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jueves, octubre 16, 2014

EL SANCHICO LEE EL CAPITULO IIII DEL AVELLANEDA


Hola Coleguis

Aquí estoy de nuevo.

¡Cómo empieza el Avellaneda este capítulo! Tres horas antes que el rojo Apolo esparciera sus rayos sobre la tierra.. Pues no es más fácil decir : Cuando ya el botellón está en lo mejor, salen mi padre y el Alonso con el murrión puesto en la cabeza. ¡Qué rayos es eso del murrión! Además de cargar mi padre con una maleta de ropa blanca. ¡Mira que es mentiroso el apócrifo!

Está contento el Alonso , nadie les ve, aunque mi padre anda  temeroso de que algo pueda pasar. Así se lo comentan a su amo y compañero. ¡Para qué queremos más!. Él entonces empieza su perorata de esto y aquello y lo que ya todos sabemos porque se lo hemos ído más de una vez . ¡Hasta se quiere hacer un tatuaje en el brazo,- ¡con lo que duele!- donde ponga CABALLERO DESAMORADO

Eso de desamorado, mirad por donde, sí me gusta. Lo que no me hace ni pizca de gracia es que llama a mi madre Teresa, fea. Eso no se lo consiento.


Otra vez el Alonso deformando la realidad . ¡No tiene remedio! Ahora no ve gigantes, ahora ve un castillo, donde hay una venta. Por más que se empeña mi padre por volverle cuerdo, no hay forma. Él siempre ve lo que en realidad quiere ver, no lo que de verdad es. En esto no cambia y otra vez, vuelta la burra al trigo. Ahora, eso sí, como caballero desamorado que es, sigue con sus monsergas de salvar a las chicas que él imaginan están en peligro. ¡Menudas son ellas! Si lo sabré yo. No necesitan a nadie que las defienda, ellas solas lo saben hacer y muy bien. No es de extrañar que los hombres que encuentran en el camino no entiendan nada de nada. Yo tampoco y eso que ya le conozco de algunos años. 

Total que llegan a la venta, porque venta es y nada de castillo y allí entre unos desvaríos y otros, mi padre se come una olla, supongo que podrida Yo  ya la he probado con algunos de los que me leéis,  en una mañana fría de invierno en Burgos, y qué rica que está. Lo acompañan con un conejo asado, regado con vino de Yepes. Como siempre el que más y mejor come y bebe es mi padre. ¡No sé como luego puede dormir tan bien!

Mira por donde aparece la moza gallega, llorosa, pidiendo dinero. El Alonso la quiere salvar a toda costa, ¡faltaría plus! y regalarle no sólo lo que pide si no mucho más. Este hombre es que no tiene cabeza, luego dicen de mi. ¡Menos mal que mi padre es listo y sabe lo que tiene que hacer para manejar todo este disparate.

En fin, que leo al Avellaneda, pero no con mucho entusiasmo. ¡Todo hay que decirlo !

Choque de manos

El Sanchico

7 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Vale... tú no lo leerás con mucho entusiasmo, pero tu padre se llena la tripa...

María del Carmen Ugarte García dijo...

No me mencionéis las ollas podridas, que me entran las hambres a estas horas de la mañana.

Sanchico, hijo, ¿y con qué mojáis la juventú los mejunjes de los botellones?

Abejita de la Vega dijo...

Mucho me temo que los botellones son a palo seco, como mucho...unos ganchitos o patatas de bolsa.

Ay, Sanchico, que tu padre está desconocido, que se muestra muy violento con la pobre gallega; no sé yo si alguien le está suplantando la personalidad. En lo que sí parece el mismo es en beber tintorro, como en aquellos tiempos en que estaba un cuarto de hora mirando las estrellas.
Ya lo dijo el Hamete, que tu madre de fea nada, que para fea la Mari Gutiérrez avellanesca. Todo un carácter tu madre y cómo pensaba en vuestro porvenir, tú de cura y la Sanchica bien casada.
Estaba rica la grasísima olla, sí, qué frío hacía en aquel pueblo castellano.
Besos, otro para la Ele.

Abejita de la Vega dijo...
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Abejita de la Vega dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
María Pilar dijo...

Tú lo leerás sin entusiasmo, pero contarlo lo cuentas con tal desparpajo que me parto de risa.
Espero tu siguiente crónica Sanchico.

Ele Bergón dijo...

Pedro, lo siento superprofe pero te abandono en esta lectura del Avellaneda, ando un poco desamorado, me refiero a esto de escribir, no pienses otras cosas.

María del Carmen, la olla podrida estaba buena, pero para comerla al mediodía, de desayuno me temo que no. Los botellones, ya sabes, como dice la Abejita a palo seco, si acaso, guarrerias de esas baratas que la paga, el que la tenga, no da pa más .

Abejita, bien dices, lo de mi señor padre. Puede puede que algún demonio se le haya metido en el cuerpo, que ya digo yo que este no es el que me engendró. ¡Qué bien te conoces todo lo que escribe el Cervan!Para que lo vamos a negar. Nos gusta más el otro libro, el de verdad.

Pilar, muchas gracias por tu comentario. Me alegra que te haga reír, bastantes penas tiene ya la vida- Eso lo copio de mi madre Teresa, o Mari Gutierrez, que la cambian el nombre por un quítame allá esas páginas- pero siento decirte que no estoy motivado y ando entretenido con otros asuntos.

Choque de manos

El Sanchico.