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sábado, diciembre 06, 2008

EN UN AUTOBÚS DE SALAMANCA

El barco que nos llevó de Estocolmo a Tallin
Una de las miles de islas

En el verano del 2003, hicimos un viaje a las Perlas del Báltico. Fui tomando notas y después hice un libro, que por supuesto, está sin publicar. Algo de este escrito ya lo he dejado por aquí. Hoy me apetece dejar algunas fotos y mis impresiones.

La salida de Estocolmo en barco fue bella y espectacular. El agua limpia, azul e inmensurable. Las islas se sucedían y sucedían a uno y otro lado. La mayoría de ellas estaban habitadas. Las había tan pequeñas que algunas no tenían casa y en otras, había una, dos o tres, con sus tejados típicos de color amarillo, rojo y hasta verde. Una barca en el pequeño embarcadero, me hacía imaginar cómo irían los vecinos de una isla a otra. Las había incluso, que entre ellas se colaba un pequeño islote. Dicen que en ese archipiélago hay unas veinticinco mil isla. Por supuesto sólo vimos las que podía alcanzar nuestra vista desde el barco. Sentía una gran atracción por este paisaje, porque una isla me recuerda la soledad y la soledad es algo que me seduce, sobre todo cuando la busco. En cualquier caso alguien me contó que los estocolmense viene hasta estos islotes en busca de calma y paz. Estoy segura que lo encuentran .

El barco se deslizaba en el agua pasando isla o soledades que nosotros mirábamos extasiados.

Los momentos felices son efímeros, por eso, aquellas horas y aquel paisaje que tanto me había emocionado, me pareció muy corto. El salir del embrujó, producía sentimientos similares a los que tengo cuando las personas o cosas que un día tuvieron hondo significado para mí, se alejan, o, se pierden para siempre.

3 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

hay que acariciar siempre el recuerdo de esos instantes

Kety dijo...

"la soledad es algo que me seduce, sobre todo cuando la busco"
Luz, de acuerdo contigo.

Seguro que el que vive en las islas envidia a los pasajeros de los barcos que ve pasar. Los humanos somos así.
Un abrazo

rosario gomez dijo...

Hola Luz¡Tengo muy buenos recuerdos de ese viaje.Fue maravilloso estar viendo islas más de 3 horas.¡Cuánta paz para el alma!.Por otra parte, la soledad cuando es deseada,resulta buena y se goza con ella;más si por el contrario, no la buscas y la hallas,sientes que te rodea y te acosa.Besos y buen domingo.