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martes, noviembre 08, 2016

NIEBLA de UNAMUNO


(c) Luz
       
Quería soñar un hombre: quería soñarlo con integridad minuciosa e imponerlo a la realidad.

                            Jorge Luis Borges  - Las ruinas circulares
                                           
Miguel de Unamuno en  los prólogos que anteceden a la novela, nos va adelantando, los personajes que ¿ha  soñado?  Y que a su  a su vez también ¿han soñado sus propios personajes?

En el PRÓLOGO, de esta novela ¿soñada? , el desconocido  escritor Victor Goti, y reconociendo que le falta su libre albedrío, puede que sueñe “ no pocos dichos y conversaciones  con el malogrado Agusto Pérez” así como las continuas luchas que tiene don Miguel con los otros, en especial sus lectores y también ¿por qué, no? consigo mismo, encontrándose en este  disparatado soñarse  de unos en otros, en la reencarnación del mismísimo don Miguel , para asumir  sus propios pensamientos.

En el POST-PRÓLOGO, el autor de Niebla,   M. de U. puede indignase con las afirmaciones  de Victor Goti y  sus secretos publicados, aunque  decide que es mejor dejarle en la indiferencia, no sin antes aclararle muy bien,  quién tiene el timón del sueño en el cual andan metidos los dos.

Y es que en esa niebla y nebulosa que tienen siempre los sueños, trastocándolo todo, yo no sé si un día de principios del siglo pasado, Unamuno tuvo un sueño del futuro donde un tal Jorge Luis Borges,  soñaba cuentos como uno titulado “El otro” y entonces él escribió su poca conocida obra de teatro con este mismo título, que le trajo más de un disgusto o por el contrario, y quizás más real, ese tal Borges, vio en  su cuento “El Aleph” a don  Miguel de Unamuno, escribiendo  una gran novela, que lleva por título NIEBLA  y publicada en 1914 en la editorial Renacimiento. De la  aparecida en 1928, don Miguel, no tenía ninguna noticia. Y así  el autor argentino pudo ver en su calidoscopio particular, como en 1935 se vuelve a reeditar esta novela a la cual Unamuno la revisa  “y al revisarla la he hecho íntimamente, la he vuelto a hacer”; la he revivido en mí,” .

Podemos seguir soñando e inventando sueños que al fin y al cabo es la materia que sustenta a esto del escribir. Pero ¡cuidado! Tendremos que tener en cuenta  las palabras de Augusto Pérez, cuando se le aparece en sueños a Unamuno: “ No se sueña dos veces el mismo sueño. Ese sueño que usted vuelva a soñar y crea que soy yo ,será otro”.

¿ Y el tiempo?  ¿También los sueños tienen su tiempo? ¿Será lo eterno la inmovilidad por la que no pasa el tiempo, como ocurre con esta novela  de Niebla que me dispongo a leer?

Luz del Olmo Veros

4 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Sueño somos. Pero no sabemos si es mejor despertar o no.

La seña Carmen dijo...

Soñamos y soñando nos hacemos reales.

Sor Austringiliana dijo...

Algún día comprobaré que Borges aprendió de Unamuno. ¿Por qué no? El mejor maestro.
Ya sabes que Borges no es santo de mi devoción...Si lo pone Pedro Ojeda en la lectura...
Besos, Luz.

Myriam dijo...

Sobre todo esto estoy meditando...