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martes, noviembre 22, 2016

NIEBLA DE UNAMUNO (III)


                        (c) Luz

             Entra la luz y asciende torpemente
            de los sueños al sueño compartido..
.

                            Jorge Luis Borges en su poema EL DESPERTAR, de su libro: "El otro, él mismo".


Paseando en la lluvia intermitente,
un sueño compartido es el que busca
Augusto  Pérez que huye de la niebla.

Encuentra en un relámpago sentido
un ideal de amor, sin él saberlo:
Eugenia en su obsesión de enamorado.

Refugia en su mente un todo sin  nada.
Persigue al rayo de luna de Bécquer
cree salir de su  viejo sopor .

Se imagina lleno en todos sus vacíos
y el más generoso de los  amantes
porque el amor inunda su rutina.

Nutre  el pasar de sus días  grises
en espejos de inexistencia frágil
que él inventa en su nuevo yo del ahora.

Y así vive en la vida imaginada
sin coger las riendas de su destino.

¿Es el sueño soñado por el otro?
¿ O el soñado sueña, a su escritor?


Luz del Olmo Veros





4 comentarios:

La seña Carmen dijo...

Por mucho que Unamuno haya querido dar aparentemente autonomía a su personaje, desde el primer momento vemos que es un ser carente de voluntad y decisión. Otros mueven sus hilos. Augusto no soñó nunca a su autor.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Augusto quiere justificar su indolencia y su mente divaga y divaga. ¿Lo llamaríamos hoy nini?
Besos.

Abejita de la Vega dijo...

Augusto decide inventarse a su Eugenia, su ente de ficción. Ente de ficción de ente de ficción. Nosotros vamos por la vida creando entes de ficción, el problema surge cuando no coinciden con los de carne y hueso.

Besos

Myriam dijo...

Augusto, divagando, se pierde en su niebla, porque decir que está perdido en una nube de pedos, sería grosero y antipoético... :-)

Besos