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domingo, enero 14, 2018

LA NOCHE QUE NO PARÓ DE LLOVER

(c) Foto de Arturo Ledrado


La noche que no paró de llover, es una novela donde la psicología tiene un gran protagonismo porque su autora, Laura Castañón, escribe sobre sensaciones, emociones y sentimientos que gobiernan la vida de sus personajes, en especial de las cuatro protagonistas: Valeria, Laia, Emma y Feli, de esta historia situada en Gijón.

Valeria, la que más ha vivido, guarda un sobre que no se atreve a abrir, porque ella anda perdida, desde su infancia, en el miedo y la culpa que le ha ido grabando la sociedad en la que le ha tocado vivir y en especial, una madre castradora de su ser feliz. Por el contrario , su padre, la intenta liberar de tal lastre. Es hora de que ya con más de ochenta años, abra ese compartimento estanco que guarda y que tanto daño le ha hecho y le hace. Para ello busca ayuda en Laia, la psicoterapeuta enamorada de la también piscóloga Emma, por ver si puede liberarse de ese autocastigo que la oprime, intentando poder entrar en lo más profundo de sí misma, hasta llegar a su propia reconciliación.

Es en estas terapias donde Valeria, a través de la conversación y escritos, va soltando la sobrecarga que tanto le angustia y a su vez, el lector puede ir reconstruyendo, lo que fue y es la sociedad de una España que ha pasado por diversas fases: República, Guerra, Dictadura, Transición y la España actual. Al ir cambiando las personas va evolucionando toda la sociedad, unas veces con más acierto y otra con menos, dependiendo de la percepción y creencias del mundo en el cual se muevan.

Leia y Emma forman una pareja donde la vivencia de su amor, es la parte esencial en la existencia de su día a día. Ellas, situadas en la sociedad actual, son conscientes de su capacidad para que los sobres cerrados, se puedan ir abriendo y evitando de este modo, el daño que pudieran, como a Valeria, ocasionarles. Ellas, las dos jóvenes psicólogas, se van conociendo mejor y la felicidad, aunque sabemos que es efímera, viene con frecuencia a visitarlas.

Y queda Feli, a la que por circunstancias de la vida actual, le han robado la mejor parte de su nombre y anda resentida, porque en vez de mirar hacia delante, se complace en detenerse en exceso en el pasado, para buscar a través de sus retratos, una venganza que lo único que hace, es retroalimentar su rencor por haber perdido, esa felicidad que un día el azar, le arrebató.

Los sueños recurrentes y alguno lúcido, son otros de los principales protagonistas de esta historia que le van indicando a Valeria, sin ella ser consciente, las posibles soluciones para poder resolver, esa angustia, que durante tanto tiempo vive con ella desde los días con sus noches de un pasado ya remoto.

Y sí , es una historia de mujeres donde también existen como personajes, en apariencia más secundarios, otras mujeres emparentadas con las protagonistas, sin olvidar a los hombres. No es extraño que la autora haya escogido con preferencia a las féminas, para contar esta novela. Es sabido que nosotras, tenemos la suerte de no esconder tanto como los hombres, los verdaderos afectos. A ellos, por el contrario, les han amputado con frecuencia, la expresión de sus auténticos sentimientos. Por eso creo que esta novela con finales abiertos, tiene algunas claves para recorrer un futuro, donde hombres y mujeres vayamos creciendo poco a poco, como personas maduras e iguales, del mismo modo que lo van haciendo, quitando a Feli, los personajes principales, en el recorrido de sus bien cumplidas 400 páginas, -aunque yo quitaría algunas de ellas, no por su contenido, si no por su repetición en los conceptos-, en ese fluir de la conciencia que tiene su aparente estructura caótica de La noche que no paró de llover.

Luz del Olmo

3 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Quizá sea esa la salida de nuestras complejidades, dejar que se oiga el fluido de conciencia para que podamos comunicarnos emocionalmente.
Besos.

María del Carmen Ugarte García dijo...

Buen repaso de personajes yendo al origen de sus vidas y sus traumas.

No sé si estamos ante finales abiertos, pero a mí no me parecen, salvo saltos inesperados tan interesantes como los que sea han narrado.

Abejita de la Vega dijo...

La novela está preñada de relatitos, embriones de novela, cerrados y abiertos. Tiene para varias vidad si desea desarrollarlos. Son tan interesantes o más que las principales.
Esperaba tu análisis con interés. Estupendo.
Besos