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jueves, octubre 09, 2014

EL SANCHCIO SIGUE LEYENDO AL AVELLANEDA


Hola coleguis:

Qué queréis que os diga, pues que me está costando leer este Quijote apócrifo, me he aprendido la palabreja, su prosa ( que enterado estoy ya) me parece más pesada, más plomo, como esos amigos que tengo que no dejan de dar la brasa una y otra vez. En fin, vamos a lo que vamos. Lo intento  en este capítulo III.

Dice el tal Avellaneda que llaman a la puerta del Alonso el cura y los tres alcaldes ¿ De dónde han salido estos últimos?  Mi padre que andaba durmiendo, seguro que roncando,  tuvo que abrirles y ni cortos ni perezosos se plantan en la cama del tal  Álvaro Tarfe para contarle chismes del Alonso. Un cotilla este cura,  se parece a la Dolores de la telenovela que mi madre ve todas las tardes y no le toques el mando, ¡vaya bronca que lía si lo haces!  Y mira por donde ya con el Alonso  y mi padre delante, sale a relucir  la ciudad de Zaragoza. ¡Qué no, que ni mi padre ni D. Quijote quieren ir a esta ciudad! Pero mucho me temo que al final tendrán que pasar por el aro.

Mi viejo siempre diligente con esto del comer, ya les ha puesto la mesa y con lo glotón que es, se acuerda de un tío suyo, que no lo había oído nombrar, llamado  Diego Alonso. En fin, que comen y  salen todos a caballo hablando de caballos. Recorren un trecho juntos y luego se despiden. El cura vuelve con el Alonso y mi padre a Argamansilla. ¡ No sabía que vivíamos en este pueblo! 


El Alonso , como siempre, enredando a mi padre que sigue siendo su criado y de gratis, que de sueños todos los que quieras, pero de pasta, pasta de verdad, nada de nada. Así luego mi madre tiene que limpiar tantas casas...
 

D. Quijote se mantiene en  sus delirios y quiere olvidar a la Dulcinea. Ja. Ja.Ja.  Yo es que me parto y por supuesto irán a Zaragoza y desde allí hasta Madrid  para conocer al Rey  de Españal ¿ Se habrá enterado el Alonso que ya no es el Juan Carlos y que nos lo han cambiando por el Felipe VI?  Y ¡hala!  otra vez  a imaginar tonterías, una detrás de otra, que es gratis. Cuando mi padre ve las armas antiguas que quiere utilizar para este viaje, dice tal sarta de palabras que no le entiendo ná.  

Y así continúan  probándose esas armas de los tiempos que me han obligado a estudiar en el Insti y que nunca los aprendí, porque me pillaban muy lejos; jugando a ser caballeros  que si los llego a ver en vivo y en directo, me doblo de la risa y creo que es un videojuego que tengo descargado en la table, que por algún  hechizo del mago Alisolán,  sí coleguis, ese que   habla  por estos sitios de Internet, con la tal  Abejita de la Vega, sobre el Quijote  que ahora estamos leyendo,  pues como decía, que  ese mago moruno, lo ha hecho realidad. 

Con tanto hierro, se atascan y  lo pasan mal, claro que mi padre, que  en el fondo es un iluso, casi más que el Alonso,  se  lo cree todo. En eso me parezco un poco a él, porque he de deciros que yo también soy un poco pardillo, eso al menos me dicen mis coleguis.

Al final el Alonso le da de comer a mi padre que es lo que verdaderamente le importa.

 Choque de manos

El Sanchico


3 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero dijo...

¿A ver si va a ser que el Sanchico critica al Avellaneda por no querer parecerse a este Sancho sino al mejorado por Cervantes...?

Abejita de la Vega dijo...

Sanchico, tienes razón, que tu padre está muy raro en este libro. Y no digamos su jefe, más loco que nunca. Y ese cura es un cotilla de marca mayor como la Dolores de la tele, qué bien lo dices.
A ver si coges afición a la lectura, que te abrirá mundos que desconoces. Y no te volverás loco, no. Más culto sí.
Un choque de manos

María Pilar dijo...

Sanchico, ya te noto un poco desesperado,pero con tu desparpajo me has hecho pasar un rato en grande.
Besos