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martes, septiembre 08, 2015

EL TIEMPO INCINERADO



                                                 
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Dicen que todo poema es un desnudarse ante el público y ¿qué decir de un diario? Ahí está toda la intimidad al descubierto. Diego Fernández Magdaleno, así lo hace y según vamos pasando las páginas con los días de sus escritos, le vamos descubriendo, porque eso es este Diario de 2004, un desnudo de cómo el pasar del tiempo va influyendo en el artista que nos lo cuenta.

El mismo día 1 de enero, nos hace participes de la persona que más ha transformado su vida: el músico catalán Josep Soler.

En los días posteriores indicará las palabras leídas, imágenes vistas, amigos y ante todo las música que siempre le ha acompañado, relatándonos sus pensamientos, miedos y angustias, vividos, recogidos y anotados, de los importantes y densos autores que lee ( André Gide, Maurice Blanchot, Peter Handke, Noam Chomsky, Nietzsche.... y otros más, no sin antes advertirnos en la forma de leer, porque a él, le sirven para reconocerse así mismo, siendo el lenguaje, la luz que hace soportable la vida.

“ El insomnio tiene sabor a un tiempo incinerado”, nos anuncia el 16 de enero.

No puede obviar la política y sus disimulos, con los políticos y sus diatribas, centrándose en el mundo de la música qué es lo que más conoce.

El 1 de febrero escribe sobre las mujeres y la literatura. Admira, en especial a Virgina Woolf, su vida, su obra. En días posteriores es el tiempo en su pasar y recuerda que poco a poco, nos van quitando la conversación cara a cara con el consiguiente “gozo de pensar”.

El 21 de febrero nos lleva a su infancia y recuerda un verso de Antonio Gamoneda : “ Dame la mano para entrar en la nieve.”

Como artista completo que es, no olvida la pintura ni a sus alumnos, para pasar a la objetividad y subjetividad, en todo, pero en especial en la música. Su vida va quedando plasmada en el día a día, de lo que vive, lo que piensa, le emociona o le produce tristeza.

Llega el 11 de marzo de este 2004 y no puedo por menos de identificarme con sus escritos, aunque sea parco en sus palabras, porque no se necesitan más. Evoco, en ese momento que lo leo, la imagen de Aylan Kurdi, el niño muerto en la playa que tanto nos sobrecoge, porque hay imágenes, palabras y sentimientos compartidos que emocionan, remueven y nos impactan de tal forma, que no necesitamos más que un párrafo o una fotografía, para sentirlo vivo en nuestro interior.

Sigue La tragedia del hombre (Kokoschka) de lo que ha pasado y pasará y sus manos llevarán hasta las teclas del piano los sentimientos acumulados, en el recorrer de este aciago mes de marzo de 2004, para interpretar la música de los grandes autores que permanecen y permanecerán en el tiempo, como persisten en sus sentimientos.

En el mes de abril nos descubrirá que la música y la poesía, siempre estuvieron unidas en él. Los lectores ya lo sabíamos desde el primer día de su diario y nos deja escrito un poema del gran poeta olvidado Francisco Pino, titulado “ La música”. No omite relatarnos la amistad que siempre ha existido y existe entre los músicos y los poetas, trayéndonos a Ernesto Halffter  y Manuel de Falla, sin olvidar a Federico García Lorca.

Algo que me ha gustado mucho leer en el domingo 4 de abril, ha sido “el convencimiento de que la música carece de contenido ajeno a su propia esencia” y en palabras de Igor Strawinsky “ que la música sea un fin en sí, independientemente de lo que pueda sugerir”. No soy ninguna experta en música, pero cuando la oigo, no me importa lo que sugiera, ni imagino nada en especial, simplemente la siento. Es sin duda, hermana de la poesía.

El miércoles 14 de abril, lo dedica al recuerdo de su padre: Las vetas son melismas de las piedras.....

Luz del Olmo

4 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Todo diario es un puñado de huellas del personaje que lo escribe. Fernández Magadaleno se desnuda y se viste en este: como un gran pianista ante el piano.

Paco Cuesta dijo...

Lo personal hacho público como objeto de reflexión.
Besos

Abejita de la Vega dijo...

Algo doloroso se ha colado en su vida y Diego escribe. Escribe fragmentariamente y con elipsis, nos desconcierta al principio. Los silencios son más importantes que las notas. El dolor va asomando, el microrrelato de su madre y el colirio, el padre y esas melismas, ay.
Nos dejas tus impresiones y te vas al mar,disfruta.
Besos Luz, estoy con Eustasia...

Gelu dijo...

Buenas noches, Luz:
"El insomnio tiene sabor a un tiempo incinerado". Cuando algo serio nos preocupa y desvela, porque somos impotentes para frenar los avances de lo que nos atropella sin remisión, y nos obliga a ser poco prácticos, condicionando nuestras vidas.
En las páginas de este libro, se retrata un artista contemporáneo, sensible y comprometido en su ambiente familiar y en el mundo que le toca vivir.
Me ha gustado mucho que repitiera poemas de Francisco Pino, y nos confesara la emoción de los versos de Antonio Gamoneda.

Abrazos

P.D.: También estoy terminando tu libro. Además de ser amenísimo está muy bien documentado. ¡Cuánto tenían que trabajar las mujeres en los pueblos castellanos! ¡Qué espabilada y maja Eustasia, la protagonista!
Tienes que indicar el modo para que lo puedan adquirir quienes deseen hacerse con un ejemplar.