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domingo, febrero 11, 2018

PEDRO OJEDA EN EL MUSEO DEL ROMANTICISMO


Pedro Ojeda en el Museo del Romanticismo

El pasado jueves, 8 de febrero, el profesor Pedro Ojeda Escudero, nos deleitó en el Museo del Romanticismo con su conferencia: No podía vivir sin sociedad alguna. José Zorilla y las reuniones de sociedad de su tiempo.

No éramos muchas personas, pero el acceso al salón del museo,  donde se llevan a cabo las conferencias, no está bien indicado, por eso me temo que, como le pasó a nuestra amiga Carmen,  pudo haber  más asistentes  que se quedaron sin a oír, lo que Pedro Ojeda nos tenía que contar sobre Zorrilla.

La puerta principal  del Mueso del Romanticismo  de la calle San Mateo,  a las seis y media, ya está cerrada y sin cartel alguno que  pueda dar alguna pista.  Yo tuve suerte. Dos personas, a distintas horas, salieran del recinto y me indicaron que  a las conferencias,  se  entraba por  la calle de la Beneficencia, justo en la puerta trasera del museo en cuestión. Después de varios paseos de una calle a otra, pude acceder,  en los diez minutos que dejan la puerta abierta, para ocupar un lugar en las bonitas sillas del salón romántico, presidido por un gran cuadro de Isabel II.

Una vez instaladas- la mayoría éramos mujeres, entre las que se encontraba  nuestra querida Merche P.-  Pedro nos habló, acompañado por transparencias con fotos muy interesantes, de Zorrilla y de personajes de la época y   de cómo  el autor de Don Juan Tenorio,  se hizo famoso con 19 años y nunca dejó de serlo. De la relación con sus padres, en especial su progenitor.  De su rechazo a los  cargos políticos que le ofrecieron. De su azarosa e interesante  vida. Todo ello, en breves pinceladas,  porque se centró especialmente en ese no poder vivir sin sociedad alguna y lo importante que era para él las reuniones de sociedad de su tiempo. Porque al  Zorrilla  auténtico,  solo le interesaba  vivir  para  y  de la literatura. A  causa de ello,   necesitaba estar presente en las tertulias más importantes  del Madrid de mediados del siglo XIX, que se celebraban en numerosos salones, la mayoría  dirigidos por mujeres,  donde la participación de Zorrilla, era primordial para la fama de la propia tertulia y también para el mismo Zorrilla. Las dos partes se necesitaban mutuamente.

El profesor Pedro Ojeda así nos lo ilustró con varios cuadros, en especial del pintor de la época  Antonio María Esquivel,  que lo atestiguan porque el  poeta nacido en Valladolid, destaca como figura principal.

Nos contó también algunas anécdotas  que el dramaturgo escribe en sus Diarios: Recuerdos del tiempo viejo, donde narra las peripecias de su  existencia en los lugares donde vivió. Nos hizo hincapié en el hecho de cómo después de diez años fuera de España, se seguía considerando a Zorrilla uno de los escritores más famoso de nuestra lengua castellana.

El conferenciante  dejó un apunte muy interesante: la influencia de la poesía del  poeta nacido el 21 febero de 1817,  en los versos del gran Rubén Darío.

Una conferencia completa, con el buen hacer al que nos tiene acostumbrados Pedro Ojeda, en  en la fría tarde de  Madrid, donde las puertas podrían haber estado algo más de tiempo abiertas y con suficiente  información.


Luz del Olmo

6 comentarios:

María del Carmen Ugarte García dijo...

Quizá tendríamos que profundizar más en la presencia de esas mujeres en la literatura, y no solo a la hora de disponer el chocolate. Con frecuencia, al hojear la hemeroteca, me encuentro con alguna piececilla que me hace sospechar si no estaremos ante otros muchos casos de invisibilidad, o de auténticas negras escribiendo para que sus hombres se lucieran en ellas.

Abejita de la Vega dijo...

Me hubiera gustado escuchar a Pedro Ojeda y vivir un poco aquellas reuniones de sociedad decimonónicas, con Zorrilla y sus versos y aquellas mujeres que soñaban con ser ellas también como el gran poeta admirado. Algo más que el chocolate.

Es una pena que la organización no estuviera a la altura, lo de las puertas parecía realismo mágico.

Gracias por tu reseña y besos, Luz.

Myriam dijo...

Es un museo precioso. Gracias por tu reseña, Luz.
me hubiera encantado estar presente, desde luego.

Besos

Myriam dijo...

¡Qué lástima la mala organización!

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Gracias por estar y por la reseña, Luz. En efecto, la importancia de la mujer en la sociabilidad de la época es algo en lo que hay que profundizar, como bien señala Carmen.
Un beso.

Luis Antonio dijo...

Muchas gracias por la reseña.