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martes, febrero 24, 2015

AYER POR LA TARDE EN MADRID


Ayer a eso de las cinco y unos minutos de la tarde ,  estaba yo sentada en este sofá, cuando de pronto, sentí un ruido extraño y una fuerte sacudida. Creí que era mi hijo que se encontraba detrás y lo estaba moviendo. Miré, no había nadie, entonces ¿por qué creí que se había movido? Miré por la ventana por ver si eran las obras de la calle. No, no había ninguna máquina y lo olvidé sin darle importancia. 

Al poco sonó el teléfono, era mi vecina que me contaba su experiencia. Había sentido el ruido y los cristales de su ventana vibraron, ella se relajó  y yo también.

-Creí que estaba loca. Me alegro que te haya pasado lo mismo que a mi- y fue entonces cuando pensamos en el terremoto o más bien seísmo.

En mi ya larga vida, he sentido tres movimientos bruscos de tierra y todos distintos, pero especiales. 

El primero cuando era adolescente y yo vivía interna en un colegio de Madrid, la cama se movió. El segundo en este misma casa  desde donde escribo y sentada en el mismo lugar que ahora tecleo mis experiencias de ayer. La mesa se movió levemente, pero lo sentí y ayer me tocó el movimiento extraño, especial pero más fuerte que los anteriores, en el sofá. 

Menos mal que ha quedado todo en un pequeño susto y para mi extrañeza.

¿Vosotros sentisteis algo?


3 comentarios:

Abejita de la Vega dijo...

En Burgos, se oyó algo que interpretamos como un trueno y no lo era.
En mi vida, sólo recuerdo haber visto bailar la televisión en su mesita, cuando las televisiones tenían mesita. Tú debías estar en el internado.
Hablamos.
Besos, Luz.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Hasta aquí no llegó. Un buen susto. Es bueno que se haya quedado solo en eso.

Pamisola dijo...

Vaya, Luz, igualito me pasó a mi, y no sé si fue casualidad, pero tampoco funcionaba el teléfono. Un susto, que se quedó ahí.

Besos.