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martes, agosto 19, 2008

EL VERANO Y DON QUIJOTE





Cuando tenía veintiséis años, leí de un tirón El Quijote. Recuerdo que me gustó por su ironía y forma de mezclar la realidad y ficción, produciendo en mi sorpresa, sonrisa y carcajada. Después, a lo largo de mi ya larga vida, lo he vuelto a leer pero a trocitos y a saltos.


Hace ya unos cuantos días a Kety, amiga de estos lugares, se le ocurrió la idea de invitarnos a ir copiando en su blog los cuentos de la abuela la novela "El curioso impertinente" que Cervantes incluyó en su inmortal libro. Participé un poquito en su proyecto y quise entonces empezar a leer de nuevo El Quijote, pero esta vez desde el principio.

Me fui de vacaciones y en la maleta vinieron conmigo Sancho y El Caballero de la Triste Figura. Allí en Cantabria todas las mañanas leía uno o dos capítulos y quedándome completamente enganchada, he llegado hasta el XXIX de la primera parte. Su título DONDE EL CAUATIVO CUENTA SU VIDA Y SUCESOS.


En estos días la
Abejita de la Vega , autora del blog La Arañita Campeña, ha recogido la idea de Kety y nos propone que vayamos copiado en su blog esta otra novela morisca que Cervantes incluye en su libro . Por ello os invito a todas y todos los que pasáis por aquí, en este viaje virtual, a que os desviéis para allá, para así contribuir a hacer todavía más imperecedero este singular libro que tanto nos enseña sobre ese viaje que es la vida.

Por cierto, el viaje de Don Quijote y Sancho por la Mancha ¿en qué estación o estaciones del año se hece? No sé si Cervantes da detalles del asunto.

15 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo recordar que hay una fecha concreta en el Quijote, señalando el día en que están viviendo. Me parece que es una carta y que está fechada en verano. A ver si hojeando el libro,lo encuentro.También lo estoy intentando googleando.
sSSSSSSSS

Abejita de la Vega dijo...

¡Es verano!
22 de agosto es la fecha indicada en el capítulo XXV de la primera parte.
Don Quijote está en Sierra Morena. Escribe, en las hojas de un libro de memoria, una carta para la dulcísima Dulcinea. Sancho será el mensajero pero,
mirando por su interés, insta a su señor a que le pague con tres pollinos, a entregar por la sobrina .
Don Quijote escribirá por detrás de la carta de Dulcinea:
Mandará vuestra merced, por esta primera de pollinos, señora sobrina, dar a Sancho Panza, mi escudero, tres de los cinco que dejé en casa y están a cargo de vuestra merced. Los cuales tres pollinos se los mando librar y pagar por otros tantos aquí recebidos de contado, que con esta y con su carta de pago serán bien dados. Fecha en las entrañas de Sierra Morena, a veinte y dos de agosto deste presente año.

Lo he encontrado en el libro “Cervantes visto por un historiador” de Manuel Fernández Álvarez, editorial Espasa, obra muy recomendable para el lector del Quijote.

Ele Bergón dijo...

Efectivamente es así. Fíjate que lo leí hace unos días allí en Comillas y no me di cuenta del dato. Es muy posible que también lo diga en otros capítulos, porque lo de agosto me suena y no de esta lectura.

Besos.Espero que se animen y vayan a tu blog.

Ele Bergón dijo...

Efectivamente es así. Fíjate que lo leí hace unos días allí en Comillas y no me di cuenta del dato. Es muy posible que también lo diga en otros capítulos, porque lo de agosto me suena y no de esta lectura.

Besos.Espero que se animen y vayan a tu blog.

Abejita de la Vega dijo...

He descubierto que las estaciones del año de entonces no se correspondían exactamente con las de ahora.
La fecha de 22 de agosto pertenecía a lo que llamaban estío que no era sinónimo de verano.

Se consideraba el año dividido en cinco estaciones: el verano ocupaba el final de la primavera y principio del verano (tal como hoy se concibe) y el estío correspondía a la etapa más calurosa del verano actual.

Así ,hablando del fin del gobierno de Sancho,encontramos:
«Pensar que en esta vida las cosas de ella han de durar siempre en un estado es pensar en lo excusado, antes parece que ella anda todo en redondo, digo, a la redonda: la primavera sigue al verano, el verano al estío, el estío al otoño, y el otoño al invierno, y el invierno a la primavera, y así torna a andarse el tiempo con esta rueda continua; sola la vida humana corre a su fin ligera más que el viento, sin esperar renovarse si no es en la otra, que no tiene términos que la limiten.»
Besos

Ele Bergón dijo...

Está muy bien esa diferencia entre el verano y el estío. Me sirve para cuando escriba algún poema. Eres una investigadora nada. Ya te lo he dicho más de una vez.

Anónimo dijo...

Sí,por cierto que la palabra estío es muy utilizada por los poetas...
Una aclaración,Luz.La abejita de la vega no es la única autora de "La arañita campeña".También tenemos a la arañita campeña (que da el nombre al blog) y la mosca cojonera.
Besooos
Sssss

P. M. Talaván dijo...

Hola Luz:
Otra cosa interesante a plantearse en la lectura de la primera parte de El Quijote es el espacio. Por muchas vueltas que dan siempre están a un paso de venta. Si echas cuentas nunca se alejan más de diez o doce quilómetros de ahora. Es decir unas tres leguas. Y si te planteas el tiempo en que discurre la novela no llega a los quince días. Es una de las múltiples mavillas del Quijote.
En cuanto a la iniciativa de la abejita campeña o mosca cojonera, de copiar poco a poco El Quijote propongo lo que propuse a Kety: más que copiar no estaría mal rescribir. Es decir contar el cuento del Curioso impertinente o la historia de los amantes o cualquier otra historia, incluso la propia de don Alonso y Sancho desde el punto de vista actual. ¿Te imaginas a Dulcinea como feminista enamoradaen secreto del héroe loco pero entrañable? ¿Teresica Panza estudiante de diseño o cajera de Ahoramás? ¿Sancho fontanero o repartidor de telepizza? ¿Don Alonso ejecutivo de telfónica prejubilado y soñador?
Y asísucesivamente...
Un abrazo a todos desde Ahigal...
PMT

Abejita de la Vega dijo...

Lo de Teresita Panza como cajera de un súper ,me quedo con la idea para desarrollarla.
Genial Pedro.
Un abrazo de la abejita que se escondió debajo de un pétalo.

Ele Bergón dijo...

Hola Abejita.

A mi también me ha parecido estupenda la idea de Pedro.

Yo quiero escribir la historia de Tesesa Panza, de soltera Juana o María Gutiérrez, que lleva toda su vida trabajando de asistenta por horas, mientras saca su casa adelante, junto a su hija Teresica que al hacerse mayor ha conseguido ser cajera en un supermedado. Porque con el dinero que le pagan a su Sancho en las chapuzas que hace de vez en cuando, no tienen ni para desayunar. ¡Menos mal que este mes de agosto le ha contratado de copiloto su vecino, amigo y jefe Alonso para recorrer los pueblos de La Mancha para hacer portes de mudanzas. En las horas de calor y asfalto los dos sueñan en voz alta en conseguir una buena loteria de las muchas que juegan todas las semanas.

Abejita de la Vega dijo...

Déjame a mí a Sanchica, que así se llama la hija de Sancho,no Teresa.
La de Cervantes hace puntas de randas (bolillos)para su ajuar y mete los maravedíes horros que gana en una alcancía.La mía trabajará de reponedora o cajera en Mercadona y mete 600 euros en la Caja de Ahorros para pagar la hipoteca, a cuarenta años, que tiene en el banco,a medias con su novio.
Estoy tan cervantina que hasta tengo el brazo izquierdo malo. Debe ser una contractura y me duele.
Disculpa el que me ponga pelín agresiva con el bloggero de la laguna.No debería haberlo puesto en tu blog. Fue espontáneo.Me salió la vena feminista...
Besooos y perdoooona

Kety dijo...

Luz, después de leer a PMT, y cogienddo sus ideas he escrito esto. A ver que os parece.
Pensaba ponerlo en mi blog, y hacer como con el Curioso impertinente. Pero si lo haceis en el vuestro da igual.

"En un lugar de la casa cuyo rincón no importa, se hallaba ese artilugio llamado ordenador, el cual don Alonso –exdirectivo de un banco afamado-, prejubilado, sin saber por qué, se había enganchado de una forma tal, que hasta su mujer le había abandonado.
Don Alonso ofuscado por su descubrimiento, apenas se percataba de la lejanía de su mujer, que andaba con sus amigas disfrutando de los baños en la playa junto al mar.
Pinchó una vez más en la página que le tenía trastornado. De seudónimo, Dulcinea. Según su perfil; ni guapa ni fea, ni alta ni baja, ni tonta ni lista, en fin, que don Alonso recordó esa frase que dice: “En la medianía está la verdadera felicidad” y con ese pensamiento siguió buceando en su página.

Habitaba Aldonza, la tal Dulcinea en una casa blanca con veleta, heredada de sus antepasados. Salió como todas las mañanas con su cesto al supermercado. Cogió un carro como era usual y comenzó el trasiego rutinario por los pasillos. Ese día la gente se arremolinaba en corrillos cuchicheando algo que ya había llegado a sus oídos.
Al llegar a la caja, Teresa, hija de Sancho, la miró de reojo esquivando mirarla frente a frente, su padre, le había advertido ser cauta y discreta. Al fin y al cabo él era autónomo y se ganaba el sustento acudiendo donde le llamasen, pues sabía de todo un poco y lo mismo arreglaba un grifo, que transportaba muebles..., esto le daba opción a saber los entresijos de muchas casas…

Kety dijo...

Soy un desastre.
Rectifico: es Sanchica y no Teresa.
Besos

Abejita de la Vega dijo...

Kety, ponlo en tu blog,que es tuyo y está muy bien. Me ha gustado mucho y ,si me das permiso,lo pongo también en el mío.
Un abrazo

Ele Bergón dijo...

Hola Kety. No te preocupes por la confusión de los nombres, ya sabes qe es un pocolo normal en Cervantes y claro.. todo se pega.

Besos cervantinos