miércoles, mayo 29, 2019

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ



En el aniversario de la muerte del gran poeta de Moguer.
(Moguer, 23 de diciembre de 1881-San Juan, 29 de mayo de 1958) 
 

El viaje definitivo

… Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará nostáljico…

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.

Tomado de «Corazón en el viento», en Poemas agrestes, 1910-1911.

Foto: Luz del Olmo, en el patio de su casa natal. 

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domingo, mayo 19, 2019

TEA ROOMS - LUISA CARNÉS


Todas ellas, desde la más veterana Antonia, hasta las más jóvenes, Marta y Laurita,  aunque sea su ahijada, pasando por Paca y Matilde,  y la interina Felisa,  le llaman el "ogro", porque un ogro malvado, rácano  y dictador,  es el jefe de todas ellas, mujeres que trabajan en la pastelería o distinguido salón de té,  cercano a la Puerta del Sol.  Sus condiciones como asalariadas,  son tan míseras como sus sueldos  de aquellos años de  1930, donde también en Europa, se notaban los movimientos en pro y en contra, de mejores condiciones en la clase obrera.

Al leer el mote puesto al jefe y dueño de la pastelería, he recordado mi época, también en Madrid, cuando trabajé por cinco años,  casi toda mi adolescencia y juventud- desde los  17 hasta los 22- en la empresa COFARES, como telectractora de fichas,  donde mis compañeras y yo,  llamábamos con ese mismo nombre: "ogro", a uno de los dos encargados que teníamos y que controlaba todos nuestros movimientos. Era muy bajo de estura, calculo que andaba por los cincuenta años,  algo regordete, con la cara siempre roja, que aumentaba en el color,  al nivel de su enfado,  porque  nunca sonreía.  Si  tardábamos más de cinco minutos en el lavabo, la bronca era fenomenal, haciéndonos ver lo inútiles que éramos, precisamente por ser mujeres  y además,  nos quitaban puntos por la prima, que cobrábamos si es que éramos capaces de traspasar el tope que se nos había estipulado, en un máximo y un mínimo, para sacar, ordenar y escribir a máquina,  las fichas de cartulina  taladradas con agujeros y  con su correspondiente color, que representaban a los diferentes medicamentos que pedían las boticas  de toda España.

Esta cooperativa de  farmacia, contaba con uno de los primeros ordenadores, que empezaron a funcionar en nuestro país. Era tan grande,  que necesitaba una amplia habitación del edificio donde estábamos, en la antigua calle de García Morato, hoy llamada Santa Engracia, en el número 33 , y allí era donde vivíamos las ocho horas en turnos de mañana y tarde. Los hombres además, tenían  que ir por la noche, a cambio, no se le solía regañar y prevalecían más sus derechos por ser cabeza de familia y porque las mujeres, aunque hiciésemos el mismo trabajo, " no sabíamos rendir tanto"  por el simple hecho de pertenecer al sexo femenino.  

Y he recordado, leyendo este libro de Luisa Carnés, a mis compañeras:  Mari Tere, Elenita, Juli, Gloria, Aurelia..., esta última también, como Laurita,  se quedó embaraza estando soltera y aquello fue un dramón, donde tuvo que aguantar la comidilla de todos y todas nosotras. No había piedad entonces para el mínimo desliz. Sin embargo,  Manolo y Juli, se enamoraron tanto, que han tenido cuatro hijos  y ahora con varios nietos, los sigo viendo tan felices como entonces,  donde nos contaban el tiempo  que habían durado dándose un beso en la boca. Por  aquellas fechas,  yo también me enamoré y se enamoraron de mí, pero al final, no llegamos a nada, entre otras cosas, porque esto del sexo y amor, tenía tantos rituales e impedimentos que, al final, nos quedábamos en el camino.

Era nuestra sociedad de entonces, treinta años más que en la época  dónde se sitúa  esta deliciosa novela, casi escrita como si fuera un guión cinematográfico. El tiempo en su camino, nos había dejado  una efímera República, porque los militares rebeldes, "garantes de la moral y buen gobierno" ,  decidieron que no se podía seguir avanzando  en derechos y libertades,  alcanzados para todos y en especial para la mujer y así ocurrió que llegamos hasta una Guerra Civil, la peor de todas,  para acabar en una férrea dictadura, donde los avances conquistados, se convirtieron en retrocesos y el comienzo de los años 30,  que señala la autora en Tea Rooms, volvieron a calcarse en mis primeros trabajos de los  finales de los 60 y comienzo de los 70 y que la lectura de Luisa Carnés,  me ha llevado a recordarlos.


(c) Luz del Olmo











sábado, mayo 11, 2019

LA ROSA

                                                    
  
                                                            ¡NO le toques ya más,
                                                             que así es la rosa!

                                                                     JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

Es una armonía 
de forma  y  color.

Es viento que pasa 
dejando la  esencia.

Es gota de sangre,
ceniza de nieve
o nube de otoño 
y sol en verano. 

Es mayo y abril.

(c) Foto y texto Luz del Olmo

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