Escríbeme

olmoluz@gmail.com

sábado, octubre 24, 2015

UN CORTO PASEO POR FLANDES (I)


Pues como os decía, me fui con el licenciado Vidriera hasta Flandes, después de que este comprendiera que estaba curado de su mal, porque fue consciente de decir a la Corte:“¡o corte, que alargas las esperanzas de los atrevidos pretendientes, y acortas las de los virtuosos encogidos!¡Sustentas abundantemente a los truhanes desvergonzados y matas de hambre a los discretos y vergonzosos!”, comprendiendo que eso de las letras, es algo de fama muy efímera.

Yo, por mi parte, llegué a Flandes,  en la tarde noche del 12 de octubre,  después de contemplar el sol por encima de las nubes,


 con la intención de visitar el Museo del gran pintor belga René Magritte,  situado en  la  actual Bruselas.



A la mañana siguiente en trece y martes, me dirigí  a contemplar  los cuadros que allá por   el invierno de 1988,  me habían enamorado  en una exposición que hubo en la Fundación Juan March en Madrid. Desde entonces, caí rendida a la  obra  del pintor  nacido en Lessines, Bélgica, en 1898  y muerto en  Bruselas en  1967,  dejándonos  numerosas pinturas, que nos hablan de la incongruencia de  nuestros sueños y las distorsiones de la realidad. Otra exposición en Barcelona me siguió hechizando, aunque  la de Madrid, me impactó más.

Mi intención era volver a sentir todo aquel embrujó  que experimenté en años ya pasados  y comprender sus palabras:  Todo lo visible oculta algo invisible.

Esto en cierto modo me recordó a mi reciente lectura del Licenciado Vidriera: ¿Qué opacidad guarda  la transparencia de Tomás Rueda?  Los sesudos lectores y escritores de La Acequia, ya me lo estaban desmenuzando. Confieso que fue mi último pensamiento para este personaje cervantino,  porque ya  en los tres niveles o pisos que cuenta el museo,


me introduje  tanto en sus  sugerentes pinturas,  tan divertidas, como distorsionantes y  reflexivas,  junto con sus frases en francés que, más o menos podía traducir, para transportarme a otros  lugares recónditos de la mente y sus juegos de espejos que, en colores y formas, me llevaban en continua actividad mental,  al igual que lo hacen los sueños  mientras dormimos.
 Una pequeña muestra de las obras  de Magritte vistas en el museo fueron:





                                           El espejo falso


                                                 El modelo rojo



                                          El imperio de las luces II

                                          Magia negra

                                             El informador 
                                                El hijo del hombre


 Y muchas más que no dejo aquí.  Está prohibido el hacer fotos, así que estas las he tomado de Internet, donde se puede hallar prácticamente toda la obra de René Magritte.

Al llegar a la primera planta, que es la última  en visitar,  quedé algo desilusionada, porque no encontré algunas de sus pinturas  que sí había visto  en Madrid y Barcelona o  en fotos. Creo se guardan  en colecciones particulares y otros museos, repartidas por todo el mundo.

Eché en falta el ver:

La cuerda sensible

                                              Los amantes

                                                  Golconda
La tumba de los luchadores

Pregunté en mi inglés rudimentario por estas obras  y la encargada de la vigilancia me indicó, que  algunas de  ellas,  las podría encontrar en el Museo y Casa de René Magritte. Al final no lo pude ver, así que tendré que hacer otra escapada.

En la siguiente entrada os contaré el frío, la lluvia y la música que me acompañó en el rápido paseo por una parte del también llamado Flandes.


6 comentarios:

Rita Turza dijo...

Espectacular entrada Luz.

Besos.

Abejita de la Vega dijo...

Te fuiste al lugar donde el licenciado Rueda se tornó en soldado de los Tercios, abocado a la única salida honorable que una sociedad corrupta le concede. Flandes, un lugar para poner una pica.

Pero tú ibas a disfrutar de Bruselas y sus bellezas. Y como no, en busca de las nubes de ese pintor que tanto te gusta. Un anticipo ya en el avión. De las nubes y de los divertidos juegos visuales de Magritte.

Me alegro de que lo hayas pasado tan bien.

Buena semana la que entra, el jueves lo mejor.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Esa frontera entre lo visible y lo invisible. Ir a Flandes con el Licenciado Vidriera en el bolso. Bien hecho, desde luego.
Besos.

Paco Cuesta dijo...

La peregrinación por Flandes no hace sino completar una ya buena formación. Creo que Cervantes con este recurso quiere remarcar, más si cabe, que la sociedad acepta al loco y rechaza al sabio.

María del Carmen Ugarte García dijo...

A pesar del frío, de la lluvia y de los charcos, Flandes siempre nos atrajo a los españoles y nos sigue atrayendo.

coroentreaguas dijo...

De tu mano hemos recorrido también esos museos. Gracias por este post, Luz y enhorabuena por tu libro.

Me encantan Los amantes.