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jueves, mayo 28, 2015

LA GRATITUD – FERMÍN HERRERO

                                        Web de Salmoral




Los que somos de pueblo y además disfrutamos de sus paisajes y paisanajes, nos sentimos muy identificados con las palabras, la mayoría muy significativas del lugar, que sabiamente va enlazando en estos poemas el poeta Fermín Herrero, en su libro La gratitud, galardonado con el XXIV Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma. Esa gratitud de haber nacido y haber vivido, en toda la extensión de esta palabra, en un mundo rural donde el alma de ser castellano y de pueblo, se lleva tan dentro de sí, que se esté donde se esté, siempre camina contigo.

                                       y por tus sueños. Parva bajo la parva
                                                     Fermín Herrero


Mi padre bielda al compás del viento regañón
y mis ojos de niña castellana y feliz,
observan cómo, en una parte de la era,
el grano y la paja se van separando.

Los frutos de trigo, forman pequeños montículos.
La paja se extiende y vuela en el aire de siempre
mientras mi padre en agosto, voltea este tamo,
que forma una blanca y blanda colina.

La velocidad del viento, es ahora perfecta
por eso él puede beldar con el bieldo y su maña.
Y al terminar la faena, descubro su fondo:
el mismo donde permanecen las piedras.

Cuando lleguen las lluvias de otoño y de invierno,
volverán a crecer las hierbas pequeñas, ramplonas.
Yo no estaré en este lugar. Mi padre tampoco.
Su muerte en septiembre, vendrá con el aire.

Tendré que formar en mi vida otra parva
que después de trillar, tendré que beldar
y seguir viviendo, sin él.


Luz del Olmo

lunes, mayo 18, 2015

SEFARAD - UNA SINFONÍA INTERRUMPIDA



                                 Foto de la película El pianista


Acabo de terminar el libro de Antonio Muñoz Molina, SEFARAD, que estamos leyendo para la lectura colectiva de la Acequia. Dejo aquí mis impresiones finales.

Confieso que he leído este libro con demasiadas interrupciones. No obstante, cuando mis ojos recibían el pasar de sus palabras, notaba como si una larga y meláncolica sinfonía se adentrara en mi, porque su lectura me ha ido seduciendo cada vez más, con la música y el ritmo de sus voces, haciéndome disfrutar y también conmover, en determinados capítulos de esta extensa novela.

Sentada en el auditórium del sofá de mi casa, las notas musicales me han transportado a pueblos, ciudades y países como, Madrid, Rusia, Alemania, Nueva York …. donde las historias se sucedían en lugares cerrados, en especial los trenes, junto con habitaciones, museos.. por donde transitaban personajes reales como Kafka, Milena, Primo Levi, Müzenberg, Evgenia Ginzburgo, Jean Améry... y el propio autor, con otros ficticios, mezclándose de una forma continua, tanto en sus propias tramas como en las formas de contarlo, cambiando sin aviso, de la primera a la tercera y segunda persona. Es por ello, que noto me falta una segunda lectura, para poder tener una nítida relación entre la diferentes partes de esta melodía, hábilmente combinada, en sus diferentes notas musicales, para ser escuchada  (leída) con mucha atención.

Cada empiece de capítulo, es una sentencia o pensamiento que puede encerrar la historia de la vida que han vivido o que les gustaría haber vivido, estos personajes, la mayoría, desplazados, exiliados, marionetas y víctimas del nazismo, comunismo, y de la Segunda Guerra Mundial que arrasó Europa, sin olvidar, lo ocurrido en nuestra Guerra Civil.

Muñoz Molina, tampoco olvida a los excluidos de nuestra sociedad actual como son los emigrantes, las personas que por una causa u otra son diferente, los enfermos terminales, los ancianos, porque todos son expulsados de este “paraíso” donde vivimos la gente “normal" y por eso recuerda al pueblo judío, que siempre anduvo errante en busca de su origen, desde que en 1492 los Reyes Católicos expulsaron a los sefarditas de Sefarad.

Y lo que más me gusta en esta novela de novelas, es cómo cada lector o lectora, escogemos distintos capítulos, porque nos sentimos identificados, no ya solo con la melodía de las palabras, si no más bien con lo que representa esa melodía en nuestra propia experiencia vital, al igual que lo va haciendo el propio autor.

Luz del Olmo

martes, mayo 12, 2015

MADRID (SEFARAD)



   Tranvia de Madrid, Plaza de Castilla a Cuatro Caminos , Fondo : J.J. Olaizola

( Quizá esta pequeña vivencia, no tenga mucho que ver con Sefarad, el libro que estamos leyendo, de Antonio Muñoz Molina, pero al leer en sus páginas y observar lo importante que es Madrid en la novela, junto con la presencia de la Guerra Civil, me ha sugerido este pequeño escrito. )

Cuando yo llegué a Madrid, tenía ocho años. Eran los finales de los 50 del pasado siglo XX. No recuerdo quién me trajo hasta la capital, pero estoy segura que fue en el autobús de línea de la empresa Albarrán, que subía y bajaba el puerto de Somosierra, por empinadas curvas y desde la ventanilla, puede observar con decepción, que el famoso puerto no tenía barcos, como yo siempre había pensado, al imaginar el nombre que oía en las conversaciones de los mayores.

Me llevaron a casa de mi tía Gabriela en Orense, 25. Por entonces, era el final de la calle, porque a partir de ese número, se extendía el campo. No obstante, cuando me asomaba a la terraza- ella vivía en el último piso- podía observar cómo unos monstruos de hierro se movían entre la polvareda y el barrizal y a lo lejos podía divisar casas muy altas llenas de pisos.

Mi aterrizaje en Madrid estuvo lleno de cambios. Me cambiaron los vestidos blancos y largos por otros, cortos y llenos de alegres colores. También me cambiaron el peinado de dos trenzas, por una cola de caballo. Mis dos primas, eran modistas y ellas fueron las artífices de mi transformación personal y quién sabe si también, de mi forma de ver la vida. Guardo con cariño una foto hecha con las palomas de Cibeles, donde se me puede ver muy distinta a mi llegada del pueblo, junto con mi hermano Evencio. Hermano que perdí en extrañas circunstancias, tan solo unos pocos años después.

Aquí, en la capital, oía poco hablar de la pasada guerra civil, porque en casa de mi tía, era algo que no se mentaba. Sin embargo, en el pueblo y en especial a mi tío Eusebio, no paraba de relatarme, cada vez que nos veíamos, cómo él estuvo en las trincheras  nacionales y de todo lo que allí le había sucedido, dándome todo tipo de detalles, de los numerosos lugares donde había batallado. Era algo obsesivo en él. Por el contrario, tuve que oír, bastante años después, cómo la tía Gabriela se había quedado viuda, porque a su marido lo habían matado en la famosa guerra.

Otras de la novedades que tuve al llegar a Madrid, fue el poder montar en un tranvía, que  recorría todo el Paseo de la Castellana y disfrutar, también por primera vez, de los "caballitos" en una verbena. Mis primas me dieron una peseta, que mantuve todo el tiempo en la mano, mientras me divertía, del subir y bajar en el caballo de madera. Al señor que mandaba aquella atracción, se le olvidó cobrarme.

Con el pasar de los días, estrené el metro de Madrid en su línea 2,  y  esta vez fue mi hermano, el que  me llevó al Barrio de la Alegría para ver a mis otros primos, haciendo el trayecto de Cuatro Caminos a Ventas. Este barrio era muy diferente a la calle Orense. Era un lugar de casitas bajas, como las del pueblo, pero más pequeñas y todas dispuestas en hileras. Las calles estaban sin asfaltar y entre el polvo y el barro, hice todo mi recorrido, manchándome mis zapatos nuevos, hasta llegar a donde vivía mi prima Carmen y sus hermanos. La casa era pequeña, pero tenía patio.

No recuerdo sus conversaciones y pero sí, sé, con toda seguridad,  que tampoco hablaron de la guerra. Tuvieron que pasar muchos, muchos, años después, para saber cómo  mi tío Eugenio, había sido detenido por comunista y se libró de la muerte, gracias a las influencias, del “Señor” donde mi tía Cayetana ejercía de cocinera, ya que él era militar. No obstante mi tío Eugenio, murió pocos años después por una gran pulmonía que había cogido en la cárcel, a causa de las malas condiciones en que vivía. A consecuencia de ello, su mujer, tuvo que ser ingresada en un manicomio y a penas pudo sobrevivir a su marido.

Yo , por supuesto, fui ajena a todo lo que había sucedido a mi familia durante esta guerra y ni tan siquiera mi padre, que siempre me contaba y contaba historias y cuentos, de hechos pasados y vividos, poco me habló de la contienda ocurrida en España en los años del 36 al 39. Era algo oculto y oscuro, como aquellas sociedad de finales de los 50 y principios de los 60, donde, paradojas de la vida, yo la recuerdo, como feliz.

Luz del Olmo


lunes, mayo 11, 2015

MARÍA GARCÍA, EN EL CONCIERTO Nº 1 DE BEETHOVEN




Tengo la suerte de conocer a María desde que tenía 6 años y tocaba con precisión el violín.

María ha crecido, y hoy, la podemos considerar como una gran concertista que nos emociona. Los que escuchéis este vídeo lo podéis comprobar.
Felicidades María.

(Mª Ángeles, tú también sabes de quién hablo)

MªGarciaConcierto1Beethoven.MTS





viernes, mayo 08, 2015

ANTONIO DE CABEZÓN-ORGANISTA BURGALÉS.



            

                    Para Myriam. Espero te guste esta pequeña historia. 

 Ayuntamiento con bandera y escudo  de Castrillo con la estrella de David.

No sé si lo habrás leído en los periódicos de Tel-Aviv o hasta allí no habrá llegado la noticia, pero la semana pasada, el embajador de Israel en España, estuvo de visita en un pueblecito burgalés de apenas 60 habitantes, en un acto de hermanamiento entre los pueblos israelita y español. El nombre de este pueblo es: 

                     *   Foto hecha el 3 de mayo de 2015 a las 7 de la tarde

Supongo que no te habrá hecho ni pizca de gracia leerlo, pero no te preocupes que pronto lo cambiarán y ese nombre, tiene su  por qué. Ahora te lo explico.


En este documento de 1550, como podrás ver y adivinar,  dice Castrillo de Judíos



En el siguiente documento de 1623, un escribano lo nombra como Castrillo de Matajudíos.


Parece ser que en realidad tendría que haber escrito Castrillo Mota de Judios, debido a que en este lugar, hubo una comunidad judía, en el lugar donde  los habitantes de Castrillo, llamaron y llaman Mota, a la pequeña montaña que se puede ver en la foto, donde aún quedan restos arqueológicos del asentamiento. 



Como nos contaron los habitantes de este pueblo, nadie mató a judíos y la convivencia de las dos comunidades, siempre fue buena.



Da la casualidad que uno de los grandes organistas españoles del Renacimiento, nació, el 30 de marzo de 1510, en este pueblo llamado entonces, Castrillo de Judíos, siendo un barrio, en aquella época, de la importante villa de Castrojeríz. Este organista fue Antonio de Cabezón.

               Casa natal del gran organista, que aún se conserva. 


Tuvimos la suerte de que nos enseñaran por dentro, parte de la casa donde nació y vivió sus primeros años. En las vigas se puede leer su nombre. 



Myrian, éste es la pequeño relato que quería contarte, como a todos los que os acerquéis  por aquí y os guste  la música clásica y  la historia.



Os dejo un vídeo de Antonio Cabezón, que nació en el pueblo, mal llamado, Castrillo de Matajudíos




*Breve apunte: María Ángeles Merino, me comenta que el nombre de Castrillo de Matajudíos, ya hace unos meses que lo quitaron. No lo dudo y creo que están en ello, pero el cartel de la entrada aún no lo han corregido. En este país la realidad y el deseo suelen tener su desarmonía. 




miércoles, mayo 06, 2015

CARTA A IGOR (SEFARAD)


                                                     Velilla de San Antonio, 6 de mayo de 2015
Querido Igor:

Hace ya mucho tiempo que no sé de ti. Y sin embargo, llevo unos días acordándome de nuestra amistad en la distancia. Tú en Bielorrusia y yo en España. Al principio de conocernos, a finales de los años noventa, creo que fue en el 97, cuando nos encontramos por primera vez a Borisov, nos unió nuestra amiga común Larisa. Después poco a poco, empezamos a cartearnos y hoy, te escribo porque estoy leyendo un libro de un escritor español, Antonio Muñoz Molina, no sé si lo conocerás, titulado Sefarad.

Es un libro que me está impresionando porque cada capítulo es una novela, donde las vidas que el autor nos cuenta en sus páginas, pertenece a personajes de la vida real, pero que tuvieron una existencia tan kafkiana que parece inverosímil, y es por ello que recordando tus cartas y tus últimos correos electrónicos, bien pudieras ser tú uno de estos personajes.

¿Cómo estás ahora? Sé que al final pudiste seguir dando tus clases de español en el colegio donde te conocí y lejos han quedado aquellos días, allá por los años de 2004, cuando por no doblegarte al poder y aceptar sus imposiciones, llegaste a estar preso en una cárcel de ínfimas condiciones, desde donde me escribías, casi en clave, esa cartas llenas de desesperanza y temor a perder tu salud, tanto física como moral y psíquica. Fueron años duros. Después conseguiste salir del infierno y te rebajaron y te humillaron a barrer las calles de tu ciudad. Tú, mi querido amigo, que habías sido profesor lingüista en la Universidad Humanística Europea y todo porque tanto tú, como otros, queríais aires nuevos y frescos para vuestro país.

Puedo leer los párrafos de tu carta, excusándote por no responder a la mía: ...No te respondí por mal organizado, no lo pude hacer porque me vi aplastado y convertido en nada por una serie de acontecimientos tristes y espantosos. …. Y así sigues relatándome todo lo que te va ocurriendo, utilizando, en varias ocasiones, las palabras, aflición, desesperanza, temor, en especial por tu familia, por lo absurdo de tu situación.

Otro día te escribiré con más calma, pero quiero que sepas que aún guardo aquella flor que nacía en abril y que buscaste debajo de la nieve, porque anunciaba la primavera y que me regalaste la última vez que nos vimos. De esto hace ya más de diez años.

Recibe un abrazo muy fuerte de tu amiga.

Luz del Olmo

martes, mayo 05, 2015

UN PASEO POR SEVILLA




Sevilla es una primavera  en  los patios  y en el Callejón del agua del Barrio de Santa Cruz.

 Y sus flores crecen en los árboles de cualquier calle


 donde sus aceras  se llenan de rosas

Al pasear por la Calle de la Sierpes, todos los relojes marcaban la una y diez.


Los pasos nos llevaban, casi siempre,a una de sus joyas: La Giralda.

y la Torre del Oro,

O sus modernas y polémicas "Setas"

Desde donde se divisa toda la ciudad.




Los Reales Alcázares, tanto en su interior



como en sus jardines, merecen una visita pausada y  relajada para disfrutar  de su belleza.

 El Parque de María Luisa, es una ensoñación.



Admiramos la bonita Plaza de España


Y allí en Burgos, encontramos en el sur, a Pardilla.

Dedicado a Javi, que tuvo la suerte de nacer en Sevilla. Gracias por todo.