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jueves, noviembre 06, 2014

NADA




                               ...quedé sola entre la suciedad de las cosas.

                               Carmen Laforet en su libro NADA


Todo era un turbio amanecer en los días del mes de octubre del aciago año de 2014.

Empezaban a encenderse las luces de la sospecha para descubrir una realidad no imaginada por parecer imposible tanta infamia.

Políticos, banqueros, sindicalistas, empresarios, alcaldes, personas de la realeza y gobernantes al fin; elegidos algunos directamente por el pueblo, otros nombrados por los anteriores,  y en especial unos cuantos, bebiendo vasos llenos de corrupción hasta límites insostenibles, mientras los sufridos ciudadanos soportábamos  entre atónitos, incrédulos e indignados, tanta desvergüenza, arrogancia y desfachatez, oyendo en el colmo de su cinísmo su desmemoria e incompetencia, después de culpabilizar a los más débiles de sus felonías.

-¡Justicia, justicia! -Gritaba el pueblo llano

-La cárcel para todos los ladrones que robaron mis ahorros - dijo un anciano estafado por Las Preferentes

_ ¿Dónde está la enfermera tan simpática y amable que me ha atendido durante todos estos años?

-¿ Qué ha pasado con el profesor de adultos con el que aprendí a leer? 
 -Mi hijo necesita una cuidadora especial porque él es especial ¿  A dónde la han llevado?
-¿Acaso la cultura no ha sido siempre necesaria? 
 -Mi hermano tuvo un accidente. La carretera no tiene buen asfalto.
-Me he caído. Metí el pie en un socavón de la calle y me he roto una pierna. 
 -Antonio el del tercero se suicidó, no podía seguir pagando la hipoteca, después de quitarle la casa el banco. 
 - Tengo tres hijos y mi marido y yo llevamos cuatro años en paro. Se nos ha acabado la subvención.

- ¿ Qué ha pasado con la honradez de los que  nos gobiernan que se supone han de tenerla por el hecho de sustentar este cargo?

-No hay dinero, no hay dinero. Es la crisis, es la crisis mundial. Aquí en España muchos habéis  vivido por encima de vuestras  posibilidades. Hay que trabajar más y cobrar menos. Si los pobres pasan hambre que se jodan. Tenemos que rescatar los bancos. No se les puede dejar caer.

Eran las respuestas dadas por los infames mientras se llenaban los bolsillos en una avaricia sin límites y sin escrúpulos y con buenos abogados intentaban y lo conseguían, zafarse de su bien merecido castigo, mientras algunos jueces eran inhabilitados,  porque la ley sólo estaba y está hecha para los pobres.

Ante tanta injusticia pensé que no debía quedarme sola entre la suciedad de las cosas y así me uní a otros ciudadanos  honrados y en cabreo continuo,  para luchar y recuperar todo lo que nos habían quitado porque al fin y al cabo, solo reclamamos lo que siempre fue nuestro . 

Luz del Olmo 





5 comentarios:

Pamisola dijo...

Verdaderamente inquietante tu entrada, y lo peor, es que es la realidad. Demasiadas preguntas que nadie contesta, y demasiadas cretezas que nadie asume, demasiada basura. ¿PODREMOS quitarnos de encima a los que ensucian las cosas?

Querida luz, esperemos que sí.

Besos.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Qué buena forma de llevarnos hacia la novela que nos toca en este mes. Miserable presente este...

Abejita de la Vega dijo...

Así es lo que estamos viviendo. Un país como el piso de la calle Aribau.
Besos

María Pilar dijo...

Es tan real lo que relatas en este presente que estamos viviendo que yo quiero apagar mi ordenador y unirme a todos ellos también.
Besos

Luis dijo...

Me gusta mucho lo que dices en esta entrada, aunque no estoy de acuerdo con la fecha, pues llevan robándonos desde el origen de los tiempos; ni con los estereotipos ni las generalidades, mejor decir "algunos, muchos, unos cuantos, casi todos, la mayoría" de los gobernantes.

Un beso muy fuerte.