LA CIUDAD DEL GRAN REY
El escritor burgalés Oscar Esquivias nos deja a personajes y a lectores perdidos y desconcertados en “La Ciudad del Gran Rey”, su segundo libro y continuación de “Inquietud en el paraíso”. Si en ´este supimos como se gestó y desarrolló el golpe militar del 36 en Burgos, también nos dejó a Don Cosme y a su sequito atravesando la puerta que dirige al Purgatorio.
Por eso esta segunda novela es un ser y no ser, una desazón constante por saber, por comprender donde estamos y que nos pasa ¿Es o no es Burgos? ¿Pertenece al Mas Allá? ¿Pertenece al Mas Acá? ¿O no pertenece a ningún sitio? ¿Es el Purgatorio? O quizá no lo sea. ¿Estamos vivos? ¿Estamos muertos? ¿Quiénes son los intrusos? ¿Cómo caminar y sobrevivir en una ciudad cambiante, llena de reglas absurdas para el mundo real? ¿En qué dimensión nos encontramos? ¿Qué disparate es ´este donde las estatuas del Espolón comen sopa, los hermanos polillas vuelan y se divierten jugando a un ajedrez muy particular lleno de batallas? ¿Por qué el profesor Garrus lucha como un jabato para así poder sobrevivir acompañado, en un principio, por el optimista Julián Bayona transformado en un pesimista de tomo y lomo?
No puede faltar en esta “Divina Comedia” una Beatriz por eso mora aquí y es caritativa pero tan bien es loca, despiadada y canta con el nombre de Grunfrunila Gunfrun.
Y es que los personajes de esta Ciudad del Gran Rey , -hasta el final no se sabe con certeza quien diantre es este buen señor- algunos provenientes de Inquietud y otros nuevos son mas esperpénticos que Max Estrella recorriendo Madrid en su última noche. Estos personajes, insisto, van sacando sus represiones, sus ataduras y todo fluye con mucha mas libertad, como es el caso de Rodrigo Gorostiza y su sexualidad que en este lugar tan extraño la vive intensamente. Como también le pasa a Román y la rabia contenida hacia su tío.
Por supuesto allí esta el comandante Paisán, intentando sobrevivir con los soldados en el blocao con la misión de encontrar al marqués del Rif y de ayudar a los despistados que consiguen llegar hasta ese lugar, donde pueden permanecer relativamente a salvo como son el doctor Albiñana, ya muerto, Garrus, Rodrigo, el músico Ventura o el periodista Gil Formoso, bautizado por el Sargento Garachana como Gil Pollas ya que cuando toma el mando les cambia a todos de nombre y por supuesto el cabo Galaz, tan importante en la búsqueda de la llave que ha indicado Don Cosme, y que guiados por el manco padre Tali, descubrira´ la puerta que los llevará , a través de una catedral en desmoronamiento, a ver la luz que ellos tanto necesitan.
En esta novela circular de Oscar Esquivias, el humor se hace carcajada con un cierto sabor amargo, lo irreal es una metáfora de lo sucedido realmente, -los cuadros que va intercalando dan muy buena cuenta de ello- en nuestra historia reciente, para contarnos una fábula divertida hasta cierto punto, llena de acción, con personajes y lugares inolvidables donde los lectores queremos participar y seguirlos por esa ciudad tan extraña, mágica e irreal que es La del Gran Rey .
Luz del Olmo
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