello se acompaña la situación geográfica e histórica y unas excelentes fotografías, donde se puede observar la belleza de este románico tanto en sus vistas de conjunto, como en la cercanía y detallismo de sus capiteles y canecillos.


El primer pueblo en visitar fue Monasterio de Rodilla. En un paraje oculto, dentro de árboles y verdor se encuentra esta maravilla románica de La Ermita de Nuestra Señora del Valle. Sólo la vimos por fuera, pero creo que fue suficiente para quedarme embelesada por su belleza. En los canecillos intentamos ver y vimos: los peces, el contorsionista, el ciervo y buscamos el priapismo, pero no fuimos capaces de encontrarlo.

Después seguimos la carretera entre campos de trigo “moro”, no lo olvides Mª Ángeles, el que no tiene raspas, y amapolas que aún en este mes de julio seguían allí “cantando en el trigal”, hasta el pueblo de Briviesca. No paramos, sólo lo cruzamos. Mi amiga recordaba esta población porque iba por allí con su padre en otros tiempos. Yo también recordé al mío porque me hablaba de un un amigo de la mili que viviá en estas tierras.

Nuestra Señora del Valle en Monasterio de Rodilla

Seguimos adelante y llegamos a Oña para comer. Al llegar a esta villa, me di cuenta que ya casi no estábamos en Burgos, pues su plaza y sus alrededores entre montañas verdes, se asemejaba más a una población de País Vasco que a Castilla. No en vano estábamos ya muy cerca de la “murga”. Mª Ángeles. ¿se escribe así frontera en vasco? Tú, que sabes algo de esas tierras, me lo apuntaste.


Plaza de Oña


Calle de Oña


Después de comer nos acercamos a visitar el Monasterio de San Salvador de Oña. Es grande y tiene en su orilla el psiquiátrico. En la puerta un cartel prohibía fumar, pero por los cristales se podía ver a un hombre ¿habría perdido la razón? que fumaba tranquilamente en las escaleras de la entrada.

Intentamos visitar el Monasterio, pero hasta las cuatro estaba cerrado, así que decidimos dar un paseo por el pueblo. Andando llegamos hasta una vía muerta de tren donde sí estaban rehabilitadas los edificios que formaban la antigua estación. A su orilla algunos cerezos repletos de cerezas rojas nos miraban con indolencia. Volvimos de nuevo a la plaza y nos sentamos para tomar el sol de Oña que está de psiquiátrico, en palabras de Maria Ángeles, hasta la hora en que el Monasterio se abría. Cuando llegaron las cuatro intentamos que nos abrieran y nos acercamos hasta otro edificio. Al tocar la puerta nos respondió “ la de la labor” y como ella sólo era “ la de la labor”, nos quedamos sin ver las tumbas de los últimos condes y los primeros reyes castellanos.

El Psiquiatrico en Oña

Monasterio de San Salvador de Oña

Otra vez en el coche seguimos rumbo a Navas de Bureba. En este pequeño pueblo y rodeadas de montañas, Mari Ángeles y yo nos sentamos a sentir el aire fresco y la tranquilidad a la orilla de su iglesia románica. Mariano, mientras tanto, le daba la vuelta. Vimos las triples columnas y el vano abierto en el centro. Las extrañas figuras esculpidas en piedra como las sirenas-aves, aves de cabeza humana y otras de este tipo zoomórfico. El contemplar todo esto nos hacía preguntarnos por el significado en su época.

Este pueblo creo que también lo recordaremo por la cantidad de geranios que había y jardines con todo tipo de flores.


Nuestra penúltima parada y última del Románico de la Bureba fue en Soto de Bureba. La Iglesia de San Andrés está situada en una pequeña aldea muy cerca al pueblo de Quintanaélez. Apenas son cuatro casas en medio de un campo con caminos confusos que van y vienen. La vista de la iglesia, según vas llegando a ella, te sobrecoge. Está dentro de una muralla donde sobresalen su torre y su espadaña. Me impactó la belleza de su puerta principal, con sus arcos donde hay una serpiente que se va enroscando o desenroscando, no lo sé, una bailarina, los rostros de figura humana, el demonio con rabo, el guerrero. En fin gran cantidad representaciones en diversos temas y tamaños. Las vistas de los páramos de la Bureba también se pueden contemplar desde aquí.


Quedaba mucho románico por ver, pero nos dimos la vuelta. Antes Mariano quiso pasar por Pancorbo, pues siempre lo hemos visto desde el coche. Maria Ángeles dice que ella lo ha visto más desde el tren. Llegamos allí y a nuestra amiga le pareció como un puchero. Desde luego es un pueblo que oprime, pues está dentro de las las altas montañas. Después de una breve parada volmimos y desde lejos nos recibieron las torres de la siempre espiritual y bella catedral gótica de lBurgos.


6 comentarios:

Anónimo dijo...

PUES SI, OÑA ME PARECE UN LUGAR MUY INTERESANTE Y SI ADEMAS TIENE MUCHAS FLORES, MERECE UNA VISITA.

ELVIRA.

Kety dijo...

Hola Luz,
¡Cuántos rincones por descubrir!
Hace años, de regreso de Laredo visité la catedral de Burgos, al margen de su valor arquitectónico, me llamó la atención el Papamosca que abre la boca cuando marca las horas.
si no es así, corrígeme.
Un abrazo
kety

Ele Bergón dijo...

Hola Keti,

Efectivamente el Papamoscas abre la boca cuando dan las campanadas de las horas, pero lo más deivertido,no es mirar al Papamoscas sino ver cómo todos los que miran hacia arriban tienen la boca abierta. El Papamoscas se debe reir un rato de todos lo turistas.

Para mí lo más bonito de la catedral por dentro es el "cimborrio" una gran estrella que hay en el techo y diecen y dicen que es único en el mundo. La Catedral en sí ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad.. Burgos tiene también muchas otras cosas que ver como ElPaseo del El Espolón El Arco de Santa María, La Plaza Mayor, El Castillo, Los Monasterios de Las Huelgas y el de Miraflores, Los Puentes sobre el Río Arlanzón. Es una de las ciudades que más árboles tiene por habitante.

En fin, se nota que soy de esta tierra.

Besos LUZ

Kety dijo...

Recuerdo la anécdota del Papamoscas, al guía diciendo tus mismas palabras y al grupo mirando hacia arriba, ¡era digno de ver!
a mi me dió la risa.
otra anécdota; al explicar los problemas que tuvieron con las lápidas del Cid y doña Jimena, por lo visto eran enormes, no tuvieron en cuenta en confrontar las medidas con las de las puertas.

besos
Kety

angeles.merino dijo...

Luz, me ha encantado el reportaje de nuestra visita, en un fresquito día de julio, a tierras burebanas.
A los visitantes del acorde azul, les aconsejo especialmente que vayan al monasterio de Rodilla y se preparen para la sorpresa.Seguro que no esperan algo así, en medio de ese campo que, tienes razón Luz,ya no es la Castilla árida sino la que apunta hacia el verde del norte.
A ver si encontramos la fIgurita del priapismo la próxima vez.
Por cierto, la frontera en euskera es la "muga".
Besos.
María Ángeles

Anónimo dijo...

Luz, me has mandado unas fotos preciosas de Burgos nevado.
Pero, aunque el frío de Burgos es un topicazo, la verdad es que nevar, lo que se dice nevar...nieva poco.
Helar, hiela.No son los de la catedral los únicos chupiteles
Aquellas son imágenes de dos nevadas históricas, pero excepcionales.Sin embargo, el que haya recibido ese correo y visite Burgos por primera vez...¡Vendrá equipado como si fuera a Finlandia!
Animo a los visitantes de este acorde a que vengan a Burgos¡Pero no hace falta que traigan ropa de esquimal!
Besos