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martes, octubre 18, 2011

PALA BRAS


(c) Luz
El destino de un recuerdo puede tener varias opciones:

Se recupera y vive contigo.

Descubrimos que es mejor tenerlo en un rincón olvidado, sin tocarlo

Llega la desilusión y sólo quedan pequeñas brasas

Se tira, directamente, sin más.
( Podéis añadir otras)

5 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Depende del recuerdo...
Algunos te duelen tantos años después...
Besos.

Merche Pallarés dijo...

Creo que lo mejor es retenerlos por muy dolorosos que sean. Cuando desaparecen, mala cosa. Besotes, M.

Asun dijo...

Pues no sé si hay más de las que has dicho, a mi desde luego no se me ocurren.

Yo no estoy de acuerdo con MERCHE. Creo que los muy dolorosos, si los retenemos, nos acaban minando. Creo que es mejor elaborarlos para cambiar el sentimiento que nos provocan y entonces ya sí, dejarlos estar.

Besos

Paco Cuesta dijo...

Con frecuencia tozuda reaparece

pancho dijo...

El tiempo es el juez que dicta sentencia y selecciona los recuerdos que permanecen.

Un abrazo