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jueves, enero 05, 2012

EL SADISMO DE BRADOMÍN

Tengo que confesar que en mi lectura de las dos Sonatas que he leído, siguiendo el grupo de lectura de la Acequia, me he fijado más en las mujeres protagonistas: la pobre Concha y la fogosa e incestuosa Niña Chole y sin embargo he dejado un poco al margen al gran protagonista de todas estas historias El Marqués de Bradomín.

Leyendo el libro que ya os anuncié Valle-Inclán. Los botines blancos de Piqué, una biografía algo especial de nuestro autor y escrita por Francisco Umbral, encuentro que el capítulo 19 está dedicado especialmente al marqués con este título: El Sadismo de Bradomín.

Intetaré resumir y aportar algo sobre esta visión que tiene Umbral de Bradomín.

Uno de sus primeros postulado es hacerse una pregunta a cerca de quién han sido los modelos o maestros de Bradomín : Barbey, D´Ánnunzio, Huysmans, Baudelaire, etc, para seguir preguntándose ¿ y quiénes fueron, a su vez, los modelos y maestros de estos escritores europeos?

Para después responder que el gran modelo y maestro fue el marqués de Sade. Hasta llegar a afirmar que El sadismo( un sadismo atenuado, refinado, que casi nunca va demasiado lejos) es el tema único de las Sonatas.

Unas líneas más abajo afirma:

Bradomín practica un sadismo muy refinado al llevar al agotamiento sexual y vital a mujeres moribundas…( supongo que se refiere a Concha)… Bradomín practica incluso el sadismo moral al encender el amor de una adolescente que se siente en pecado por su culpa

Para Umbral, la victima de Bradomín merece la pena si peca contra sí misma y contra Dios, el placer está en que ella se entregue contra todos sus principios

Bradomín es Valle, aunque más lo hace coincidir con Montenegro – el protagonista de las Comedias Bárbaras- y en el momento en que escribe Las Sonatas Valle se está haciendo una personalidad artificial, dandi, y utiliza como percha a Bradomín

…El Aretino, Casanova y Sade forman el triángulo en el que se inscribe Bradomín……. tiene más de sádico que de libertino. El sadismo de Bradomín se va profundizando a medida que leemos Las Sonatas

Páginas más adelante insiste en su idea de sadismo y nos dice: No se puede seguir diciendo que Las Sonatas son las memorias de un “libertino”. Son las memorias de un sádico, así de claro lo explica y lo ve Umbral

Unas líneas más abajo sigue Bradomín no es Sade, pero también es marqués. Y un poco homosexual de pensamiento, para completar el diagnóstico

…Bradomín protagonista de estas Sonatas, sólo es el Valle que Valle se propone as sí mismo como modelo irónico, entre Casanova y Sade. También se ha citado mucho a Don Juan, pero Don Juan, tal como lo entendemos los españoles, es un violador deportivo, superficial y alegre, sin sadismo, sin literatura bradominesca. Don Juan puede ser Casanova, pero no Bradomín.

En cuanto a su estilo en estas Sonatas, se nota que a Umbral le gusta y mucho

…..Quedamos pues, en que Valle, en las Sonatas, vive de préstamos, pero generalmente mejora a sus modelos. Valle se hace un estilo artificios, y por veces bellísmo, siempre deleitable, porque nadie parte de la nada y porque él está dispuesto a ser artificio en vida y obra. Su prosa modernista no es sino el modelo que conducirá su vida. Algo así tiene en la cabeza cuando escribe las Sonatas. No importa que no existan los castillos ni las princesas. Importa la conversión del mundo en texto, para luego pasar más fácilmente del texto al mundo.

Y refiriéndose más en concreto a esta Sonata de Estío que estamos leyendo escribe:

El sadismo de Estío llega a su culmen cuando Niña Chole se enamora de Bradomín mientras contemplan ambos, sobre el mar, cómo un tiburón devora a un joven nativo. Esta decoración enciende la lascivia de la mulata. Del sadismo de los salones y las alcobas agonizantes hemos pasado a un sadismo salvaje, brutal , austral. Valle sigue uniendo sexo y crueldad en todo el ciclo. La clave de Bradomín en efecto es el sadismo y la clave de la serie . En la triada famosa “feo, católico y sentimental”, a Bradomín se le olvida voluntariamente el rasgo profundo que le explica.

Como podéis observar incide en ese sadismo que es la esencia del personaje creado por Valle. Confieso que al leer esta escena que aquí narra Umbral yo también quedé impresionada por lo que en ella se estaba contando.

Para terminar este pequeño resumen de lo mucho que dice Umbral os dejo sus palabras finales de este capítulo:

Las Sonatas, en fin, tienen como clave personal el sadismo de Bradomín y como clave literaria, estética, un simbolismo degenerescente y que traía en sí todas las posibilidades mallarmeanas de una escritura nueva. Valle, el bohemio astroso de los cavés de Alcalá, lleva todo eso dentro y lo sabe o intuye, pero lo calle, casi siempre, y hace bien . Tampoco iban entenderlo. Ortega, el mas esperanzador, tampoco le entiende a fondo, llevando en su prosa algo semejante. Con lo que Valle se nos queda solo, resplandeciente de ausencias.

11 comentarios:

Myriam dijo...

Gracias por este resumen de Umbral, aunque no comparto su opinión -de acuerdo a lo que aquí escribes- en cuanto al sadismo de Bradomín, ni que ésto sea "la única clave" de las Sonatas... Hay un poco de sadismo (escena tiburón) pero también hay muchas otras cosas. El personaje del Marqués es coherente y muy bien armado por Valle y lo que acentúa de él -para mí- es su egoísmo, y la irreverencia y transgresión; le gusta lo prohibido y eso lo excita. También recalca su pusilanimidad.

No había sadismo en que Concha y el Marqués hicieran el amor, estando ella moribunda. Había afecto y a ella le hacía bien estar con él. Creo que aquí por ejemplo, Umbral está empañado por sus propios prejuicios. En todo caso aquí había por parte del Marqués necrofilia.

Para no alargarme en el comentario, remito a mis trabajos.

Un beso

Ele Bergón dijo...

Querida Myriam

Tú eres mucho más experta que yo en el Marqués de Bradomín, ya que has hecho un pequeño estudio de su forma de ser y comportarse, por eso, no te voy a contradecir, sólo decirte, desde mi intuición de lectora que el Marqués siempre me ha chirriado. Hay algo en el que no, no, me gusta. No es que le odie, pero casi, casi. ¿Será porque como dice Umbral es sádico? Puede ser, pero en lo que sí estoy de acuerdo con el autor vallesoletano es cuando afirma que " la víctima de Bradomín merece la pena si peca contra sí misma y contra Dios, el placer está en que ella se entregue contra todos sus principios". Eso sí me parece sadismo y por otra parte Bradomín, por muchas mujeres que tiene nunca ama, solo quiere dominarlas y que le amen a él.

Puede que Valle, como tú bien dices, haga un buen armazón con el personaje de Bradomín coherente con sus defectos, no lo pongo en duda, pero si Valle, por lo que he leído es Bradomín, sospecho que el autor de las Sonatas, tenía un mal concepto de sí mismo.

Por supuesto que Umbral, cuando escribe esta biografía tan particular de Valle, está empañado de sus prejuicios- como todos- y por otra parte es chocante, pues encuentro que Umbral se ve reflejado en VAlle, y la creación en su forma de actuar como un dandi "reunciando así mismo para contruirse otro sí mismo".

Este último punto, ya lo desarrollaré en otra entrada.

Gracias por tu comentario.

Besos

AntonioyDaniela dijo...

el placer está en que ella se entregue contra todos sus principios

Esta frase que dice Umbral me retrotrae a la película las "Amistades Peligrosas" y entiendo el logro y la cota de placer que supone hacer que alguien vaya contra sus principios engatusado por artimañas pensadas milimétricamente para eso, hacerte caer. Refinamiento, exquisitez y maldad juntas ¡qué bomba! Muy interesante Luz, gracias.
bss

daniela

Abejita de la Vega dijo...

Umbral no anda muy descaminado, pienso yo. Bradomín tal vez sólo goce con mujeres con remordimientos. Tanto a la Niña Chole como a Concha se les crea un sufrimiento al entregarse al marqués. A la Niña Chole el miedo a su esposo padre, a Concha el temor al pecado y al infierno. Son mujeres que gozan y sufren. ¿Es eso un aliciente para este personaje? ¿Es Bradomín un sádico?


Pedro Ojeda,en esta línea, nos dice:

"El Marqués solo puede entregarse y entregarla a ella misma a la única diosa en la que en verdad cree, la Venus Turbulenta, que preside unas relaciones sentimentales llenas de exaltación y sufrimiento" Subrayo la palabra sufrimiento.


Besos, Luz. Hablamos.

Merche Pallarés dijo...

Muy interesante el análisis de Umbral (que siempre quiso ser un Valle Inclán, por cierto...) pero estoy más con la opinión de MYRIAM. No creo que fuera un sádico sino un simple sátiro. La que sí encuentro sádica es a la niña Chole--en la escena del tiburón, Brado está estupefacto mientras que la niña se regodea de gusto. De todas formas, personaje polémico nuestro Marqués de Bradomín... Besotes querida Luz y perdona mi ausencia de tu blog. Sigo sin fumar más de ¡un mes ya! M.

pancho dijo...

No he leído a los autores que Umbral cita como referente, pero si fueran tan buenos como Valle habrían trascendido más (excepción sea hecha de Baudelaire). Los temas en literatura se han repetido desde los griegos, lo que debe importar es la visión personal de cada autor.

La evolución en la novela de la Niña Chole desde la crueldad y su posición de diosa, inaccesible para los mortales, hasta el sometimiento sin condiciones al Marqués es una obra de arte de Valle, compleja y llena de matices.

El Marqués de Bradomín es Valle en sueños.

Excelente ampliación de la lectura.

Un abrazo.

Ele Bergón dijo...

Antonio y Daniela

Los juegos sadomasoquistas en las relacones sexuales, tienen su placer y son utilizados tanto consciente como inconscientemente, lo que ya creo no es tan sano, cuando uno de los componentes del juego lo hace obligado y el posble placer se convierte en un dolor no querido y simplemente aguantado por temor.

Muy bueno tu análisis

Besos

Luz

Ele Bergón dijo...

Abejita cuando escribí la entrada no había visto el comentario de Pedro Ojeda que tan acertadamente lo traes aquí.

Ya sabes que yo a Bradomín si lo veo un poco sádico. No obstante, tendría que volver a leerlo con más lupa, para poder seguir opinando. Lo que sí reconozco es cómo Valle nos lleva a los sentimientos más profundos y escondidos del ser humano.

Besos

Luz

Ele Bergón dijo...

Merche, estoy completamente de acuerdo en lo que Umbral quiso ser un Valle Inclán, y no sólo en lo literario si no también en lo personal, prueba de ello es su estupenda biografía no autorizada "El frío de una vida" que hace la profesora Ana Caballé y que analiza y psicoanaliza muy bien el porqué Umbral es Umbral. Y en este libro de "Los botines..." en su primer capítulo también se ve muy claro cuando está hablando de Valle en la construción de su personaje de dandi estrafalario que pasea por Madrid, que se está mirando en sí mismo.

En cuanto a lo de no sádico y sí sátiro, pues te digo lo que abejita, tendría que esaminarlo mejor.

Besote y me alegra que sigas sin fumar.

Luz

Ele Bergón dijo...

Pancho, yo sólo he leído a Baudelaire y a D´Annuncio, a los otros no los conozco, pero supongo que también tendrán su trascendencia al menos en su país de origen. Eso no quita para estar de acuerdo contigo en que Valle es de los grandes.

Son muy acertados tus análisis sobre las obras que vamos leyendo, te admiro por eso, porque desmenuzas y encuentras los matices y complejidades de las obras que yo, por pereza, los dejo pasar.

Sigámonos complicando la existencia con estas lecturas que tan bien sabe proponernos nuestro profesor Pedro Ojedad.

Besos

Luz

Paco Cuesta dijo...

Quizá la muerte que acompaña a las conquistas sea un símbolo de la ausencia de amor real.