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martes, noviembre 29, 2016

NIEBLA DE UNAMUNO ( PEQUEÑA CONCLUSIÓN)

                        (c) Luz


Y una vez más Augusto Pérez se desvaneció en la nube negra. Y al volver del sueño me dije: ¿Quién pone  orden y lógica y coherencia , es decir, organización en esto?

                            MIGUEL DE UNAMUNO
   UNA ENTREVISTA CON AUGUSTO PEREZ
      (Para LA NACION)     SALAMANCA, octubre de 1915

                                                    
                                                       
Toda novela, al igual que  la vida,  tiene su tiempo  de creación, escritura y lectura y este  fluir de aguas, hace que el libro de Unamuno, Niebla, que yo leí cuando posiblemente era una joven, nada tiene que ver con esta segunda lectura que  ahora  acabo de terminar en  noviembre del año 16 del este siglo XXI.

En Niebla he encontrado: filosofía de ahora y de siempre, psicología de principios del siglo XX, con su afán de experimentarlo todo,  poesía que nunca se ha ido, innovación  literaria para la época en la cual se escribió, dudas, asombros, preguntas, respuestas,  consejos... a cerca de   la amistad, del amor, en todas sus facetas,  la competitividad, literatura, mucha literatura   y sobre todo sueños, sueños de todo tipo, de los que imaginamos y de los que no tenemos control y nunca se repiten  de igual forma,  porque  nuestro cerebro los elabora utilizando  lo  que Freud llamó el inconsciente, cuando  andamos dormidos,  en ese estado muy parecido al de la muerte. Pero si de algo  quiere  escribir Unamuno en esta novela o nivola, como él  se empeña en llamarla, es sobre la existencia o no,  de todos nosotros, personas y personajes  reales o inventados.

Unamuno nos hace trampa  e intenta llevarnos desde el propio prólogo, por los caminos que le conviene, para distraer nuestra atención de su verdadero motivo,  presentándonos  a Augusto Pérez como su principal protagonista, elaborando una historia de amor , celos y traiciones;  haciéndonos creer  que ese es  el  verdadero relato  que quiere contar,  deteniéndose en la vida de este personaje, que no persona ,que ama y  sobre todo sueña,  sueña  con  Eugenia,  para entretenerse en sus disquisiciones por medio del diálogo, sobre la forma de ser y comportarse de las mujeres, del matrimonio, los intereses creados de los tíos, don  Fermín y  doña Ermelinda ,  sus criados, Domingo y Liduvina  y  su otro amor más físico, Rosario; el impresentable Mauricio y  en especial su amigo  inventado y padre tardío  Victor Goti,  que a su vez también inventa  y así el autor,  nos va envolviendo constantemente en equívocos   en esta novela  calidoscópica, donde el propio autor es otro personaje, demiurgo de todo lo escrito. 

Unamuno nos introduce en   un  mundo interno y externo de la vida cotidiana y de  las dudas de nuestra propia existencia  “ porque  la duda es lo que da fe al conocimiento”,

¿Pues qué es lo real, lo verdadero, lo sentido?
¿Y quién te ha dicho  que la comedia no es real y verdadera y sentida?
¿Entonces?
Que todo es uno y lo mismo; que   hay que confundir, Augusto,  hay que confundir. Y y el que no confunde se confunde. 
Y el  que se   confunde también.

 El autor de Niebla, dialoga  de esta forma  con  su personaje principal,  mientras  va dejando caer trozos de ironía  que   se van  desprendiendo por la novela y ¿ no es una ironía la propia vida a la que tanto nos aferramos, a  pesar de que nuestros pasos  en la niebla  nos pierdan y confundan sin saber  si en realidad somos el que escribe, el que inventa que escribe o el propio inventado?

Al terminar este escrito, noté que algo me rozaba por las piernas, aparté la vista del ordenador y encontré a Orfeo,  que me miraba con ojos interrogantes.

-No, no me he olvidado de ti. Sé que eres una parte muy importante en este libro que  he intentado comentar poniendo  algo de ¿lógica y coherencia?  y a decir verdad no sé si he conseguido  mi propósito . No, no  te preocupes,  que tú serás  siempre: “ EL INMORTAL”.


Luz del Olmo Veros


5 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Qué buena conclusión. En efecto, Unamuno reúne aquí todo lo que dices (incluido Orfeo) y consigue, además, una fiesta de la literatura...

La seña Carmen dijo...

Cuanto más la lees y relees te vas dando cuenta de que no sobra ni una coma.

Y el pobre libro de Austral cada vez más desgastadito.

Abejita de la Vega dijo...

Muchos ingredientes hay en Niebla.Es una novela calidoscopica que necesita muchas lecturas. La primera, la de nuestra juventud, abrió el fuego. Mi Austral desgastadito, como dice Carmen, se desgastará aún más y ya ño el pegamento.
Orfeo o Shiro?

JL Ríos dijo...

Gracias por la entrada. Estaba pensando en la manera tan diferente de abordar una novela de Unamuno, como creador absoluto de lo que allí ocurre, comparándolo con Jiménez Lozano, que no se considera en absoluto "demiurgo" de sus personajes, novelas o cuentos. En fin, es interesante, siempre.

Un abrazo

Fanny Sinrima dijo...

Me pasa como a ti.Encuentro en los clásicos la filosofía necesaria para comprender el presente.
Una buena entrada.
Saludos.