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lunes, octubre 07, 2013

INTEMPERIE

                                      (c) Luz



Sigo adentrándome en el capítulo quinto del libro Intemperie  de Jesús Carrasco y la angustia del humo y del miedo me ahoga, me asfixia, me muero y siento que no hay resquicio ni pequeña ventana, ni grieta , que pueda salvarme porque soy el niño que huye de adultos malvados y como última esperanza, imagino al taciturno y silencioso viejo que piensa rezando. 

Luz del Olmo 

13 comentarios:

Paco Cuesta dijo...

A pesar de lo penoso del paisaje el niño sin identidad permanece en su propósito.
Besos

Abejita de la Vega dijo...

Angustia pero sale vivo. Es una especie de rito de iniciación.

Me quedo en tu torre, espero que no me churrasquen como al niño de Intemperie.

Besos, Luz.

María Pilar dijo...

Angustia, pesar y temor me infunden tus palabras y con ese niño se refuerzan más.
Besos

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Recreación de las emociones del niño: es algo que consigue el autor, que nos implica.

Anónimo dijo...

Me leí el libro nada más acabar nuestro maravilloso encuentro en Valladolid.
Es un libro asfixiante en emociones que se palpan y nos las transmite el autor con una mágia que conmueve.
Recomendable al 100%, no deja indiferente.

Besos.

Rita.

Gelu dijo...

Buenos días, Luz:

‘Intemperie’, es un relato que una vez iniciado hace que deseemos acompañar al chico en su huida, planeada desde “meses atrás”.
Queremos que consiga escapar del “ruido de aquel motor”, y del personaje despreciable.
Es un niño espabilado, valiente y generoso. A ver qué ocurre según avancemos en la lectura.

Un abrazo.

P.D.: ¡Buena foto!

Myriam dijo...

Pues si, recuerdo muy bien la angustia que sentí cuando me escapé de casa de mi madre a los 13 años...

Myriam dijo...

Gelu dice ¿meses? a mi me tomó 2 años preparar la huida segura y sin retorno. No todos los adultos eran confiables, muy por el contrario, además hay que hacer acopio de valor y poder de decisión.

En casos extremos como los del niño de este relato o el mio propio, un retorno a la casa después de haberse escapado, puede significar la muerte.

Se necesita mucha fuerza 1) para tomar la iniciativa y rajar cuando la ocasión se presenta, por que solo habrá una 2) planear la ruta de escape y alternativas y 3) tener bien claro a quien pedir ayuda.

Y sí, tienes razón mucha angustia y hacer todo eso, cuando el miedo te hiela la sangre.

Besos

Myriam dijo...

...pero sabes muy, muy adentro que al hacerlo estás actuando para preservar tu integridad como persona.

Myriam dijo...

y la de tu hermana menor... que en mi caso, me llevé conmigo.

Más besos

Pamisola dijo...

Hola Luz, no estoy leyendo el libro, pero os sigo, parece interesante, terminaré leyéndolo en otra ocasión.
Estoy involucrada en el Club de Lectura del Juan I, una actividad de la Asoc. de Alumnos, ahora estamos con "La ladrona de libros".
Besos.


pancho dijo...

El pasaje de la torre representa la tensión extrema en el relato, el culmen de la maldad. La venganza así está justificada.
Magnífica imagen, parece la torre de la novela.
Un abrazo.

MIMOSA dijo...

Llegar y detenerse en ese capítulo es como estar encerrado en esa torre sintiendo, como mismo siente el pequeño, todas esas emociones que nos describes...sobrecoge!

Un abrazo