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viernes, octubre 21, 2016

DOS EXPOSICIONES LLENAS DE COLORIDO EN EL THYSSEN





Ayer, 20 de octubre, la tarde era lluviosa en Madrid, por eso el tiempo invitaba a pasarlo en algún lugar cerrado. Quedé con una amiga y decidimos contemplar las exposiciones de "Renoir. Intimidad" y "Caillebote, pintor y jardinero" que por estas fechas exponen en el Museo Thyssen-Bornemiza. La de Renoir, estará hasta  el 22 de enero de 2017 y la de Caillebote, terminará el próximo 30 de este mes.

Las dos exposiciones son muy interesantes, si bien la de Ronoir, quizás por ser más conocido, sea más espectacular donde   sus retratos y paisajes, en las 70 obras que se nos muestran,  van llenando   las diferentes salas, con  esa luz tan especial, lograda en su gran manejo de   los colores a través de sus grandes pinceladas, para mostrarnos, por medio de sus expresiones faciales y posturales, una amalgama de sentimientos y emociones, deteniéndose de forma especial en las mujeres, tanto vestidas como desnudas, siendo más parco en los retratos de los hombres.  


 Haussmann, Gustave Caillebotte,  para mí,  era un desconocido y ayer pude admirar el porqué lo llaman "el pintor jardinero" porque en sus pinturas podemos admirar " la exuberancia cromática de su jardín junto al Sena" , donde las flores están cuidadas con un exquisito mimo y así son trasladas a sus cuadros. 



4 comentarios:

Abejita de la Vega dijo...

Los pintores impresionistas nos embriagan con sus colores, como el zumo de las viñas de Pardilla. Lo bueno de ir a los museos es poder acercarse a las pinceladas para luego alejarse. Vivir en Madrid tiene esas ventajas.

Besos, Luz.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Se impone viaje a Madrid, veo.
Besos.

Pamisola dijo...

Hola Luz, aunque estoy vaga en todas las direcciones, cuando la entrada es sobre la pintura que tanto me gusta, y ya sé que a tí también, no me puedo resistir y decirte que no faltaré a la cita del Thyssen, museo del que me gusta casi todo de la colección fija, y de los regalos que nos hace con las itinerantes.
Tengo que admitir que tú muchas veces te me adelantas. Todavía hay tiempo hasta enero.
Disculpa esta dejadez, aunque no dejo de husmear por aquí.

Espero que todo vaya bien.

Abrazos.

pancho dijo...

Ya hace un tiempo que no voy a Madrid para ver museos, pero estas exposiciones es de las que merecen la pena. A Caillebotte lo conocía solo un poco de oídas y poco más, recuerdo que algunos cuadros suyos en el Museo de Orsay fueron de los que más se me quedaron guardados. Sobre todo el de los trabajadores en el parqué.
Un abrazo.