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jueves, octubre 17, 2013

INTEMPERIE




 


 

 
 


Nadie que lea este libro desde el principio al final, permanecerá indiferente a sus palabras poéticas, pensadas y contenidas, donde se relata la historia de un niño y su huida de una familia y un pueblo, para encontrar la intemperie de los páramos que le acogen junto a un pastor de cabras. Y es así como va pasando, en un proceso iniciático, a otro infierno donde la muerte, la angustia, el miedo extremo se aúna con el hambre, la sed, el calor sofocante y todas las incomodidades físicas, hasta encontrar algo de respiro en el cariño silencioso del hombre valiente que lo va acompañando, lo va defendiendo y enseñándole a hacerlo, de la extrema violencia, en toda la extensión de su desasosiego, de aquellos de los cuales huye.

Javier Carrasco en esta su primera novela, Intemperie, agita a sus lectores, con tal fuerza que todas las emociones que sacuden al niño y al resto de los personajes sin nombre, se cuelan muy dentro de nosotros, para vivir con ellos de una forma tan real que nos rasgan el alma, haciéndonos heridas semejantes a las que a lo largo del texto va describiendo, porque si es verdad que el libro tiene muchas lecturas, la esencia de lo auténtico, encuentra su reflejo en cada palabra.

 ( c) Texto y foto de Luz del Olmo

P.D. Ya sé que no son  ni chivas ni cabras, pero en mis paseos por el campo encontré estas ovejas que son un poco " primas hermanas"  de las anteriores.

5 comentarios:

Paco Cuesta dijo...

Verdaderamente puede provocar comentarios diversos, pero no indiferencia.
Besos

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Tus ovejas son demasiado plácidas para Intemperie, pero también saben mucho de campo, desde luego.
En efecto, Intemperie provoca en el lector esa fuerza de las emociones que comentas.

pancho dijo...

El libro con la oveja, o cabra, de la portada parece importarle un rábano a la oveja que no pierde punto en el careo. Me encanta el divertido y original experimento fotográfico. Excelente.
El autor ha sabido conjuntar y dar unidad a variados elementos muy próximos a la dureza de la vida en el campo. Explican la emigración.
Una abrazo.

MIMOSA dijo...

¡Me gustan tus fotos!

No creo que haya nadie que quede indiferente al adentrarse en las páginas de este libro, que como mínimo no sienta alguna de las emociones que pretende transmitir. Porque evidentemente se nos cuela y nos rasga el alma.

Un abrazo

Abejita de la Vega dijo...

Tus ovejas pasan de libros, son mansas ovejas pardillanas. Las cabras de Intemperie están rabiosas de sed y de insolación. Buena idea la de hacer esas fotos.

No nos deja indiferentes y nos arrastra hasta el final. Un libro que nos hace pensar en intemperies personales y colectivas. Qué sed, qué hambre, qué sol tan fuerte y qué miedo...

Lo ha has expresado muy bien y sin concederte un respiro.

Besos, hablamos.