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jueves, julio 28, 2011

EL MONTE DE LAS ÁNIMAS ( Leyenda Soriana)

aHace pocos días estuve en Soria, por eso leí El monte de las ánimas de nuestra lectura colectiva sobre las leyendas de Gustavo Adolvo Bécquer.

Aquí os dejo un pequeño escrito sobre lo que pienso del miedo, ya que creo que este sentimiento está muy enraizado en el autor sevillano y también muy en concreto en esta leyenda soriana.

La foto de San Saturio, no pertenece al Monte que se supone inspiró a Bécquer, pero algo se le parece, y este monte no le queda lejos.

No me resisto a dejar fotos de San Juan de Duero, iglesia que también se nombra en la leyenda, porque siempre que veo su claustro me impresiona.

Como podéis comprabar sigo vagueando y vacacionando, pero hoy he sacado un ratito para acercarme hasta vosotros.

Un abrazo


En el miedo todo es apariencia y la auténtica realidad queda desdibujada por el aliento que sopla persistente en lo más recóndito y profundo de nuestra propia creencia.

Es la misma huida del miedo la que nos lleva hasta la boca del lobo que espera para engullirnos y causar nuestro desaste.


Después viene la leyenda que alimenta y nutre ese miedo que nuestros ancestros dejaron en nostros como una defensa porque es la vida lo último que queremos perder.


Y sin embargo, nos gusta jugar con la muerte porque a pesar de ser lo más aborrecido, tiene nuestra atracción.


Luz del Olmo



(c) Luz
(c) Luz



8 comentarios:

Aldabra dijo...

¡impresionantes imágenes!
no conozco Soria para nada y le tengo ganas, la verdad.

sobre el miedo... lo llevamos tan pegado a nosotros, siempre pisándonos los talones que en cuanto bajamos la guardia, nos adelanta y nos frena, por eso no tenemos que darle nunca ni una pizca de poder.

biquiños,

Pedro Ojeda Escudero dijo...

¿Quién no ha sentido en alguna ocasión el aguijón del miedo? Por muy racional que sea uno...

Abejita de la Vega dijo...

Yo también tengo pendiente conocer a Soria, aunque sea sólo para pasear entre San polo y San Saturio.

Preciosas las imágenes de San Juan del Duero, siempre mehan llamado la atención esos arcos entrelazados.

En el miedo nada es real, todo está en nuestra cabeza, pero nos protege ¿o no? Es una herencia del hombre de las cavernas pensando en el acecho del tigre de los dientes de sable. Ahora tenemos miedo a otros tigres y tigresas.

Te ha quedado muy bien la becqueriana entrada.

Besos, Luz.

Merche Pallarés dijo...

¡Impresionante esa iglesia! Es como para dar miedo... (exagero). Besotes, M.

Myriam dijo...

Leí vaqueando y vaca- cionando.... creí que estabas trabajando en una vaquería jajajajaja!

También creo que Bécquer sentía fascinación por el misterio y que para ahuyentar sus propios miedos los quería meter en sus lectores.... jajajajajaja....

Tiene razón Merche, da miedor brrrrrrrrrr esa Iglesia...

Besos

Kety dijo...

En estos momentos no quiero acordarme de esa palabra.

Luz, si lo tuyo es vaguear, lo mío no tiene nombre ;-)) y tampoco paro.

Besos

Paco Cuesta dijo...

Miedo, es la situación que los valientes superan

pancho dijo...

Cada día que amanece es un poco de luz que deslumbra a las sombras de la muerte que nos persigue. El miedo a la muerte lanza su aliento frío en la nuca de los más débiles que se dan por vencido.

La solidez austera de los muros románicos respira quietud y sosiego en las iglesias de Soria.

Un abrazo.