jueves, abril 04, 2024

MÁS DE UN COMPÁS




Este es le título que Luis Cernuda, me propone en la siguiente lectura de su gran obra OCNOS,  para luego escribir mis experiencias relacionadas, en esta ocasión,  con  los claustros  que  abundan por la Comunidad Autónoma  de Castilla  León.  

Empiezo por el más conocido para mi familia y para mí. 

Cuando tenía cuatro años, me cuentan cómo me llevaron al convento de La Vid porque mi hermano Rafael, cantaba misa y se convertía en   sacerdote. 


Y sí, aunque no me creáis mucho, puedo decir que algún recuerdo de entonces, se ha quedado en mi memoria.  En concreto  la anécdota de cómo iba yo con mi rebeca supongo que algo vieja  y me la cambiaron por otra, más nueva y vistosa. También me han contado, los que vivieron esa experiencia conmigo, que los frailes  me llamaban "la pos". Parece ser que esa era una de mis muletillas de niña, que no ha quedado en mi memoria.  


Por  supuesto a este lugar he vuelto con una cierta frecuencia. Y tengo que decir que además del  hermoso edificio  que poseen,  la congregación de los Padres Agustinos, claustro incluido,  del siglo XVI,  con una bóveda de crucería, también es digno de visitar, su altar mayor  con una virgen del siglo XIII, donde  unos espejos permiten observar la escultura, desde distintos puntos de vista. También pido   que  me dejen subir y bajar por una escalera románica en piedra, que es una maravilla, pero de lo que estoy  más enamorada, es de su magnífica biblioteca. Allí  el padre Serafín,  nos ha mostrado algún libro  más de los que enseñan  al público que desea visitarla. 


Los alrededores son  también muy bellos  y acogedores, en la alameda que circunda todo el Monasterio, acompañando al  Duero,  con su huerta  y lugares  donde pasear,  respirando el aire limpio, lleno del sosiego y paz.


Pero, siendo sincera,  he de escribir que el claustro que más me ha impresionado, es sin duda el llamado de San Juan de Dios, en Soria. Allí,   siento encontrarme en un  lugar  muy especial, entre  el recinto de  sus columnas  y  aunque  he visitado bastantes de estos claustros que abundan por diferentes lugares de la tierra donde nací, éste es mi preferido. 





(c)  Fotos y  texto: Luz del Olmo Veros 



2 Comments:

Blogger la seña Carmen said...

De La Vid al románico soriano y San Juan del Duero y esa fascinación por hacerse una foto en ese arco que se sostiene solo.

Bellos recuerdos.

viernes, 05 abril, 2024

 
Blogger Sor Austringiliana said...

Para mí no hay claustro como el de Silos, pero ese de San Juan del Duero tiene algo muy especial: mira al becqueriano Monte de las Ánimas.
La infancia es nuestra patria más verdadera. He imaginado a los frailes de la Vid corriendo tras una niña de rebeca rosa de mucho pelo. Pos, ven aquí.
Conozco la Vid pero no nos enseñaron la biblioteca, aunque íbamos con catedráticos de universidad, no estaba no sé quién.
En la Vid hay un barco suspendido en el aire, un recuerdo al famoso galeón de Filipinas, eso no lo he olvidado. Eso y la Virgen rodeada de uvas doradas.
Besos

viernes, 05 abril, 2024

 

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