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miércoles, octubre 05, 2016

QUEREMOS QUE VUELVAN



Hace unos días cuando yo estaba leyendo el libro de Miguel Ángel Santamarina “Queremos que vuelvan” me llegó un correo electrónico con este artículo:  Escribir novela negra Fue una casualidad, pero me ha venido muy bien para comentar el libro  que estamos leyendo en el club de lectura La acequia, de este mes de octubre. 

Según H.R.F. Keating (1926-2011): La novela negra  tiene como finalidad el entretenimiento,  y  no sé hasta que punto este entretenimiento que nos muestra  el autor de  Queremos que vuelvan, lo cumple,  porque  el pasatiempo  no es muy gratificante, al ser reconocible en otro hecho muy similar  al ocurrido en España en los años 90.  En este tipo de novelas, continua Keating,  el mal es lo que más fascina al ser humano y puede que tenga razón, llevando nuestro interés en la lectura por ver si los malos son castigados. No quiero desvelar lo que ocurre, pero … no me acaba de satisfacer  la  resolución de ese rompecabezas del que también habla el escritor británico.

Otros de los elementos de la novela negra es "la   historia invertida", cuando  al asesino se le ve cometer el crimen o los crímenes diría yo. Creo que en Queremos que vuelvan, se sugieren los actos macabros, quizás esto es de agradecer, al menos para mí.  Y lo que planea a lo largo de toda la novela de quiénes son los últimos y principales  malvados, también me parece interesante.

En este tipo de novelas siempre  hay un detective que suele ser un héroe aunque no lo parezca. En  la novela de Santamarina,  Javier  el periodista,  puede serlo, aunque dista mucho de ser inteligente.

Ha de tener  un número  limitado de personajes. Efectivamente  no son demasiados y están más o menos bien perfilados.  Según el autor en el que baso mi pequeña crítica, el asesino se esconde dentro de los posibles sospechosos. Aquí hay sospechosos, que transitan en diferentes niveles de la novela.

Los diálogos y la narración serán activos, vivaces, porque el detective privado siempre se está moviendo a la caza de la pista.  Me parece que podría haber más fuerza en esos diálogos. 


No se cansa de repetir el autor de Escribir novela negra, que hay que mantener al lector con nosotros, mantenerlo expectante y esto es una cuestión de ritmo.  Sí, en cuanto al ritmo, he de  decir que está muy bien tratado en esta novela  y por eso se  lee con facilidad  y atención. 


Para que el lector acabe la historia a gusto, hay que redondear la obra de manera que pueda notar el final no sólo visualmente sino de un modo mucho más sentido y profundo. Insiste: Deberíamos tratar de conseguir un efecto similar al de las últimas notas de una sinfonía; oyéndolas, aquel que las escucha sabe que ha llegado el final, que el trabajo está acabado”

En este párrafo prefiero  no dar mi opinión y que cada uno saque sus propias conclusiones. 


Lo que más me ha gustado de esta novela es la historia que  Miguel Ángel Santamarina nos va escribiendo en cursiva al final de cada  capítulo y que creo,  es la más importante. 

Por cierto el título me sugiere una pregunta : ¿Quién quiere que ellos, los chicos, vuelvan?


Porque parece que a todos les interesa que no vuelvan. Infiero que a los padres  amigos y  familiares por supuesto que sí,  pero al resto....... Y he de decir que he echado en falta ese  agudo dolor de incertidumbre que supongo tienen todas las personas que  se encuentran ante las desaparición de un ser querido, en especial los padres. No sé si el autor  este aspecto tan importante para mí,  no lo ha desarrollado de una forma consciente, porque ya en el principio de su novela escribe una frase de Nietzsche “ No hay hechos solo interpretaciones”

Siento ser atrevida y contradecir un poco al gran filosofo alemán, pero siempre he creído que los hechos  son los  que realmente existen y son las interpretaciones de cada uno las que dan vida al propio hecho,  que yo no niego, como lo hace Nietzche.

Espero no haber  desvelado mucho de la novela.

Luz del Olmo Veros


6 comentarios:

JL Ríos dijo...

No, no has desvelado nada. Voy todavía por, más o menos, la tercera parte de la novela, se lee fácil, pero tampoco me está dejando mucha huella. No sé, ya veremos más adelante.

Un abrazo

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Yo voy pensando como el filósofo, que no hay hechos sino las miradas con las que los vemos e interpretamos. Un mundo extraño el nuestro. Es difícil comentar una novela de intriga sin desvelar nada, es verdad. Gracias por mantenerte en esa cautela.

La seña Carmen dijo...

Muy oportuno ese artículo que cayó en tus manos sobre las características del género. Algunas cosas pueden parecer obviedades, pero no lo son tanto.

Por ejemplo sobre el perfil de los asesinos, de los malos, que debe ser simple. No estoy muy de acuerdo, pero es un punto: el asesino mata y punto, pero por ejemplo Agatha Christie sabía buscarle las vueltas y presentar personajes complejos, uno de los cuales era el asesino, o en algún caso la suma de todos ellos.

Abejita de la Vega dijo...

Me viene muy bien tu entrada porque no tengo nada claro qué es una novela negra. Yo leí mucho a Agatha Christie, hace tiempo...
Besos Luz

lavelablanca dijo...

La novela negra es un mundo que no me fascina (al menos, en la lectura). Por lo que cuentas, tampoco es que te esté apasionando.

Un abrazo.

María Pilar dijo...

Te has contenido tanto que realmente no nos has descubierto nada, al menos para los que no conocemos la novela. Se te nota una falta de interés, como si no te atrapara y dado que este tipo de novelas no son las que más me atraigan, me voy con una idea clara, una novela para no leer.
Abrazo