(15-M. Acampada Sol)
Ellas no hicieron la
guerra. Ellas no empuñaron un fusil, ni pulsaron los botones que
envían misiles a lugares inciertos, muchas veces errando los
blancos.
Ellas sí lucharon y sus
armas fueron: las palabras, la cámara fotográfica, los pinceles, el
asociacionismo, el trabajo, el trabajo, los libros, la música, el
enfrentamiento con sus propios compañeros de fábrica y de
profesión.
Fueron médicas,
científicas, periodistas, poetas, grandes pensadoras.
Sindicalistas comprometidas, empresarias y también pedagogas y
maestras convencidas de que la única base para la igualdad de
derechos está en la educación. Algunas abogaron por causas que
parecían perdidas. Fueron diputadas y dirigentes de partidos
políticos. Otras se arriesgaron a ser deportistas, aviadoras,
toreras o bajaron a la mina. Y la mayoría fueron- y son-
agricultoras, ganaderas, dependientas, lavanderas, planchadoras,
bordadoras, cigarreras, oficinistas, limpiadoras, costureras,
guarnicioneras......
Organizaron huelgas. En
los ratos libres escribieron uno de los mejores Diccionarios de La
Lengua Castellana, grandes obras literarias y de pensamiento.
Interpretaron y escribieron obras de teatro.Y además siguieron siendo
madres, esposas y compañeras.
Ellas tuvieron que ser
locas, incomprendidas, repudiadas. Más de una acabó en la cárcel
o el destierro. A muchas de ellas –anónimas viajeras de
contradicciones – posiblemente les pudo la desesperanza, llegando
en su indefensión hasta la muerte.
Es muy posible que su
propia confusión y lucha entre el avance hacia lo que consideraban
justo y el retroceso que les imponía una sociedad estática llena de
normas ancestrales obligándoles a someterse, fuese percibido sólo
por unos pocos.
Nunca sabremos la
verdadera historia de las mujeres que vivieron los principios de un
siglo XX donde el poder de la Iglesia era absorber sus mentes para
ser buenas y obedecer a los hombres.
La República fue un
respiro- quizás sólo para algunas-. Se conquistó el voto para las
mujeres. Aún y todo su mejor defensora se sintió sola e
incomprendida. Hubo una ley del divorcio y la primera mujer ministra
promulgó la legalización del aborto.
Y después durante la
dictadura franquista, otra vez, el oscurantismo, el retroceso. Otra
vez la subordinación. No obstante, algunas desde sus posiciones de
privilegio intentaron hacer algo dentro del Nacionalcatolicismo. O
desde la clandestinidad impulsaron movimientos que hablaban de
igualdad de sexos. Otras supieron lo que significaba la Dirección
General de Seguridad.
Y llegó la transición.
Las manifestaciones. El poder salir a la calle y gritar para ser
libres. Las voces de las mujeres clamaron muy alto y muy fuerte. Y
sin embargo en muchos recintos, eran insultadas, agredidas,
despreciadas. Marimachos se les decía.
¡Cuánto costó la
Planificación Familiar¡ ¡Otra vez el divorcio y el aborto!¡Cuántos
juicios de valor y de los otros!¡Qué importante fue la revolución
sexual para que la mujer comenzase a ser persona!
Ellas, las mujeres del
siglo XX, algunas conocidas y la mayoría sin aparecer sus nombres,
en los libros de historia, no planificaron ni casi lucharon en las guerras. Ella
hicieron la revolución con la seguridad y el valor que
imprime la verdad cuando se cree en ella.
Luz del Olmo
Artículo
revisado que publiqué en la revista CYT, después de ver la
exposición CIEN MUJERES DEL SIGLO XX QUE ABRIERON CAMINO A LA
IGUALDAD DEL SIGLO XXI y que
el Consejo de la Mujer de la Comunidad de Madrid, tuvo expuesta desde octubre del año 2001 hasta abril de 2002.
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