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miércoles, noviembre 27, 2013

LOS AMORES DE GALDÓS

 
D.Benito Pérez Galdós, nunca se casó, pero sí tuvo varias mujeres a quién amó y le amaron.

Su amigo Navarro Ledesma dijo de él: “ Le gustan las mujeres … lo que nadie puede imaginarse; pero todo se lo calla y de estas cosas, ni Dios le saca una palabra”.

Parece ser que así era D. Benito, hombre tímido, sin mucha salud, trabajador y enamoradizo. En su prolífera obra están representadas y reconocibles estas mujeres y con algunas de ellas mantuvo una amplia correspondencia.

Siguiendo a BENITO MADARIAGA en la biografía que hace del escritor canario, en su libro Biografía Santanderina, las iré citando y resumiré lo que cada una representó para el autor de La Estafeta Romántica.

Su primer amor fue su prima Dolores Macías , ex novicia del convento de las Descalzas y según Ruíz de la Serna y Cruz Quintana, debió ser de una forma platónica y unilateral, ya que Dolores era unos cuantos años mayor que su primo Benito.

Entre Sisita Galdós, y su también  primo Benito Pérez Galdós, sí hubo correspondencia afectiva pero Doña Dolores, madre del escritor, no aprobó esta relación y a D. Benito le obligaron a poner tierra de por medio . Fue entonces cuando se vino para Madrid. Gullón identifica a Marianela con Sisita.

Juanita Lund, fue otro amor frustrado y según algunos autores, sirvió de modelo para el personaje femenino de Gloria.

En su libro Lo prohibido, aparecen tres mujeres Eloísa, María Juana y Camila ¿ Representan tres pasiones de D. Benito?

De lo que no existe ninguna duda es de los amores de Doña Pardo Bazán y Galdós. Las cartas de la primera así lo atestiguan y si bien en principio era una gran amistad, donde las conversaciones debieron coincidir sobre la necesidad de la liberación de la mujer y su derecho a tener el mismo acceso a la educación y cultura, después los sentimientos se fueron transformando hasta llegar a una gran pasión por parte de los dos. Después, tuvieron sus diferencias, como puede ocurrir a las parejas y aunque su fogosidad se calmara, parece que su amistad continuó hasta el final de sus días.

En sus primeras cartas Doña Emilia se dirige a Galdós como: Mi querido maestro, para continuar, como cualquier enamorada, con los apelativos que supongo ellos dos sólo conocían y que no difieren de todos los  tocados por el niño Cupido, por eso encabezaba sus cartas con : miquiño, mi cariño, ratonciño, minino ( aún no sé en realidad el por qué de ese nombre, Pedro me lo tendrá que explicar) amigo del alma, mi almita, mi dulce bien , monin, amado roedor mío, caro roedor literario y como toda pareja tuvieron sus encuentros y desencuentros. Tanto ella como él simultanearon amantes mientras estaban juntos . En La Incognita y Realidad, Doña Emilia está presente en sus personajes.

Las fechas de las cartas que publica Carmen Bravo Villasante puede que estén fechadas entre los años de 1889-90

Concha Ruth Morell, la llamada “hebrea de Galdós” fue una mujer complicada y de vida difícil. En la novela Tristana, está bien representada. La correspondencia epistolar entre ambos también existió y en una de sus cartas le escribe a Galdós ; “ Yo no puedo negar que te conozco, que te admiro y que te agradezco mucho el papel que me has dado en Realidad,” escrito posiblemente en 1892. El  novelista, por su parte, también la prodiga  palabras cariñosas como  “ Te admiro y te adoro”, sin embargo su relación parece que estuvo lleno de tiranteces y discusiones.

Esta mujer declaraba: “Viva la República Federal, precursora de la Anarquía “ .  Sus pensamientos son de libertad  “ De las leyes naturales, nada quiero decir, pero de los convencionalismos de las leyes contrahechas que oprimen y tiranizan, si, de esas reniego, las abomino con todas las energías de mi ser consciente”.

Pero la mujer que le daría una hija fue Lorenza Cobian, madre de María, se sabe que era de Bodes ((Oviedo) hija de unos labradores. Los estudiosos de la obra de Galdós la identifican con Leré, el activo personaje femenino de Angel Guerra . Don Benito solía escribirle tarjetas postales desde diferentes puntos de residencia o de sus viajes. El 26 de julio de 1906 , atentó contra su vida. Fue el padre el que le comunicó por carta a María el fatal desenlace de su madre y Carmen Bravo Villasante ha publicado algunas cartas de D. Benito a su hija. Cartas llenas de cariño en las que se preocupa de su ortografía y la informa de de sus obras en preparación.

En 1907, el escritor conoce a Teodosia Gandarias, el último gran amor de su vida y con la que mantiene una larga correspondencia : “ Eres la mujer única. No existe ninguna que pueda igualarse a ti por la dulzura del afecto, regularidad de razonamiento, por la firmeza de la voluntad, por el rigor de la conducta por el orden y la sencillez con que vives, y por las infinitas gracias a todas estas prendas acompañan . El encontrarte en el camino de mi vida ha sido mi mayor acierto , o el mejor golpe de la suerte o el premio mayor y más gordo de la humana lotería . .” La llama:  “amadísima Teo, adoradísima y dulcísma Teo, mi Teo, mi dicha y mi soberana, Mi Musa “ y en su libro El caballero encantado, la identifica con la maestra Cintia Pascuala , la de los ojos divinos, boca linda y risueña. Su relación debió prolongarse hasta 1915 cuando escribe La razón de la sinrazón donde aparece la educadora Atenaida, también inspirado en Teodosia. Posiblemente Galdós se hubiera casado con esta mujer con la que tuvo un hijo que murió de pequeño, pero no se sabe el porqué no lo hizo . No sé si nuevas investigaciones lo datarán.

A Galdós le gustaban las mujeres, eso es evidente, pero también le gustaba el correo epistolar y una buena muestra de ello es este Episodio Nacional de La Estafeta Romántica donde hay mujeres que escriben cartas , se habla de amor y donde se expresan mofas sobre el  romanticismo, pero es que el alma de D. Benito, quizá a su pesar, fuera más romántica de lo que él hubiese querido.

Luz del Olmo

8 comentarios:

María Pilar dijo...

He disfrutado leyendo esta detallada información sobre los amores de Benito Pérez Galdós y su proyección en sus obras.
Cariñoso abrazo :)

Abejita de la Vega dijo...

Caramba con Don Benito. Le dirían aquello de "solterón y cuarentón, qué suerte tienes ladrón".

Tal vez su timidez, tal vez su falta de salud...o, sencillamente, no le apetecía sentar cabeza y casarse, le comprendo perfectamente.

Es muy interesante la información que nos aportas. Me pregunto si conoció a Fortunata paseando por la Cava Baja, a Benigna de Misericordia a la puerta de alguna iglesia, a Pilar Loaysa la de la estafeta en alguna casa blasonada de provincias...vete a saber.

Besos, un abrazo.

pancho dijo...

Escribiendo esas cosas que nos muestras, no me extraña que las tuviera a pares o nones...
Si algo tiene Galdós es la dificultad para ponerle etiquetas, no para de sorprendernos en cada página.
Excelente resumen. Como si hubiéramos leído el libro.
Un abrazo.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Don Benito no pasó por la vida sin vivirla, eso desde luego. De ahí que necesitara dinero, pero gracias a eso escribió tanto.

Paco Cuesta dijo...

De ahí la creación de La estafeta.
Un beso

Myriam dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Myriam dijo...

De algunas como al Condesa Pardo Bazán, Concha Ruth Morell y la otra de la que tuvo un hijo, sabía. Estas dos últimas sé que murieron en 1906, que debió ser un año duro para él. El era muy discreto en su vida personal y nunca se casó, pero no cabe duda de que conocía muy bien y entendía a la mente femenina.

Un beso y gracias por esta ampliación del espectro.

Myriam dijo...

Enlacé esta entrada tuya en mi texto de hoy.

Un beso