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lunes, enero 17, 2011

INQUIETUD EN EL PARAISO

(c) Foto de Mª ´Angeles Merino Moya


Hay inquietud en la ciudad de Burgos, como en muchos sitios de España, en los días calurosos del mes de julio, anteriores y posteriores al comienzo del desastre de nuestra guerra (in)civil en el funesto año de 1936.

Hay inquietud y son inquietantes muchos de los personajes reales que se mueven por la novela de Oscar Esquivias: Los conocidos y traidores generales Sanjurjo, Mola, Dávila, González de Lara y otros altos cargos del ejército. Algunos como el capitán Diego Paisan llevan el hilo de la novela y centran su propia historia en la tragedia del pasado de nuestro país. Dentro de la cúpula militar también hay hombres íntegros leales a la República como el general Batet.

Otro poder muy bien reflejado en este libro mediante sus personajes, es la iglesia. El arzobispo De Castro, el organista Belzunegui y sobre todo y muy en particular el arcediano Don Cosme Herrera que junto con el seminarista Rodrigo Gorostiza son también los grandes protagonista de la trama que el autor nos quiere contar.

Tienen su importancia y representación el mundo de la cultura, el de los negocios, de la medicina con el amenazador Doctor Albiñana, el de la alta sociedad burgalesa, el de los prostíbulos, donde esta sociedad coincide….El autor no se olvida del mundo de los obreros y su lucha contra el capital. Destacan el entrañable y humano Julián, y su sobrino Roman, el chico de quince años, inocente y creo que único personaje puro, de esta historia con un final trágico.

Según iba leyendo el libro encontraba como si los tres primeros capítulos fuesen la presentación de estos personajes donde la acción esta contenida, porque el lector conoce muy bien cual va a ser su desenlace.

Esquivias sabe manejar muy bien los tiempos, por eso al llegar al capitulo cuarto, toda la inquietud que se ha ido introduciendo en el lector, llega a su punto máximo explotando la munición anunciada en los anteriores, para hacer protagonistas a las personas anónimas de la sociedad burgalesa en su conjunto que actúan como una masa ciega, siguiendo a los iluminados. Es así como el autor hace un paralelismo con la otra historia del arcediano Don Cosme Herrera que quiere llevar a todos sus seguidores a esa puerta que hay en la catedral y esa turbadora mano que conducirá al purgatorio que según don Cosme es “el relato exacto de la realidad” (parece que el Papa últimamente no esta muy de acuerdo con ello). Pero todos sabemos que el destino fue el infierno de la guerra.

Otra de las características de esta novela es el humor y la ironía que también, como parte del ser humano, no faltan y surgen en los momentos mas trágicos de nuestra existencia, porque esta novela, no es una mas sobre e la guerra civil, no, es una novela donde los personajes, la mayoría reales, con sus ambiciones, filias, fobias, sueños y traumas se van conduciendo unos a otros por esos caminos que nos inquietan porque intuimos que algo puede fallar.

Luz del Olmo

9 comentarios:

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Siento haber leído tu entrada...jaja... me desvelas parte de lo que me queda...pero que por otra parte te agradezco, pues a la hora que me pongo a leer...se me cae la cabeza, así al menos me sitúas...demasiados intereses en esa maldita guerra, demasiadas heridas abiertas y que nuestros políticos actuales se empeñan en no cerrar....un abrazo

Merche Pallarés dijo...

¡Excelente tu resumen! Besotes, M.

Aldabra dijo...

Bueno, bueno, que disertación tan estupenda acerca de los personajes del libro y de la novela en sí misma. Desde luego, todos coincidimos en que es una buena novela.

biquiños,

Asun dijo...

Eso es lo que me ha gustado de esta novela, cómo relata los acontecimientos pero fijándose y describiendo cómo los vivió la gente de a pie. Quedan además patentes cómo eran y cómo funcionaban todos los estamentos de la sociedad en esa época.
Tú has hecho un resumen muy bien explicado.

Besos

Sor Austringiliana dijo...

La inquietud aquella de mi inquieta ciudad, qué bien nos la has contado. Bueno, yo tuve el privilegio de conocerla antes, que para algo soy Sor Austringiliana.

El puente nuevo, entre la niebla, casa bien con el espíritu de novela.

Besos

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Oportuno tu análisis de la tensión narrativa que maneja Esquivias al disponer los materiales de su novela. Una mirada acertada al tejido de la obra.

pancho dijo...

Esquivias hace un retrato de todos los estamentos sociales, instituciones y personas de relevancia, o no, que se movían en la época.

Desde el punto de vista político nos acerca a las ideologías extremas que cargadas de odios irreconciliables tienen el matonismo como única alternativa de imposición a los demás.

Excelente texto y reseña de la novela. Denota lectura atenta.

Un abrazo.

Ele Bergón dijo...

Manuel-tucci, tambien yo siento que te haya desvelado las partes mas finales de la novela, pero pense que ya quedaban poco dias para la fecha de terminarla y que no desvelaba tanto. Demasiados y malos intereses particulares como tu dices. Demasiados.

Merche- gracias por el elogio. El resumen de tus personajes me sirvio de mucho.

Aldabra, si si es una buena novela. Tu diccionario tambien me sirvio y que inesperada la visita del nieto del pintor Bertuchi. Es lo que tine internet que llega a todos los sitios.

Asun, los personajes fue lo que mas me impacto de la novela, junto con el manejo del tiempo

Sor Austringilian, su reverencia, como es mas anntigua que yo, en el tiempo, bueno Vd ya me entiende, pues la pide consejo, antes de dejarlo puesto por aqui, no sea que meta la pata.

Le da las gracias con una inclinacion de Sor Pardilla

Pedro, muchisimas gracias por tus palabras, animan a seguir leyendo y escribiendo.

Pancho, para lectura atenta la tuya que vas desmenunzando todo el libro. Yo soy incapaz y ademas lo estas haciendo con dos a la vez.

Abrazos para todos

Luz

Myriam dijo...

¿Qué puedo agregar que ya no te hayan dicho mis antecesores? Excelente tu descripción de la tensión narrrativa.

Perdona mi tardanza en llegar, pero ultimamente conforme leia el segundo libro, mi vida se tornaba medio surrealista.

Besos