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domingo, abril 26, 2009

LA ESPIRAL INVISIBLE.




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AIRE. -Pasaban cuatro segundos de la una y veintitrés de la noche del viernes 25 de abril de 1986, cuando me vi bruscamente invadido por el fuego.


AGUA.- El núcleo del reactor número 4 de la Planta de Energía Atómica Chernobil se recalentó convirtiéndome en vapor; atrapada en las cañerías como un gigante en una jaula de pájaros, las reventé y produje una explosión extraordinaria; al caer sobre mi la grúa de 200 toneladas que los hombres diseñaron para cargar el combustible y que en aquel preciso instante no podían dominar, me mezclé con el circonio de los tubos que la contenía produciéndose, con tanta alta temperatura, hidrógeno; mientras se combinaba con el oxígeno del aire, provocando más de 30 incendios, los bloques de grafito del núcleo comenzaron a arder liberando una gran nube de productos radiactivos.


FUEGO.- Yo nunca me vi dominado; lo confieso ahora, después de la destrucción; durante 14 días ardí sin mesura y muchos de los hombres que intentaron apagarme murieron en el empeño; querían enterrar los indicios que demostraban el robo, la ominosa acción de Prometeo que les llevaba a la muerte.

TIERRA.- Para aplacar tu ira y que no me reventaras construyeron un túnel por debajo del núcleo y cubrieron tus ojos de poseído con toneladas de arena y otros materiales.

AIRE.- Contra el asalto de miles y miles de partículas desconocidas para mí por entonces en aquellos territorios, nada pude hacer; hubiera necesitado la ayuda imperiosa de las tormentas para impedir su contagio pero no llovió en toda la noche y la nube secuestró mi voluntad hasta que lo más liviano de ella comenzó a desplazarse hasta las costas de Suecia movida por vientos del suroeste

AGUA.- Sin una declaración previa, repentinamente y con nocturnidad, aprovechando que los hombres, las mujeres y los niños de las ciudades, las granjas y las aldeas dormían, operarios ineptos habían provocado una gran batalla entre nosotros, desconociendo, sin duda, sus terribles consecuencias.

FUEGO.- Dos horas y media después de la explosión, unidades policiales y del ejército bloquearon las entradas y salidas de Prypiat, mientras esperaban una flota de helicópteros para enterrar mi corazón cautivo, mi enorme corazón resplandeciente.

TIERRA.- Polvo radiactivo mas no polvo enamorado, fue cubriendo mis bosques, mis campos de labor, mis pastizales, los tejados de mis casas y mis edificios, mis calles, mis carreteras, mis fábricas con partículas de uranio y plutonio como confetis silenciosos de una fiesta a la no que fuimos invitados.

AIRE. – Amanecía el sábado 26 de abril en la estación metereológica situada, a pocos kms de la central, en el vértice de unión de los ríos UZH y Prypiat cuando el contador Geiger comenzó a comportarse como un caballo desbocado en una carrera sin premios.


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Éste es un pequeño extracto del poema LA ESPIRAL INVISIIBLE que su autor Felipe Ángel Rodríguez, escribió para ayudar a los niños afectados por la catástrofe de Chernobyl y que fue representado por el grupo ANTARES en Velilla de San Antonio y en Rivas Vaciamadrid en un acto homenaje a estos niños. Al terminar el extenso e inquietante poema, los asistentes conmovidos sólo pudieron expresar un silencio emocionado.

8 comentarios:

sedemiuqse dijo...

No es para menos.....
Besos y amor...ellos si que son inocentes....los niños, nuestros niños....
je

ALBERTO NAVERO dijo...

Como este caso impropio de toda ética, razón y sentido común, atendiendo los intereses de los culpables e instituciones que protegen, pregunto cuanto más hay que no sabemos? Esto solo es una muestra del yerro humano.

Mi querida amiga te dejo mi saludo otoñal. Ya veo cómo la primavera avanza por su tierra feliz, como niña colegiala...
Nv

Abejita de la Vega dijo...

¿Qué fue de tu bielorrusita?
Besos

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Qué magnífico texto. Qué tragedia, aquella.

Kety dijo...

Como siempre, los más débiles.
Un abrazo Luz

Anónimo dijo...

Me gusta esa errata de "comestible" en vez de "combustible"; le da a la energía nuclear un transfondo natural y bucólico que no tiene si la relacionamos con el uranio.
Felipeángel

Ele Bergón dijo...

sedemiuqse. Ellos son el futuro y con frecuencia lo olvidamos.

Alberto. Siempre nos están ocultando cosas que nunca llegaremos a saber.
Saludo primaveral de esta primavera que aunque a veces va con un paso atrás, sigue comono podía ser de otro modo, adelante.

Abejita. Natacha sigue en Bielorrusia, está casada y no tiene niños. De vez en cuando hablamos con ella.

Pedro. Estoy muy de acuerdo contigo, el texto es magnifico y eotivo. ESto es sólo na pequeña muestra. La tragedia de la contaminción de su suelo es de doscientos años y el número de cáncer de tiroides ha aumentado en estos países en más de un 200%. Los medio de comunicación lo olvidan, quieneslo padecen no.

Kety. Sí los más débiles, niños y ancianos, pero en este casó también afectó y mucho a todas las edades.

Felipeángel. Siento haber cometido ese error de transcripción, aunque supongo habrás encontrado otros más. Ya sabes que no soy muy buena con esto del teclado, pues voy demasiado deprisa y mi mente juega con los dedos. Si hay algún otro error házmelo saber y lo corrigo.
Gracias por pasarte por aquí.

Un abrazo cariñoso y solidario para cada uno de todos vosotros.

Luz

Anónimo dijo...

Luz, al parecer para dejar un comentario en el bolg de Felipe, solicitan estos aparatejos que abra una cuenta y como yo tengo ya las justas, pues he decidido que no, por lo que te ruego a ti, que tienes acceso al mismo que trasfieras el comentario que sigue. Gracias.
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Podemos engañarnos a nosotros mismos de que no somos nostálgicos y de que lo que hacemos, no tiene intención alguna, pero ¿en que maleta estaban guardados todos estos programas?, en la de Machado no, no conseguí que me la prestara un grupo de teatro que entre el utillaje, llevaba en una idéntica a la de las fotografías.
Y si, yo si tengo nostalgia, sobre todo porque entre unas cosas u otras, entre actuaciones y poemas, se halla gran parte de mi vida y por lo que veo, vosotros conserváis algún jirón que otro. En fin sólo me queda terminar como el recital del Centro Cultural Antonio Machado, “ Estos días azules,/ este sol de la infancia…”
Saludos a ambos.
I.