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sábado, marzo 24, 2018

POEMAS DE HUGO MÚJICA

(c) Foto hecha antes de comenzar el recital.


ORILLAS

Afuera ladra un perro 
a una sombra, a su eco
o a la luna
para hacer menos cruel la distancia. 
Siempre es para huir que cerramos
una puerta,
es desierto la desnudez que no es promesa 
la lejanía
de estar cerca sin tocarse
               como bordes de la misma herida. 
Adentro no cabe adentro, 
no son mis ojos
los que pueden mirarme a los ojos,
son siempre los labios de otro
                           los que me anuncian mi nombre.


NOCHE ADENTRO Y NO DUERMO

A lo lejos, en un atardecer
en que el otoño
es un lugar en mi pecho,
comienzan a encenderse las ventanas, 
mi nostalgia
por estar donde bien sé que al llegar
volvería a estar afuera. 
Duelen los ojos de soñar tan a lo lejos 
la frente de pensar
lo impensable de tanta vida
que no he abrazado,
tanta deuda de lo que no he nacido. 
Poco a poco se apagan las luces, 
es el lindero de una noche y otra noche,
la frágil vecindad
             del miedo y la esperanza. 
El último día podría ser éste que termina,
esta noche
en la que aún escribo 
igual, pero sin una ausencia nueva
                                       para seguir esperando.

 

EL ANUNCIO
Raro relámpago del
instante, 
brilla y ciega sobre
                  un plato blanco y vacío.
Hay que acoger el fulgor de la ausencia,
reflejar
el don de lo que no está
                                  en cada cosa que creamos.



BAJO LOS TECHOS
Bajo los techos
se oyen respirar los sueños
               en el callar de la noche; 
en la calle 
un niño,
sin sombra ni rumbo, 
recorre el vacío de dios, paso a paso
                                 desanda su esperanza.


(CONFESIÓN
El poema,‭ ‬el que anhelo,‭
al que aspiro,
es el que pueda leerse en voz alta sin que nada se oiga.
Es ese imposible el que comienzo cada vez,
                     es desde esa quimera‭
                                               
   que escribo y borro.‭)


INSOSLAYABLE‭
Apenas una brisa,
un estremecimiento en las hojas del roble,
                                           un temblor que la piel acoge.
También la ausencia es huella,
                                 pasos sin pisadas y,‭ ‬no obstante,
                                                                            insoslayable camino.

ALTO,‭ ‬LEJOS
Alto,
lejos,‭ ‬por apenas‭
un instante
la nervadura de un relámpago‭
                                    incendia de blanco mis ojos,‭
después todo regresa a lo oscuro,
                                      pero ya no es sólo sombras:
                                                                   son huellas de lo perdido.

ENTREGA‭
Sin ecos,‭
en una tierra sin nombre,
un arroyo‭
murmura su paso,‭
                   transparenta su huella.
Ajena a sí nace la entrega,‭
                    adentrándose en la noche
                                                    se borra la propia sombra.

TODA SOMBRA
                     En la noche
                     toda sombra es también la noche
y cada relámpago‭
un tajo
que abre un horizonte en la carne,‭
                                              en la carne‭
                                                            donde se nace el alma.‭

Algunos de los poemas que Hugo Mújica  nos leyó  anoche en el Círculo de Bellas Artes, junto con la presentación de  Alfredo  Piquer  y la entrevista que  le hizo Mario Pérez Antolín,   al gran poeta argentino, y, hasta ahora,  desconocido para mí .
 
Nada me importaron, las subida y bajada de autobuses, sortear la lluvia, el viento y el frío. Después obtuve una gran recompensa y seguiré leyendo estos poemas llenos de  hondura y profundidad, cuando el silencio  es el auténtico protagonista, porque lo dice todo.  Sí, anoche  disfruté de  la verdadera poesía.




3 comentarios:

Abejita de la Vega dijo...

La poesía para mí poquito a poquito. Leo la primera.
Gracias por traerlas.
Besos

La seña Carmen dijo...

Sí, muchas veces vale la pena andar de acá para allá, para disfrutar un rato largo.

Yo tampoco conocía a este poeta, pero en mí eso no es raro.

Paco Cuesta dijo...

Soñemos con ellos.
Besos