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martes, mayo 16, 2017

BRILLANTE- Luis Ángel Lobato

(c) Foto de Regina Silveira



Pero tú estás aquí

porque siempre seguirás conmigo

y de mi INTERIOR,

nunca podrás marchar.



Ni nieve, ni estaño

ni trenes que atraviesen

los últimos rincones

de los cables donde anidan mis fibras,

podrán quedar sordos

ante los gritos

que van formando

los últimos atardeceres

de los ya extinguidos versos.



La nausea que nos separa

me ha dejado aislado, sin ella,

a la que solo podré

soñar en una irrealidad

donde aún guardo, 

el perfume de su existencia.



El azul, ese azul de nube y cuerda

se ha convertido en añil

para dejarme la alarma

de una angustia,

mientras busco

en el último grito,

lo brillante de una oquedad.

(c) Luz del Olmo Veros 

4 comentarios:

Kety dijo...

Luz, Brillante es tu poema. Me ha tocado la fibra.

Besos

La seña Carmen dijo...

Difícil sacar lo que se ha metido tan adentro.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Ese azul del misterio en Luis Ángel Lobato, sobre el que habrá que preguntarle. Por cierto: los poetas, antes, nunca pintaban la noche de negro, sino de azul...
Excelente poema.

Abejita de la Vega dijo...

El añil debe ser el color de los abrazos de despedida. El añil no se borra de la piel.
Me gusta tu poema y la foto de las nubes de Regina.
Lobato inspira a los poetas, como tú y como mi hermano; pero nos deja disléxicos a los prosaicos.

Besos, Luz.