EXPOSICIÓN EN VELILLA
Cuando llegué al campo de concentración, no quería entrar. Sospechaba que a pesar del día tan agradable, era verano, y del ambiente tan acogedor, las montañas verdes de Austria lo rodean, inevitablemente me iba a encontrar con el dolor. Estábamos de vacaciones y no me apetecía visitar todo aquel horror que los nazis llevaron a cabo durante la II Guerra Mundial.
Ya la entrada es fea y austera y a pesar de mi resistencia, decidí que debía conocer aquella parte de la historia que todos quisiéramos olvidar.
Pasear por los barracones y ver las salas enormes de madera. Imaginar a las personas que allí vivieron. Encontrar las fotografías de cuerpos desnudos y escuálidos.Ver el trabajo en las canteras de los prisioneros con sus trajes de rayas o el paso de los militares de las SS con sus uniformes y sus botas pisando las piedras que tanto esfuerzo y muerte había costado a los prisioneros, me rebelaba, me revolvía.
Allí estaba la historia de la Europa rota, destrozada, herida y muerta. Esa historia era también la de los españoles republicanos. Algunos volvieron, pero muchos se quedaron en esas tierras cercanas a la ciudad de Linz.
Cuando llegué a los hornos crematorios, fue imposible no llorar y seguí en el llanto al ver las habitaciones cuadradas, llamadas duchas, donde gaseaban a los prisioneros.
Todo esto no era una pesadilla. Había ocurrido y lo que yo estaba viendo era solo una pequeña muestra de la infamia que tantas personas tuvieron que sufrir por unas absurdas y crueles ideas de un genocida y todos sus acompañantes que por convicción o miedo le siguieron.
No sé el porqué, pero mi sensibilidad se acrecentó al subir por la “escalera de la muerte”. Aquella escalera estaba hecha, piedra a piedra por españoles. Sus pocas fuerzas y el estado tan lamentable en que se encontraban llevó a unos cuantos hasta la muerte.
Aunque parezca imposible, al salir de aquel recuerdo de ignominia y crueldad, pensé que hice bien en haber entrado.
A veces no queremos saber porque duele y nos hace sufrir, pero con el cáncer hay que prevenir y conocer para no tener que llegar al tratamiento.
LUZ DEL OLMO
Etiquetas: . Mis fotos. mis textos, Mauthauen., mis fotos
