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jueves, junio 23, 2016

EL DONCEL DE DON ENRIQUE EL DOLIENTE


CAPÍTULO I

                                                               Mi dormir siempre es velar

La Edad Media y sus continuas luchas por conquistar tierras y personas. ¿No tenían otro afán?La novela de Larra, ¿ no tratará precisamente de eso, de no dormir plácidamente y estar siempre alerta para que no les sea arrebatado lo que consideran de su propiedad? ¿ Su pensar  estará centrado en acumular posesiones? 

CAPÍTULO II
                                                            Con él van sus cazadores

El hombre solo no es nadie,  necesita de los otros para que le ayuden a cazar la  pieza que tanto desea.

CAPÍTULO III

                                                             Que me dejáis a mí sola

La mujer en estos tiempos del siglo XIV, siempre andaba sola, esperando a su hombre, en especial si esta mujer es noble y con posibles. Se rodea de sus damas iguales de solitarias que ella misma . La mujer ama a su esposo y este una vez conquistada a su dama, desea otras conquistas,  donde acumular más riqueza y poder.  

CAPÍTULO IV

                                                            Que entre todos tiene fama

Don Enrique de Villena, tiene fama, poder, libros y sabiduría, pero necesita más, necesita que el doncel favorito de Enrique III le dé la señal  para  conseguir, antes que nadie, ser  el gran maestre de Calatrava.  Mas su mujer, La de Albornoz,  es su gran obstáculo. Ferrus,  confidente y depositario de sus secretos, le va dando soluciones  basadas en diferentes intrigas.


CAPÍTULO V

                                                         De un ardiente amor vencido

El doncel de su Alteza, padece penas de amor y así, atribulado y desvelado  va atravesando los montes de Madrid.Al llegar a la capital un paje pronuncia un nombre: Elvira. Don Enrique de Villena quiere verle, mas a Macias solo le importa ella.


5 comentarios:

Abejita de la Vega dijo...

El lector del XIX tenía mucho tiempo, era un desocupado lector que podía pasarse muchas horas en un cómodo butacón, junto al fuego o en la hamaca de un jardín. ¡Cuarenta capítulos o más!
Llegarás a capítulos más trepidantes, más exaltados. Sigamos con la paciencia de un burgués decimonónico.

Buena síntesis, Luz.

No nos enredemos en las espesuras.

Besos

Myriam dijo...

jaja, Abejita. ¡Cuarenta que se leen de corrido, una verdadera delicia!
Luz, ¡Qué poder de síntesis!

Besos a las dos

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Me gusta la forma en la que has tenido de leer y comentar esta parte de la novela: claves de interpretación más que exactas, desde luego.

La seña Carmen dijo...

En la próxima lectura te veo concentrándolo todo en un tuit. Yo sería incapaz, que a mí siempre me sobra texto.

Gelu dijo...

Buenas noches, Luz:

Con ese panorama amoroso en perspectiva, que se les presentaba a las mujeres, no es extraño el éxito de los conventos.
Si eran adineradas, mal. Y si no, peor.
¿Cómo no enamorarse de un juglar, cuando había tanto bruto por doquier?

Abrazos.