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miércoles, agosto 31, 2011

CREED EN DIOS ( Leyenda de Bécquer)

René Magritte


( Me lo ha apuntado Mª Ángeles, nuestra abejita de la vega, el que traiga este cuento que escribí hace unos años y que publiqué en mi otro blog www.musicaparalaluna.blogspot , cuyos escritos están más dirigidos a la gente menuda, he aprovechado su sugerencia de este jockey desbocado, porque así no tengo que inventar nada ya que por ser los últimos días del mes de agosto, sigo estando vaga. Espero os guste. Los niños y niñas ya han trabajado con él)


EL JOCKEY PERDIDO


Yo tenía un caballo, un caballo negro y me gustaba mucho montar en él.

-¿Cómo se llamaba?

-Pensamiento.

-¿Dónde está ahora?

-Un día, como todos los días, salí a pasear con él. Pensamiento y yo nos poníamos muy contentos cuando andabamos y trotabamos por la alameda de los chopos que hay a la orilla del río. Saludábamos al sol, cuando era de día y saludábamos a la luna, cuando era de noche. Luego volvíamos a casa y los dos dormíamos muy bien y sin pesadillas. Él en su cuadra y yo en mi cama.

Pero ese día.

-¿Qué pasó ese día?

Yo pensaba ese día que Pensamiento tenía que correr a gran velocidad. Le di con mi fusta y empezó a galopar y galopar tanto y tanto que nos quedamos perdidos.

-¿Dónde?

-No lo sé. ¿No te digo que nos perdimos?

Llegamos a un lugar donde los árboles no tenían hojas porque parecían las venas de nuestro cuerpo y el suelo era de cristal. Empecé a tener miedo, mucho miedo y Pensamiento, aunque lo disimulaba, también.

El caballo patinaba por aquel suelo y yo creía que nos íbamos a caer. Hacía cada vez más y más frío. El caballo corría y corría y entonces pensé que ya no volvería a ver ni a papá, ni a mamá, ni a mis amigos, ni a mi profesora. Estaba muy asustado. De pronto me acordé de mamá y lo que me había dicho unos días antes:

-Cuando tengas miedo, tienes que ser valiente. Coges este lápiz y esta libreta y empiezas a dibujar.

Así lo hice y comencé a dibujar los árboles sin hojas que parecen las venas de nuestro cuerpo, dibujé el caballo corriendo, corriendo y me dibujé a mi montado en él. Entonces Pensamiento dejó poco a poco de correr y el miedo desapareció.

-¿Y el caballo?

-El caballo también desapareció.

-¿Dónde está ahora?

-Ya te he dicho que no lo sé. Bueno sí lo sé. Míralo está en este cuadro que hace mucho tiempo pintó René Magritte.

-¿Y ese quién es?

-Un pintor de Bélgica. Un país que está algo lejos pero no mucho.

Luz del Olmo


10 comentarios:

Abejita de la Vega dijo...

¡Qué alegría me da volver a ver en un post este bello cuento! Lo hemos convertido en becqueriano, además.

Conocí a los primeros niños que lo leyeron, tenían seis años, algunos cinco. Recuerda lo que decía Sor Austringiliana:

"Han dibujado al jinete entre árboles helados. Como fondo, al dibujarlo, han escuchado la obertura de "Guillermo Tell "de Rossini. Mañana les pregunto acerca del cuento, otra vez. Suelo hacer, al día siguiente, un ejercicio de memorización. Como lo han leído con gusto, lo recordarán, ya verás.

Besos, Luz, gracias entonces y ahora por tu cuento.

Asun dijo...

Es que los "Pensamientos" a veces van tan rápido que nos asustan, pero cuando nos damos cuenta que no son más que eso, pensamientos, entonces se quedan desenmascarado y se esfuman.

Muy bonito este cuento.

pancho dijo...

Imaginativo cuento, austero y sencillo como los árboles liberados del peso de las hojas que semejan las venas del cuerpo humano.

Un abrazo.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

¡Mil gracias a nuestra abejita por permitirnos leer este cuento tuyo, tan becqueriano, en efecto!

Paco Cuesta dijo...

Buen modo de espolear el pensamiento de la gente menuda -y no tan menuda.

Aldabra dijo...

¡que rabia, perdí el comentario que había escrito!

bueno, empiezo de nuevo.

Decía, como Abejita, que me ha parecido un bello cuento. Que eso de que es para niños habría mucho que discutir porque no sé si los niños serán capaces de captar todo lo que yo veo en esto relato.

El nombre de Pensamiento no me parece baladí pues tiene mucho que ver con los pensamientos desbocados, esos que nos pueden llevar a tener el miedo más irracional o los sueños más bonitos.

Hablas de cómo controlar el miedo, nuestro fiel compañero, ahí es nada. Del amor de las madres hacia los hijos. De lo importante que son las historias...

No soy Freud ni Jung pero... veo que tiene mucha miga.

biquiños.

Aldabra dijo...

y todavía me queda lo de analizar los árboles desnudos... por qué denudos?... supongo que porque alabas la sencillez, la aceptación de querernos como somos sin adornos, por dentro, o también de la vejez...

¿se me fue mucho la olla?... je je

Ele Bergón dijo...

Abejita, tuya fue la idea de traer hasta aquí el cuento que escribí un poco pensando en aqullos niños que dabas clase. Después fue una bonita sorpresar comprobar que en otros colegios también lo habían trabajado.

Asun, los pensamientos a veces nos hacen soñar y ser felices pero otras...buf, qué persistentes y obsesivos se ponen.

pancho, como siempre hay delicadeza y esmero en tus palabras. Gracias por ello. Creo que esa semejanza de las ramas de los árboles con la venas del cuerpo humano también paa mi es lo más interesante del cuento.

Pedro cuando escribí el cuento no pensé en Bécquer, pero me alegra que te parezca becqueriano.

Paco, es un cuento que lo escribí dejándome llevar por lo que me iba sugeriendo el cuadro de René Magritte, el pintor surrealista belga del que soy una gran admiradora y el pensamiento poco a poco se fue de un lugar a otro .

Aldabra, ya veo que has estudiado muy bien el cuento. Quizá por se gallega te haya llegado de una forma especial, pues te diré que en un colegio de Galicia, los niños lo leyeron, lo dibujaron y a ellos también les llegó así como a sus profesores.

Estaré unos cuantos día fuera, si tengo Inrternet cerca, os haré una visita y si no , cuando vuelva ya os contaré. Esta vez salgo del pueblo.

Besiabrazos para todos.

Luz

Kety dijo...

Luz, buena idea traerlo a este blog para que puedan disfrutarlo.

Un abrazo

Merche Pallarés dijo...

¡Delicioso relato! Fue un placer estar con vosotros hace una semana, querida Luz. Muchos besotes, M.