UN PASEO POR LIÉRGANES CON EL HOMBRE PEZ EN LA MANO
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| El día amaneció nublado y con amago de lluvia. |
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| Después de transitar por carreteras de montañas con intensa niebla, donde las vacas interrumpían el trayecto, |
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Su recuerdo se encuentra por todas partes y el agua, que nunca nos dejó, fue nuestra compañía. |
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En una estatua de bronce, ha quedado inmortalizado en este río Miera, mientras desde una roca mira, relajado y tranquilo, el correr de las aguas, |
El hombre pez que nos cuenta Juan Antonio Abella, basándose en su leyenda, recogida por la autoridad, que lo es, del padre Feijó, pudo haber existido o no, y haber hecho su hazaña o ser un pequeño invento, pero el autor nos lo hace tan creíble, que nos trasladamos a la época del Barroco, ayudados por el lenguaje de aquellos tiempos, hasta sumergirnos en el libro, con la misma facilidad que el hombre pez, buceaba en las aguas de los ríos, mares y océanos.
Hoy, al escribir estas letras, recuerdo que mientras yo miraba como el agua de lluvia caía sobre río Miera que sigue atravesando Liérganes, pensaba en su cauce que nunca cambia.
(c) Fotos de David Plaza
Etiquetas: El hombre pez, Juan Antonio Abella, Lectura de la Acequia









