lunes, febrero 21, 2011

LA CIUDAD DEL GRAN REY

(c) Luz

El escritor burgalés Oscar Esquivias nos deja a personajes y a lectores perdidos y desconcertados en “La Ciudad del Gran Rey”, su segundo libro y continuación de “Inquietud en el paraíso”. Si en ´este supimos como se gestó y desarrolló el golpe militar del 36 en Burgos, también nos dejó a Don Cosme y a su sequito atravesando la puerta que dirige al Purgatorio.

Por eso esta segunda novela es un ser y no ser, una desazón constante por saber, por comprender donde estamos y que nos pasa ¿Es o no es Burgos? ¿Pertenece al Mas Allá? ¿Pertenece al Mas Acá? ¿O no pertenece a ningún sitio? ¿Es el Purgatorio? O quizá no lo sea. ¿Estamos vivos? ¿Estamos muertos? ¿Quiénes son los intrusos? ¿Cómo caminar y sobrevivir en una ciudad cambiante, llena de reglas absurdas para el mundo real? ¿En qué dimensión nos encontramos? ¿Qué disparate es ´este donde las estatuas del Espolón comen sopa, los hermanos polillas vuelan y se divierten jugando a un ajedrez muy particular lleno de batallas? ¿Por qué el profesor Garrus lucha como un jabato para así poder sobrevivir acompañado, en un principio, por el optimista Julián Bayona transformado en un pesimista de tomo y lomo?

No puede faltar en esta “Divina Comedia” una Beatriz por eso mora aquí y es caritativa pero tan bien es loca, despiadada y canta con el nombre de Grunfrunila Gunfrun.

Y es que los personajes de esta Ciudad del Gran Rey , -hasta el final no se sabe con certeza quien diantre es este buen señor- algunos provenientes de Inquietud y otros nuevos son mas esperpénticos que Max Estrella recorriendo Madrid en su última noche. Estos personajes, insisto, van sacando sus represiones, sus ataduras y todo fluye con mucha mas libertad, como es el caso de Rodrigo Gorostiza y su sexualidad que en este lugar tan extraño la vive intensamente. Como también le pasa a Román y la rabia contenida hacia su tío.

Por supuesto allí esta el comandante Paisán, intentando sobrevivir con los soldados en el blocao con la misión de encontrar al marqués del Rif y de ayudar a los despistados que consiguen llegar hasta ese lugar, donde pueden permanecer relativamente a salvo como son el doctor Albiñana, ya muerto, Garrus, Rodrigo, el músico Ventura o el periodista Gil Formoso, bautizado por el Sargento Garachana como Gil Pollas ya que cuando toma el mando les cambia a todos de nombre y por supuesto el cabo Galaz, tan importante en la búsqueda de la llave que ha indicado Don Cosme, y que guiados por el manco padre Tali, descubrira´ la puerta que los llevará , a través de una catedral en desmoronamiento, a ver la luz que ellos tanto necesitan.

En esta novela circular de Oscar Esquivias, el humor se hace carcajada con un cierto sabor amargo, lo irreal es una metáfora de lo sucedido realmente, -los cuadros que va intercalando dan muy buena cuenta de ello- en nuestra historia reciente, para contarnos una fábula divertida hasta cierto punto, llena de acción, con personajes y lugares inolvidables donde los lectores queremos participar y seguirlos por esa ciudad tan extraña, mágica e irreal que es La del Gran R
ey .

Luz del Olmo

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lunes, enero 17, 2011

INQUIETUD EN EL PARAISO

(c) Foto de Mª ´Angeles Merino Moya


Hay inquietud en la ciudad de Burgos, como en muchos sitios de España, en los días calurosos del mes de julio, anteriores y posteriores al comienzo del desastre de nuestra guerra (in)civil en el funesto año de 1936.

Hay inquietud y son inquietantes muchos de los personajes reales que se mueven por la novela de Oscar Esquivias: Los conocidos y traidores generales Sanjurjo, Mola, Dávila, González de Lara y otros altos cargos del ejército. Algunos como el capitán Diego Paisan llevan el hilo de la novela y centran su propia historia en la tragedia del pasado de nuestro país. Dentro de la cúpula militar también hay hombres íntegros leales a la República como el general Batet.

Otro poder muy bien reflejado en este libro mediante sus personajes, es la iglesia. El arzobispo De Castro, el organista Belzunegui y sobre todo y muy en particular el arcediano Don Cosme Herrera que junto con el seminarista Rodrigo Gorostiza son también los grandes protagonista de la trama que el autor nos quiere contar.

Tienen su importancia y representación el mundo de la cultura, el de los negocios, de la medicina con el amenazador Doctor Albiñana, el de la alta sociedad burgalesa, el de los prostíbulos, donde esta sociedad coincide….El autor no se olvida del mundo de los obreros y su lucha contra el capital. Destacan el entrañable y humano Julián, y su sobrino Roman, el chico de quince años, inocente y creo que único personaje puro, de esta historia con un final trágico.

Según iba leyendo el libro encontraba como si los tres primeros capítulos fuesen la presentación de estos personajes donde la acción esta contenida, porque el lector conoce muy bien cual va a ser su desenlace.

Esquivias sabe manejar muy bien los tiempos, por eso al llegar al capitulo cuarto, toda la inquietud que se ha ido introduciendo en el lector, llega a su punto máximo explotando la munición anunciada en los anteriores, para hacer protagonistas a las personas anónimas de la sociedad burgalesa en su conjunto que actúan como una masa ciega, siguiendo a los iluminados. Es así como el autor hace un paralelismo con la otra historia del arcediano Don Cosme Herrera que quiere llevar a todos sus seguidores a esa puerta que hay en la catedral y esa turbadora mano que conducirá al purgatorio que según don Cosme es “el relato exacto de la realidad” (parece que el Papa últimamente no esta muy de acuerdo con ello). Pero todos sabemos que el destino fue el infierno de la guerra.

Otra de las características de esta novela es el humor y la ironía que también, como parte del ser humano, no faltan y surgen en los momentos mas trágicos de nuestra existencia, porque esta novela, no es una mas sobre e la guerra civil, no, es una novela donde los personajes, la mayoría reales, con sus ambiciones, filias, fobias, sueños y traumas se van conduciendo unos a otros por esos caminos que nos inquietan porque intuimos que algo puede fallar.

Luz del Olmo

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