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miércoles, mayo 23, 2018

LOS REFUGIOS DE LA MEMORIA


                                         


                              Ser breve, en arte, es suprema moralidad. JRJ

        PARA desordenarme por dentro, tengo que ordenarme por fuera. JRJ


José Luis Cancho, nacido en Valladolid en 1952, por un hecho traumático, se ha desordenado por dentro y lo primero que hace es intentar ordenarse por fuera, con este libro breve, pero intenso, sincero y  en apariencia, fácil de leer, donde hay que hacer pausas, para entrar en  la sima de sus pensamientos. 

El autor, a través de sus vivencias, intenta poner un  orden  en esa búsqueda,  que todos tenemos,  por encontrarnos a nosotros mismos, con el fin de reconciliarnos y vivir, más o menos, con una cierta paz.


 En Los refugios de la memoria, título muy bien escogido y meditado;  José Luis Cancho acude a esos refugios que la memoria posee, dándonos cobijo  para poder sobrevivir,  cuando en una ocasión vimos cara a cara a la muerte, pero que ella, la aterradora, no quiso llevarnos  consigo y eso hace que  el autor,   nos guíe  hasta  los años del finales del Franquismo y comienzos de la Transición, donde  España era una ebullición, porque casi  todas y todos,  teníamos unas ansias justificadas de libertad y de esta forma nos expresábamos.

La vida de José Luis tuvo su repercusión y significado. Los refugios de la memoria que a él le siguen protegiendo de los caminos que otros muchos transitaron y a los  más,  nos llevaron por sus orillas, son también nuestros refugios de aquellos años tan convulsos donde el desorden, tanto por dentro como por fuera, era un auténtico caos. No es extraño que a los que vivimos todo aquello, este libro nos incite  a acompañarle por ese intento de orden,  al menos en el exterior, porque el desorden interno cada uno lo tendremos que trabajar, según hayan sido  y sean, nuestras propias vivencias.

Por todo lo anterior y muchos más matices, este libro que os comento,   ha llegado a  mi yo más íntimo  y he ido leyendo como ha procurado escoger las palabras más exactas  para presentarnos sus sentimientos y necesidades, como el viajar por diferentes países, donde las descripciones de los lugares,  tanto personales, como  los vistos en el paisaje,  están cargados de lirismo y en especial sus viajes literarios, capaces de encontrar su  propio refugio,  en esa casa de la playa que la amistad le proporciona, donde guarda  todo el simbolismo de lo que va siendo su vida.

Especialmente  me admira, su falta de rencor,   ante las malvadas personas por las que llega a tocar  la muerte.

¡Quién sabe si su misión debía de ser precisamente esto, sobrevivir para poderlo contar!

(c) Luz del Olmo  


3 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Excelente tu perspectiva de acercamiento al libro y la persona. En efecto, no hay rencor ni en la temática ni en la forma de exponerlo. Gracias por acudir el otro día.

La seña Carmen dijo...

¡Una casa en la playa!

Antes o después los de tierra adentro buscamos un refugio frente al mar, aunque a veces solo lo encontremos frente a los trigales.

Abejita de la Vega dijo...

Un libro con pocas palabras que dicen mucho. Las semillas de las flores germinaron y ahora no podrá dejar la literatura, a pesar del fin de ciclo. No le dejarán, no lo dejamos. El acto de la Sala Polisón mereció la pena. Nos refugiamos en los buenos libros. Y un poco de playa no estaría mal. Besos, Luz.