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sábado, diciembre 30, 2017

UN PASEO POR EL MUSEO DEL PRADO EN NAVIDAD

                                          Resultado de imagen de Cai Guo-Qiang

El jueves de esta semana, el día amaneció nublado en Madrid, pero la temperatura no  era fría y  más o menos, agradable.

Habíamos quedado a las once en el  Museo del Prado en la puerta de Goya. David y yo llegamos un poco antes y la cola ya era considerable. La encargada de vigilarla nos indicó que fuésemos  mejor a la  puerta de Murillo. Así lo hicimos y efectivamente pudimos entrar sin problemas. 

Faltaban nuestras acompañantes. Después de las oportunas comunicaciones móviles, decidimos esperar dentro y dejar pasar a los que nos precedían, la mayoría extranjeros, sonriéndoles ante su actitud de sorpresa.La entrada a las escaleras de la pinacoteca era bastante lenta. Ya sabéis, escáner, arco detector, recoger los bártulos, alguna que otra pitada, comprar las entradas...Después de unos veinte minutos, pues ya se había empezado a formar otra cola en esta puerta, aparecieron Esther y Mari. 

Nos fuimos directas a ver la exposición : El espíritu de la pintura, del pintor chino Cai Guo-Qiang. Esther me había hablado de ella y no le importaba volverla a ver. No me extraña, yo también quiero repetir. Es impresionante su pintura hecha con pólvora. Establece un diálogo con los grandes de la pintura española Velázquez Goya ...y en especial con El Greco, creando unos cuadros que cuanto más los miras, más, te introduces en ellos y empiezas a relacionar sus colores y formas para encontrar esa conversación entre pintores unidos en un mismo espíritu.

En una de las salas de la exposición se proyecta un documental,  dirigido por Isabel Coixet, donde se va narrando  el proceso creativo que ha  realizado su autor  para hacer esta exposición y que  resulta muy interesante.

Hay tiempo para verla está hasta el 4 de marzo del año que va a empezar.

Como aún teníamos tiempo, decidimos ver por enésima vez la sala del Bosco. Imposible volver a admirar El jardín de las delicias, con tranquilidad. La cabezas se agolpaban y así no se puede apreciar una obra de arte.

Pasamos a ver la exposición de Fortuny. También lleno. Había que pedir hora. La decidimos para  las cuatro de la tarde y  así poder salir al exterior,   buscar un lugar para comer y juntarnos con Julio que andaba de investigador  en los archivos.

El restaurante que elegimos  por allí cerca,  a tope, y eso que aún no eran las dos. Cuando salimos, había cola para entrar. Madrid en estas fechas está  lleno de paseantes. ¡Menos mal que han restringido el tráfico!

Volvimos al Prado a nuestra hora, para ver  la exposición antológica de   Mariano Fortuny. Admiramos  cuadros al óleo donde la luz tiene un gran protagonismo, reflejando diferentes aspecto de la realidad del siglo XIX  y los lugares donde vivió o visitó. También pudimos admirar las copias de las obras de arte  y antigüedades de sus  propias  colecciones y otras venidas de diferentes museos y las que posee el Prado.

Esta exposición también la podéis ver hasta el 18 de marzo  y creo que merece la pena, aunque a nosotros nos impresionó más la primera . 

Fue un día genial y en buena compañía.






3 comentarios:

Myriam dijo...

Un día completo ¡Qué maravilla de exposiones! Ojalá pudiera ir a verlas :-( pero, como tú dices, tuve mi buena visita a Madrid y etc. etc hace poco.

Muy feliz año nuevo para ti y toda tu familia y que el 2018 les sonría.

Besotes

Abejita de la Vega dijo...

El Prado es para toda la vida. Nunca se repite. Trato de imaginar esas manchas de color.

El Jardín de las Delicias es delicioso siempre, incluso entre cabezas. Burbujas, fresas, pájaros, flores, hombres, mujeres...

Mi lugar mágico en el Prado es el azul del manto de la Virgen María en el Descendimiento de Van der Weyden.

Besos, hablamos.

La seña Carmen dijo...

Gracias por las pistas sobre el artista chino. Habrá que ir planificando otra visita al Prado.

¿Madrid en Navidad? En asomando diciembre, lo mejor irse lejos.