miércoles, enero 30, 2019

LIBRO DE SUEÑOS- JORGE LUIS BORGES





Después de releer este libro, ayer antes de acostarme, escribí:

En el dormir,
las sombras de esta noche
vendrán conmigo . 

(c) Luz del Olmo 
 

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jueves, diciembre 13, 2012

EL PLACER DE LA LECTURA II



Hace ya unos cuantos años, escribí este cuento que pienso puede tener relación con la propuesta que nos hace Pedro Ojeda sobre el  Placer de la Lectura. Es mi pequeña aportación.

                       SEGROB


Fue una época de mi vida en la que me dio por leer y leer. Quizá la causa estaba en el invierno frío y lluvioso, por ello, mi mayor placer consistía en enclaustrarme dentro de la Biblioteca.

Cuando llegaba la hora de cerrar, el encargado muy amablemente me indicaba que debía irme. Yo le miraba sin comprender y era precisamente mi incomprensión lo incomprensible para él.

Recogiendo como un autómata el manojo de letra impresa, salía a la calle. El dueño del kiosco cercano, no tiene horas fijas de cierre, lo cual me alegraba mucho, pues así podía comprar los periódicos de la tarde (los de la mañana los tenia ya leídos), las nuevas revistas y todo lo que oliese a lectura. Con toda aquella preciada carga me dirigía muy ufano al autobús.

Y fue precisamente en este medio de transporte donde descubrí, en uno de los libros de préstamo, un billete de metro con la siguiente inscripción:
         
          Los días que uno espera olvidar, los días que
          uno sabe que olvidará.
          ¿Qué importa el tiempo sucesivo si en él,
          hubo una plenitud un éxtasis una tarde?

Inmediatamente contesté:
    
          Intemporal. Inaccesible,
          el momento del éxtasis
          siempre permanece.

Al día siguiente, devolví el libro y olvidé‚ por completo el asunto. 

 La época febril de lectura, poco a poco fue pasando. Los días comenzaban a ser largos y paseaba por las calle de la ciudad. A veces, era ya muy entrada la noche, cuando volvía a casa.

Compré una bolsa grande, especie de mochila, y decidí llenarla con todo lo que en mis largos paseos me pareció más interesante.

Con el tiempo decidí vaciarla. Allí encontré‚ de todo: cáscaras de pipas, alas de mariposa azul, flores secas, dos piedrecitas blancas, tres plumas  de distinto  tamaño y grosor, una madera en forma de lagartija putrefacta, briznas de hierba, hojas de morera, un bigote de gato, tierra, arenilla, migas de pan y lo mas extraño, un papel- ya para entonces había roto definitivamente con  aquel mundo-.No recordaba en qué momento lo había metido en la mochila. Seguramente lo confundí con otra cosa. Mi curiosidad quedó fija en él y dejé de prestar atención a todo lo demás.

Al tenerlo entre mis manos, vi que era un billete de metro amarillo con letra impresa en  bolígrafo azul. Mis circuitos de memoria comenzaron rápidamente a actuar, hasta darme cuenta que aquel era el famoso billete de metro que yo había encontrado en un libro de los que por entonces me hacían compañía.

Cuando el sol empezaba a ponerse pesado, algo volvió a obsesionarme: ¿De quién eran aquellos versos que parecían dispuestos a seguirme?

Una mañana al levantarme, tomé la resolución de volver a mí época de lectura, pero esta vez iba a ser seleccionada e intencionada.

Al verme el encargado de la biblioteca, le percibí de nuevo su incomprensibilidad y me miró desde lejos como distraído. Yo hice lo mismo, pero los dos supimos  que había vuelto a establecerse un equilibrio roto.

Mientras leía con paciencia y detenimiento verso a verso todos los poemas de los clásicos españoles y los clásicos extranjeros, una o dos veces, me fijé en el rostro de la gente y por su cara deduje que el otoño, nos había envuelto en su acostumbrada tristeza.

Seguí leyendo poemas y descubrí la cantidad de versos que han escrito los hombres a lo largo de los tiempos. La forma de pensar y sentir es tan actual, que me dejaban perplejo.

¿Por qué aquel empeño en cuatro palabras? ¿Por qué no lo dejaba y me dedicaba a otra cosa? ¿Merecía la pena?

Sostuve una gran lucha  entre el desánimo  y el deseo de descubrir hasta que  ganó el continuar la búsqueda.

Un domingo, unos amigos insistieron en llevarme a su casa a pasar el día. Ellos estaban bastante preocupados por mis continuas rarezas de hacer siempre lo mismo en una determinada época y después dejarlo para coger otra  manía. Al fin y al cabo, decían, eso no era normal.

A mí me parecía que sus manías eran muy similares a las que yo frecuentaba, lo que pasa es que yo las variaba por temporadas y ellos tenían  una durante muchos años.

No obstante, decidí pasarlo con ellos lo mejor posible, la verdad  es que eran amables y siempre se habían portado bien conmigo, aunque  de vez en cuando comentasen mis "rarezas".

Llegué a su casa dispuesto a sufrirlos lo mejor posible; y al entrar en el enorme salón, ordenado y limpio, me atrajo poderosamente la atención una gran fila de libros, todos del mismo color, que estaban colocados en la estantería del mueble.

Imantando por ellos, casi sin saludar a mis amigos, me acerqué para  mirarlos. Olían a papel recién salido de fábrica.

Al ver mi gesto, me explicaron que era una colección de poesía comprada a un vendedor, que  los trajo a casa y como el color combinaba con el marrón claro de la estantería, decidieron comprarlos. Además la forma de pago era un tanto cómoda e incluso me hicieron la pregunta afirmación:

¿Verdad que el color es precioso?

Yo les contesté‚ con otra pregunta ¿Los habéis leído?

- No, me replicaron, apenas si tenemos tiempo.

Como ya había ocurrido otras veces, nuestro diálogo se averiguaba algo discontinuo y troceado. Decidí olvidarlos, aunque fuese una descortesía  y cogiendo un libro al azar, comencé a leer.

Y cuando mis ojos tropezaron con aquello  de:


"( los días que uno espera olvidar, los días que uno sabe que
olvidará)" callé bruscamente y comprendí el autentico significado de mis obsesionantes versos. Lo que pasó después, es algo que no voy a contar, nos pertenece a ellos y a mí.

Seguí leyendo, ahora ya en voz baja y completamente absorto en el poema.

          ..............................
          ................................................

          ¿Qué‚ importa el tiempo sucesivo sí en él
          hubo una plenitud, un‚éxtasis, una tarde?.

Cerré‚ el libro  y encontré‚ su autor.

Hubiese deseado  compartir esos momentos con mis amigos, pero ellos siempre estuvieron ajenos y jamás comprendieron que estaba ocurriendo en mi.

Pasamos el resto del día más o menos como se pasa en estos casos, dejándonos llevar por la rutina establecida para un domingo con invitados.

Al volver a casa abrí ilusionado la mochila para comprobar que allí seguía el preciado billete de mis sueños, junto a él, algunas flores secas a las que antes no había prestado atención, me miraban  interrogantes. 



(c) Texto y foto: Luz del Olmo

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miércoles, enero 26, 2011

ARRABAL


A Guillermo Torre


El ARRABAL es el reflejo de nuestro tedio.
Mis pasos claudicaron
cuando iban a pisar el horizonte
y quede´ entre las casas,
cuadriculadas en manzanas

diferentes e iguales

como si fueran todas ellas

monótonos recuerdos repetidos

de una sola manzana.

El pastito precario,

deseperadamente esperanzado,

salpicaban las piedras de la calle

y divise´ en la hondura
los naipes de colores del poniente

y sentí Buenos Aires.

Esta ciudad que yo creí mi pasado

es mi porvenir, mi presente;
los años que he vivido en Europa son ilusorios,

yo estaba siempre (y estaré) en Buenos Aires.



JORGE LUIS BORGES , de su libro de poemas Fervor de Buenos Aires, escrito en 1923 y revisado en 1969.

Para Myriam, porque vuelve a abrir su blog, porque es argentina y porque no le gusta Borges.

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viernes, enero 21, 2011

AÑO DE BORGES


En este año recién empezado del 2011 se cumplen los 25 años de la muerte del genial escritor Jorge Luis Borges.

Me gusta leer a Borges desde que descubrí sus fantásticos – en toda la extensión de la palabra- cuentos. Mas tarde comencé a leer su poesía y también quede fascinada. Porque Jorge Luis Borges nacido en 1899 en Buenos Aires, ciudad que retrata magistralmente en muchas de sus obras y muerto en Suiza el 14 de junio de 1986, es de esos autores que puede parecer algo difíciles en su lectura, pero una vez que te adentras en sus obras, te empiezas a hacer adicta a ella. Eso al menos me ha pasado a mi, y he de confesar que me vuelvo una persona obsesiva , como lo era este autor, en la lectura de sus obras. En mi familia ya me conocen y me dicen que otra vez me ha dado la época borgiana, pues llega un momento que lo dejo y paso una temperada larga, sin leer una sola línea del escritor argentino al que no le llegaron a conceder el Premio Nobel, aunque reconociendo todos que se lo merecía.


Me temo que esto año volveré a frecuentar mis obsesiones. Ya empecé ayer jueves en el Centro de Arte Moderno de Madrid. Me enviaron una invitación de esta Fundacion Internacional Jorge Luis Borges, en la Delegación en Madrid, para asistir a la entrega simbólica a la Sra. Maria Kodama de ejemplares de los libros “La hermana Eloisa”

De Jorge Luis Borges y Luisa Mercedes Levison y “ Los Rivero” de Jorge Luis Borges, ediciones especiales realizada por “Del Centro de Editores”.

Calculé un poco mal el tiempo y cuando subía por la calle Galileo, buscando el número 52 eran ya más de las ocho de la noche, hora de la cita, pero en realidad llegue a la hora correcta, justo cuando Maria Kodama entraba por la puerta.


Había bastante gente y el lugar no es muy amplio. Incluso tuvieron que cerrar la puerta, pero yo si pude entrar. Me quedé en una buena posición para poder hacer fotos de la última y polémica mujer del escritor cuando le daban un ramo de flores y posaba para los medio de comunicación.


Bajamos las escaleras y allí después de unas palabras donde también se leyeron algunas de las dedicatorias que el escritor dejo escritas para su mujer y de la entrega simbólica de los libros de Borges, se le entregó con risa e ironía la a figura de un oso rojo, que supongo tendrá su simbología. Ella dio las gracias y volvimos a hacerles fotos.



Se ofrecía una copa y después de merodear un rato, como no conocía a nadie y nadie me había acompañado, decidí subir a la librería e hice mas fotos.


Pasado un tiempo volví a la calle, Princesa y pase´e un poquito por el barrio de Argüelles, el barrio de mi temprana adolescencia, para coger el metro y después el autobús que me llevo a casa en una noche en que Madrid volvía a hacer frío.



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