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domingo, diciembre 06, 2015

MIS PASEOS POR MADRID




En estos días he paseado por Madrid y he visitado cinco exposiciones, siempre en compañía de buenas amigas.
Paseando por el parque del Retiro con Josefina, he aprendido el nombre de este árbol, tan amarillo, cuyas hojas tienen forma de abanico. Se llama "Ginko Biloba", que ya existía hace  doscientos millones de años y que puede vivir hasta dos mil quinientos. Parece ser que sus hojas tienen propiedades terapéuticas para la circulación de la sangre.
En los bellos jardines de Cecilio Rodriguez, se suceden los setos y parterres
y también las fuentes, donde los nenúfares no tienen flores en el agua,
pero sí permanecen los pensamientos y los pavos reales 
que quisieron extender sus bellas alas  para ¿nosotros ? No una pava andaba por allí.

Inevitable el ir hasta el Palacio de Cristal, donde por un lado se iba colando el ya casi extinguido otoño, 

y por el otro, se encontraba la exposición  Destierra a los sin rostro/ Premia tu gracia, del artista vietnamita Danh Vö, en la que estuvimos poco tiempo, pues del techo de cristal del Palacio, colgaban numerosos tipos de huesos de diferentes formas y tamaños y no nos llegó a seducir.  En el catálogo dice que Danh Vö aprovecha las tipologías expositivas del siglo XXI para contrastar y por tanto subrayar la excepcional arquitectura  del Palacio de Cristal, como si tratara a la estructura a la manera de una gran vitrina que encapsulara la nostalgia de un museo de arqueología del siglo XIX.

Nos fuimos al Palacio de Velázquez y  allí contemplamos la obra del lituano Andrzej Wróblewski, donde vimos reflejado el mundo de la época socialista estalinista, de la antigua URSS, en doble cara,por  un lado del lienzo, surgía la realidad y por el otro, la abstracción. Nos gustó y pensamos que volveriamos con más calma, ya que estará expuesta hasta el 28 de febrero.


Otro día me acerqué con David al centro  de la capital para hacer algunas pequeñas compras y llegamos hasta la Plaza Mayor, que ya se encuentra llena de puestos navideños, con sus luces  esperando la noche.                       
Cerca del Puerta del sol, divisamos  el  árbol que lucirá en estas Navidades del 2015.

La condesa de Haussonville, Jean-Auguste-Dominique Ingres. Óleo sobre lienzo, 132 x 92 cm, 1845, Nueva York, The Frick Collection, 1927
 En la semana, seguí con las exposiciones y las amigas.

Maribel, tenía entradas para ver las exposiciones que hay en el Museo del Prado (que por cierto, es carísimo, 14€ y  reducida 7€) y nos invitó a Mª  Ángeles y a mí.  Empezamos con  Ingres, uno de los maestros esenciales  de la historia del arte y sus  extraordinarios retratos " uno de los más bellos episodios de toda la pintura del siglo XIX" , donde no podía faltar Napoleón I en su trono imperial, La gran odalisca, El baño turco, Madeleine Ingres  y La condesa d'Haussonville, con su lacito rojo y su mirada directa hacia nosotros.

La Virgen de la leche, Luis de Morales, Óleo sobre tabla, 84 x 64 cm, h. 1565, Madrid, Museo Nacional del Prado.

 Abandonamos el siglo XIX y  nos trasladamos de sala para  llegar al siglo XVI  en la pintura del Divino Morales, artista español que, durante cincuenta años,  fue el autor más prolífero e importante de Extremadura.  En esta sala y con este pintor me sentí triste. Todas sus vírgenes, aunque extraordinarias en su pintura, están llenas de melancolía y ausencia.  La Virgen del pajarito, parece algo más alegre, pero  su cara refleja la misma expresión. Igual ocurre en sus Imágenes de pasión y redención , donde se plasma toda la Pasión de Cristo y  al abandonar  la sala  pensé en cómo la Iglesia Católica,  ha dado muy poca importancia  a la alegría, en  comparación a la que dedica al sufrimiento y a la tristeza. 




Pasamos a la siguiente sala  y me llené de júbilo con el Arte transparente. La talla del cristal en el Ranacimiento milanés, donde el cristal de roca y el cuarzo ahumado, van creando obras maestras, en los diferentes recipientes, decorados con esmaltes, perlas y piedras preciosas. En sus figuras talladas pueden llegar a contarnos asuntos esotéricos y mágicos.

Disfruté mucho con esta exposición. El cristal me encanta y vino a mí de nuevo la alegría. 


(Espero no haberme alargado demasiado con esta entrada, pero he referido contarla de un tirón )






6 comentarios:

Abejita de la Vega dijo...

Paseo contigo por Madrid, aunque esté doscientos cuarenta kilómetros al norte.

Feliz puente.

Kety dijo...

Muy bien aprovechado ese paseo.
Besos

María del Carmen Ugarte García dijo...


Madrid es una ciudad para disfrutarla despacio, pero también a tirones.

Myriam dijo...

Hola, Luz:

Magnífico tu paseo por Madrid. Muy completo, como siempre.
Ya te estaba extrañando a tí (y a tus paseos).
Recién llegada hace unos días de mi largo viaje,
vengo a saludarte. Ya contaré yo de las exposiciones y etc que vi
en mi blog, poco a poco. En Ravenna, Italia, justo vi un Ginkgo Biloba que fotografié. Como bien dices, es un fósil viviente originario del último período de la Era Paleozoica. Todos los hermanos y primos del Gingko Biloba se extinguieron y queda como único en su especie.

Un beso,

PD Visitaré tus entradas del grupo de literatura en los próximos días.


Pedro Ojeda Escudero dijo...

Del Retiro a Candelario... ¡Gracias!
Besos.

Pamisola dijo...

Madrid siempre merece una visita. Y qué bonitos y aprovechados tus paseos por Madrid, Luz. Y lo mejor, lo bien que nos lo cuentas. Gracias.

Abrazos.