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sábado, septiembre 01, 2007

VENDIMIA


Rompiendo el alba,

la primera madrugada

despertaba dichoso el sol.


Acarició suavemente

las uvas, de hojas casi doradas

que respiraban adormecidas,

la tibia luz.


Uno tras otro,

fueron llegano,

los carros, los hombres y los caminos.


Y al racimo soñoliento,

se le acabó la vida

en apenas un bostezo,

de aquella mañana hermosa

sin darle tiempo a despertar.


Luz del Olmo

6 comentarios:

Anónimo dijo...

El racimo olvidado
Después de las largas lluvias de octubre, en el oro celeste del día abierto, nos fuimos todos a las viñas. Platero llevaba la merienda y los sombreros de las niñas en un cobujón del seroncillo, y en el otro, de contrapeso, tierna, blanca y rosa, como una flor de albérchigo, a Blanca.
¡Qué encanto el del campo renovado ! Iban los arroyos rebosantes, estaban blandamente aradas las tierras, y en los chopos marginales, festoneados todavía de amarillo, se veían ya los pájaros, negros.
De pronto, las niñas, una tras otra, corrieron, gritando:
—¡Un raciiimo!, ¡un raciiimo!
En una cepa vieja, cuyos largos sarmientos enredados mostraban aún algunas renegridas y carmines hojas secas, encendía el picante sol un claro y sano racimo de ámbar, brilloso como la mujer en su otoño. ¡Todas lo querían! Victoria, que lo cogió, lo defendía a su espalda. Entonces yo se lo pedí, y ella, con esa dulce obediencia voluntaria que presta al hombre la niña que va para mujer, me lo cedió de buen grado.
Tenía el racimo cinco grandes uvas. Le di una a Victoria, una a Blanca, una a Lora, una a Pepa —¡los niños!— , y la última, entre risas y palmas unánimes, a Platero, que la cogió, brusco, con sus dientes enormes.
PERDONA ,LUZ, EL COPIPEGA.AL VER TU RACIMO ME HE ACORDADO DE ESTE CAPÍTULO DE "PLATERO Y YO"

Ele Bergón dijo...

No tienes que pedirme perdón. Me gusta mucho que escribas aquí.

Besos LUZ

pedro dijo...

¡¡¡Las avispas!!! Faltan las avispas. SE NOTA QUE HABEIS VENDIMIADO POCO. No hay vendimia sin picaduras e hinchazones.

Ele Bergón dijo...

¿Y los lagarejos? Pedro, conoces los "lagarejos". En Pardilla o hay vendimia sin lagarejos. De las avispas casi me acuerdo.

Raquel S.J dijo...

Como no acordarme de la vendimia ,me ha hecho mucha ilusión ver el racimo y la poesía .
Lo tengo presente desde pequeña , tanto yo como mis hermanos . Todos juntos íbamos a hacer la vendimia con mis padres , tios , abuelos ... hace muchos años . Recuerdo el cansancio , los cortes en las manos y las agujetas del día siguiente . Pero lo que más añoro es la unión de toda la familia , riendo , hablando ... en fin pasando un día que con el paso de los años sigue en el recuerdo.
Un beso y te animo a que hagas otra poesía en la época de la recogida de la aceituna.
Raquel S.J

Ele Bergón dijo...

Hola Raquel, he intendando dejarte un comentario, pero estas cajitas con luz, como las llama Sor Austriangiliana, no siempre nos obedecen. Espero que hoy me hagan caso.

Me alegro que este poema y supongo que la foto, te haya llevando hasta la vendimia de otros tiempos.

Yo támbién vendimiaba cuando era pequeña. El recuerdo que tengo es muy agradable, pues para mi, era cómo un juego. Mi padre me metía en un cesto vacío, me llevaba a la viña y luego vendimiaba un poco. Cuando me cansaba lo dejaba y me ponía a jugar con la tierra, con las raices y con las piedras de la viña. De vez en cuando comía algún racimo. Eso era todo. Después, cuando ya estaba la uva en la "Lagareta" observaba como mi padre y mi hermano pisaban la uva, trasegaban el vino a las cubas, el mosto... en fin todo eso.

De aceitunas no entiendo nada, pues por mi tierra hace mucho frío y no se plantan olivos. No obstante si voy a Campo Real y alguna vez mi inspiran los olivos o aceitunas ya lo escribiré.

Besos y bienvenida a estos sitios de internet.