EL LLEGAR
El viaje qué mejor recuerdo es cuándo fuimos por segunda vez de Dinamarca a Suecia. Es decir de Copenhague a Göteborg y también en su vuelta, no obstante, hace tantos años qué mi memoria lo recuerda cómo si fueran tarjetas postales ancladas en mi ya desgastado cerebro.
También sigue en mi mente, aquél otro viaje en barco, desde el Paso de Calais que une Francia con el Reino Unido. En estos tiempos presentes en los cuales transitamos, parece ser qué esta última distancia por mar, ya tiene su correspondiente túnel y por ello no hay que dejar el coche, cómo se hacía antes, en su aparcamiento correspondiente, cuándo los viajeros embarcábamos, en esos buques de diferentes tamaños que iban desde Francia a la isla de Gran Bretaña en sus idas y vueltas, pero el trayecto ya se ha resuelto con un enorme túnel y la travesía se puede hacer en coche.
Estos viajes por mar de hace ya unos cuántos años, los recuerdo tranquilos, sin incidentes dignos de mención y creo retener en mi memoria, el lugar dónde dejábamos el coche, así a la intemperie, junto a otros muchos de diferentes colores y marcas, en un gran aparcamiento.
En el segundo viaje qué hicimos de vuelta desde Göteborg, a Kiel en esta trayectoria y sus circunstancias, me preguntaba a mí misma, cómo íbamos a reconocer nuestro Renault rojo entre tantos otros. Es una imagen que no se ha borrado de mi mente, tanto en la ida cómo en la vuelta, eso en cuanto al coche y, en lo referente al viaje en sí, recuerdo con nitidez, un camarote estrecho con sus correspondientes literas por si queríamos descansar.
De Dinamarca a Suecia, nos quedamos dormidos mi hijo David y yo. El resto de los acompañantes continuaron despiertos y fue Julio quién nos hizo una pequeña película dónde nos pilló en el mejor de los sueños.



0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home