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domingo, octubre 12, 2014

PARA JUAN CARLOS E IRENE




Hace ya un mes, Juan Carlos e Irene se casaron en Pardilla. Su madre me había pedido en días anteriores un escrito para ellos. Así lo hice y aquí lo dejo.


El nombre es arquetipo de la cosa, en las letras de rosa, está la rosa y todo el Nilo en la palabra Nilo

Jorge Luis Borges


En la palabra AMOR, caben todos los sueños y sus ensueños reflejados en tan sólo una mirada; junto a sus versátiles contradicciones donde la dicha y la pena, alegría y tristeza, en alternancia con un fuego que hiela y al instante quema, caminan por lugares donde se respira una esplendorosa primavera, porque la palabra AMOR, tiene como esencia la palabra VIDA.


Lo que nunca podrá contener la palabra AMOR, es la palabra olvido.

Durante un tiempo la palabra AMOR, cobijó a la rosa roja de San Jordi y por unos cuantos años viajó de Barcelona a Madrid, quizá por eso la amada pintaba unos hermosos cielos azules en recuerdo de un mar Mediterráneo, aunque bien pudiera ser que en ellos, rememorase la transparencia y claridad de un pueblo de Castilla.

La palabra AMOR de Juan Carlos se llena con la palabra Irene y en la palabra AMOR de Irene, es el nombre de Juan Carlos el que se apodera de toda su existencia.

La palabra AMOR de Juan Carlos y de Irene, de ella y de él, va creciendo y agrandándose junto con la palabra Pardilla, quedando grabada su historia en este 12 de septiembre de 2014, donde todos los aquí presentes queremos compartir vuestra dicha.

Felicidades a los dos.

Luz del Olmo

4 comentarios:

María Pilar dijo...

Siendo el tema tan personal transciende a la generalidad por tratarse de algo universal.
Seguro que estarán orgullosos por esta dedicación
Besos

Abejita de la Vega dijo...

Los novios pensarán en lo que les has dicho... Amor. ¿Alguien se ha parado a pensar qué cosa es esa?

La poesía en una boda, qué suerte la de Juan Carlos e Irene.

Besos

PENELOPE-GELU dijo...

Buenos días, Luz:

Bonito el encargo de la madre a la amiga poeta.
El AMOR, no se agota.
Que sigan queriéndose siempre, y disfrutando de la belleza de Pardilla,
Cuando se ha hecho la ruta de Barcelona, enamorado, pensando en el encuentro, el camino imprime carácter.
Merecen ser felices.

Abrazos.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Hermosa entrada dedicada...