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jueves, enero 28, 2016

EL ALCALDE DE ZALAMEA



Confieso que me gusta leer teatro  y que he leído más de una obra, pero cuando he cogido este libro  de Calderón de la Barca,  he de decir que en mi primera lectura, no me acababa  de enterar muy bien qué estaba  pasando con los personajes, porque me perdía entre los versos del autor. Debe ser que hace tiempo no practico esto del teatro leído.

Hablé con Mª Ángeles Merino  y ella me indicó que la obra se podía ver, como no, en Internet y así se comprendía  mejor el texto. Escogí  una  versión   de TVE de del famoso programa Estudio 1 del año 1968,  aunque ella me indicaba la que apunta en su entrada de 1956, ambas en blanco y negro, con actores muy jóvenes pero muy conocidos por las personas que tenemos ya una cierta edad.

La he visto del principio al fin y he ido leyendo el libro y escuchando los versos en las voces de estos magníficos actores y actrices y ¡ho maravilla! ¡qué bien se entiende! qué fuerza  y contundencia tiene la palabra de Calderón . Una obra sublime, donde los personajes me han dejado fascinada:

El protagonista, Pedro Crespo, es un labrador rico y más tarde alcalde, lleno de dignidad, ironía  y también humano por sus contradicciones, es justiciero y a la vez vengativo, es arrogante y también hombre  capaz de humillarse y postrarse a los pies de quién tanto daño le ha causado, para salvar  el honor de su familia y sin embargo, instantes después, será duro e inflexible. 


Don  Álvaro  un capitán arrogante y  despectivo con las gentes del pueblo de Zalamea. Sin conocer a Isabel, la hija de quién le da cobijo en su casa, la desprecia, para después pasar a "enamorarse", parece que de forma apasionada y llegando a poseerla de forma brutal y violenta. Se le acaba el amor  cuando ya ha conseguido a su presa.

Don Lope de Figueroa, general  achacoso y viejo, honesto en sus diálogos con don Pedro, que hacen las delicias de quién lo lee o escucha. 

Isabel, bella y prudente, víctima inocente de la barbarie de los que pasan la vida luchando en las guerras, de este siglo XVI, donde se desarrolla la obra.

Juan, hijo de Pedro Crespo, no se conforma como su padre, en ser un villano acaudalado y quiere ascender en su clase social. Honesto, digno hijo de su padre, intenta vengar a su hermana. 

Don Mendo, hidalgo pobre, nos recuerda al que también transita por las páginas del Lazarillo de Torme. Su criado Nuño, nos evoca  a Sancho con don Quijote.

Los soldados que caminan sin paga ni hacienda  hacia Portugal, en especial Rebolledo y su amante la Chispa y que entretienen el tiempo libre con canciones y picardías. Son, en su cobardía,   los  que ayudan al don Álvaro a cometer su fechoría.

Después de leerla de este modo y he de seguir leyéndola, me he quedado seducida  por sus versos.
 


8 comentarios:

María Pilar dijo...

Yo me he quedado seducida por tu relato. ¡Qué buena idea la de verla al leerla! Me lo anoto.

Abejita de la Vega dijo...

Es teatro al fin y hay que oírlo y verlo; aunque es un saludable ejercicio de imaginación. El verso es una maravilla musical. ¡Pobres mujeres no contemporáneas!
Besos.

María del Carmen Ugarte García dijo...

En un taller de teatro al que asistí, un día un profe sustituto se empeñó en hacernos leer teatro clásico. Una delicia verle desmenuzar los versos sílaba a sílaba, entonando bien las frases sin perder la rima.

¡Me hubiera gustado repetir la experiencia!

¡Cuánto echamos de menos los Estudio 1!

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Esta sí es una buena técnica lectora. Y si podemos ir a verla, mejor...
Adelante.

pancho dijo...

También me parecen muy rítmicas y populares estas estrofas de versos octosílabos. Parece que no es al único que le cuesta la lectura de versos del XVII. De todas formas después de leer más autores de esa época, ya parecen como de la familia muchas de las expresiones y palabras utilizadas. Para algo tenía que servir la práctica. No mandaría a alumnos de Secundaria leer obras originales del Siglo de Oro. Bastante tienen con obras actuales.
Excelente resumen comentario de la obra en su conjunto.
Un abrazo.

Myriam dijo...

Yo vi pero después de leer todo el texto la versión
televisada en Blanco y negro de 1954, que me gustó mucho.

¿Sabes? estoy de acuerdo en lo que dices
de las mujeres víctimas violadas por soldados en guerras.
¡Cuánta actualidad hay en ello!
Sí hoy en día, en pleno S XXI la violación brutal de mujeres
se usa en muchos países como arma de guerra.
Las estadísticas son aterradoras,
pero muy poco se habla de ello en la prensa.

Recién ahora, JAPON, está reconociendo
las violaciones y aún más, inducción a prostitución
"como esclavas sexuales" a chinas y coreanas durante
a segunda Guerra Mundial. Algo que hasta ahora
se había negado a reconocer.

Myriam dijo...

BESOS

Myriam dijo...

Claro que en la época de Calderón, la violación
de Isabel por parte del Capitán era considerada un delito
contra la propiedad, ya que la mujer era propiedad de la familia...
disminución de honra y valía en dineros.
pero cómo se sentiría ella, la mujer violada y deshonrada....